- Los datos de Fundación COLSECOR de octubre muestran una suba considerablemente más baja que el promedio de mercado y que el de la Capital Federal. Sin embargo, la acumulación anual ya supera el 19% en un contexto de caída del consumo y fragilidad económica familiar.
Durante octubre, la Canasta Básica Alimentaria (CBA), que determina el umbral de indigencia de un hogar, registró un incremento promedio del 0,8% mensual en las 29 localidades de siete provincias argentinas donde se realiza el estudio.
Este dato resulta particularmente relevante al compararlo con las tendencias generales de precios. El alza de 0,8% se ubicó notablemente por debajo del promedio general de inflación que las consultoras (monitoreadas por el Banco Central de la República Argentina) proyectaron para octubre, el cual rondaba el 2%.
Comparación y proyección anual
La diferencia es aún más marcada si miramos los índices de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA). Mientras la Fundación COLSECOR registró ese 0,8% en el interior, en CABA el rubro alimentos y bebidas evidenció un incremento del 2,1% mensual, contribuyendo significativamente a la inflación general de la Capital. Esta tendencia pone de manifiesto que el alza que se observó en las localidades del interior se ubicó "bastante por debajo" de otros promedios nacionales.
Ahora bien, aunque el aumento mensual haya sido moderado, la presión inflacionaria acumulada en el año sigue siendo significativa y exige la máxima atención.
Al 31 de octubre, la canasta de alimentos, según el relevamiento de la Fundación COLSECOR (FC), ya acumulaba un incremento del 19,1% en lo que va del año. Si analizamos la variación interanual (octubre 2022 contra octubre 2023), la suba de la CBA promedió el 21,4%.
Para poner esto en perspectiva, la suba acumulada en CABA para el mismo rubro llegó al 23,1% en lo que va del año y al 28,1% en términos interanuales.
Familias que ajustan lo esencial
Este contexto de subas persistentes tiene un impacto directo en el bolsillo y las decisiones de consumo. Pese a que Alimentos y bebidas es tradicionalmente un rubro considerado “inelástico”, es decir, son bienes de primera necesidad que difícilmente se ajusten por precios porque son imprescindibles para la supervivencia, las familias están restringiendo incluso esta demanda básica.
Los datos de la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) indican que las ventas minoristas de alimentos mostraron una caída interanual del 1% en octubre.
La persistente suba de los precios ha generalizado la fragilidad del bolsillo de los argentinos. Los dirigentes de CAME señalaron que las ventas del rubro se vieron afectadas por la falta de liquidez y el bajo poder adquisitivo.
En la práctica, esta suba acumulada hace que el costo de la alimentación para una familia sea un desafío constante. Por ejemplo, según el relevamiento de la FC, en octubre, un hogar de dos adultos y dos menores en edad escolar necesitó 493.942 pesos solo para cubrir la Canasta Alimentaria y no caer en la indigencia.
Los números del informe de la FC nos recuerdan que, si bien la inflación mensual en las localidades relevadas puede desacelerarse en comparación con los grandes centros urbanos, la acumulación anual sigue ejerciendo una presión ineludible sobre las mesas de las familias argentinas. Es un poco como navegar en un río: aunque la corriente parezca un poco menos fuerte este mes, el caudal que ya se acumuló durante el año sigue siendo inmenso y obliga a las familias a remar con mucha más fuerza para mantenerse a flote.
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Canasta básica
La FC también refleja el valor nominal que alcanzó la Canasta Alimentaria en octubre, según la composición del hogar en las localidades incluidas en el relevamiento. Estos valores muestran cuánto dinero se necesitó para no caer en la indigencia:
• Un adulto mayor que vive solo requirió $159.852.
• Una familia compuesta por dos adultos mayores necesitó al menos $239.778 (en un mes donde la jubilación mínima nacional fue de $326.266)





