Cooperativas cordobesas refuerzan sus redes rurales con 3.900 biocrucetas de alta durabilidad
- El Ministerio de Infraestructura y Servicios Públicos de Córdoba entregó 3.900 biocrucetas de Poliéster Reforzado con Fibra de Vidrio (PRFV) a las prestatarias del servicio eléctrico cooperativo. Esta medida busca dotar a las entidades de herramientas avanzadas para la reparación y el mantenimiento de tendidos en zonas críticas de la provincia.
La provisión de este equipamiento es el núcleo de la tercera etapa del programa de BioContingencias, una iniciativa de política pública financiada a través del Fondo para el Desarrollo Energético Provincial (Fodep). En esta fase se distribuyeron unidades de 1,8 metros diseñadas específicamente para redes de media tensión rural. La medida alcanza a las 204 cooperativas integradas en el territorio cordobés, permitiéndoles modernizar sus tendidos eléctricos con materiales que aseguran una mayor resiliencia ante contingencias. Como ejemplo de este despliegue, la cooperativa de Jovita (Celjo) recibió 30 unidades destinadas a sus instalaciones de campo y otras 20 la cooperativa de San José de la Dormida.
La importancia de esta inversión técnica radica en la vulnerabilidad de los más de 30.000 kilómetros de líneas eléctricas rurales hay en la provincia gestionadas exclusivamente por cooperativas. Estos trazados atraviesan áreas de bosque nativo y zonas de cultivo intenso, quedando expuestos a incendios forestales y eventos climáticos extremos que afectan la estabilidad del suministro. Según registros técnicos de la Subsecretaría de Infraestructura Eléctrica, las crucetas tienen una incidencia del 2,55% en los daños reportados por las distribuidoras ante tormentas y catástrofes.
Sobre la relevancia de esta acción, el Subsecretario de Infraestructura Eléctrica, Ezequiel Turletto, destacó que se trata de una "solución técnica sostenible para las 204 cooperativas que tenemos en la provincia para mejorar los sistemas y las redes rurales". El funcionario explicó que el programa tiene como propósito final "mejorar la infraestructura eléctrica".
Superioridad técnica del PRFV
La transición hacia componentes de Poliéster Reforzado con Fibra de Vidrio representa una mejora en la gestión operativa de las cooperativas. A diferencia de la madera, el PRFV es totalmente inmune a la corrosión y ofrece una durabilidad superior, lo que reduce los costos de mantenimiento y reposición a largo plazo. Desde el punto de vista de la seguridad, su propiedad como material no conductor de electricidad eleva los estándares de protección para el personal técnico. Además, es ocho veces más liviano que el hormigón, facilitando un transporte y montaje ágil en terrenos de difícil acceso.
Desde la perspectiva ambiental, el proceso productivo de estas biocrucetas es sostenible, ya que no utiliza agua en su fabricación, explican desde el Ministerio de Servicios Públicos.