Con el salario mínimo, la comida alcanza sólo hasta el día 20
- En agosto, una familia tipo necesitó $475.957 para cubrir la Canasta Básica Alimentaria, pero el Salario Mínimo fue de $322.000. La diferencia deja diez días del mes sin poder comprar alimentos.
La Fundación COLSECOR presentó su informe mensual de la Canasta Básica Alimentaria (CBA), relevada en 30 localidades medianas y pequeñas de siete provincias argentinas. Los datos de agosto muestran una realidad contundente: el Salario Mínimo Vital y Móvil (SMVM) apenas cubrió 20 días de alimentos para una familia de cuatro integrantes.
El estudio señala que un adulto necesitó $154.031 para cubrir sus necesidades básicas de alimentación, cifra que marca la línea de indigencia. Para una familia de cuatro miembros, el valor ascendió a $475.957. En tanto, los hogares de dos y tres personas necesitaron $231.047 y $378.916 respectivamente, mientras que los de cinco integrantes llegaron a $500.602.
La suba intermensual de la CBA fue de apenas 0,6%, acumulando un incremento del 14,7% en lo que va del año y del 21,6% en los últimos doce meses. El dato llamativo es que el salario mínimo, de $322.000, se quedó corto para cubrir el mes completo, dejando diez días descubiertos sólo en alimentos básicos.
El pase a precios de la última depreciación del tipo de cambio fue prácticamente nulo en alimentos, en gran parte por la baja del consumo y la caída del poder adquisitivo, explicó el economista Gerardo Sánchez, asesor de la Fundación COLSECOR. Destacó que 22 de los 55 productos relevados mantuvieron o bajaron su precio, compensando los aumentos de la carne picada y la leche.
El informe también compara las cifras con otras mediciones de la Canasta Básica en el país. En marzo, el valor para un adulto equivalente en CABA fue de $231.213, en el Gran Buenos Aires de $163.157 (INDEC), en Tucumán $149.596 y en Mendoza $133.962. Ese mismo mes, la Fundación COLSECOR registró $150.595.
La iniciativa de la Fundación se desarrolla desde junio de 2021, en articulación con cooperativas de servicios públicos, para medir los precios reales en comunidades pequeñas y medianas del país. Con esta información, cada localidad puede conocer el nivel de ingresos necesarios para no cruzar la línea de indigencia.