ZAIAT: 'HAY QUE PERDERLE EL MIEDO A LA ECONOMÍA”

15-09-2015

Si la economía no es tan compleja de interpretar ¿por qué abunda lo contrario?

Ese ha sido el triunfo de los sectores conservadores de la línea dominante de la ortodoxia, más conocida como liberalismo. Han puesto en un estadio superior la idea de modelos económicos, que resumen una realidad económica y social compleja en una sucesión de ecuaciones matemáticas, donde incluyen las variables económicas. Entonces, el tema de las estadísticas y los números han pasado a estar en el altar del conocimiento vinculado con la comprensión de los fenómenos económicos. Aspecto que aleja a las mayorías de la comprensión de los acontecimientos económicos.

¿Esto también va de la mano de la idea de escindir la economía de la política?

La economía es política porque es la propia definición. La ciencia económica nació como economía política y en los hechos está corroborado que es así. La economía es política, además, porque cuando uno tiene que hacer una definición comprensible entiende que la economía es un espacio de disputa de poder de diferentes sujetos económicos, que tienen intereses contrapuestos. Ahí emerge en toda su dimensión lo que significa la Economía Política.

¿Entonces cómo hacemos para entender a la economía más allá de los tecnicismos?

Hay varias premisas. Primero: perderle el miedo. Dos: no dejarse engañar por los gurúes. Tercero: intervenir en el debate económico o hacer un esfuerzo para conocer quiénes son los diferentes sujetos económicos, empezar a detectar cuáles son los intereses propios para defenderlos y no quedar atrapados en ese miedo que lleva, en última instancia, a los sectores más vulnerables a defender intereses que no son propios.

Insistís mucho en diferenciar un modelo de un proyecto económico. ¿Cuál es esa diferencia?

La idea de modelo encierra una concepción de que la economía es una ciencia exacta, con variables encapsuladas en ecuaciones matemáticas, donde cualquier variación altera el funcionamiento. En cambio, un proyecto político con objetivos económicos es una forma más transparente y más clara de transmitir lo que es la economía: un espacio de disputa de poder. Todo proyecto político tiene sus objetivos económicos. Detectar cuáles son y las orientaciones de las políticas y de las medidas para cumplirlos, queda más claro en qué consiste ese proyecto. Cuando en Argentina uno ve el recorrido histórico, observa que ha habido diferentes proyectos políticos, con sus respectivos objetivos: el peronismo, el desarrollismo, la dictadura militar, el neoliberalismo en la década del ´90 y después el proyecto del kirchnerismo. Cuando haces ese recorrido, es más fácil encontrar los objetivos económicos en cada uno.

Licenciado en economía, Zaiat llegó al periodismo colaborando con Horacio Verbitsky en Página/12. Desde 1997 es el Jefe de la sección economía del diario que, según confiesa, le “impactó” cuando salió a la calle (1987). En un principio, pretendía aplicar los conocimientos de la universidad, “una estupidez total”. Después “fui puliendo el oficio y entendiendo que había que allanar los conocimientos económicos porque la interpretación de la economía no es complicada”. Además del periodismo gráfico, hace 13 años conduce Cheque en Blanco, ahora por radio Vorterix, programa que supo compartir con Ernesto Tenebaum. Empeñado en develar los intereses del poder económico, ha editado varios libros. El último: Amenazados. El miedo en la economía.

La ley de medios desnudó los intereses de las corporaciones mediáticas, aunque todavía está pendiente la desconcentración. ¿Qué hacer para correr el velo de los intereses detrás de los economistas?

Estar atentos a quienes son los tradicionales propagadores del miedo en la economía. De esa forma se va a poder descubrir y detectar precisamente cuáles son los intereses que están detrás de ese poder y sus voceros tradiciones que más que economistas yo los defino como hombres dedicados a la comercialización de información económica y que les va bárbaro: tienen legitimidad social, aparecen en todos los medios y ganan muchísima plata.

¿Cómo sigue ahora el conflicto con los fondos buitre?

El camino para reafirmar la soberanía económica en el conflicto con los fondos buitre es mantener una posición firme porque Argentina tiene razón. Ese es un elemento fundamental: la Argentina tiene razón en ese conflicto. Los gurúes en el análisis tradicional orientan a pensar que la Argentina se ha equivocado, que ha negociado mal, que no se ha defendido bien en los tribunales y la verdad es que ha mantenido con dignidad su posición porque además la asiste la razón. Además, está demostrando a nivel internacional cómo es el accionar de estos fondos buitre que atacan a países vulnerables como Grecia, Puerto Rico, España. Lo que uno ve es que los fondos buitre son el sector ultraconcentrado de las finanzas, que incluso es rechazo al interior mismo del sistema financiero internacional. Por consiguiente la posición de Argentina desnuda la capacidad de corrupción que tienen los fondos buitre penetrando en el poder político estadounidense, pero también en el judicial.

¿Es posible que Argentina pueda pensar un camino de soberanía económica?

Hay un camino marcado y la soberanía económica es una construcción permanente de la soberanía nacional. La Argentina ha demostrado en los últimos años esa construcción porque no nace de decisiones mágicas sino de confrontar con los interese más concentrados, tanto locales como del exterior. Por ejemplo, pagar la deuda con el FMI fue soberanía económica, lo mismo que ponerle fin a las AFJP, recuperar YPF, enfrentarse a los intereses de los fondos buitre también. Toda esa construcción es permanente e implica el conflicto y el enfrentamiento a grupos económicos concentrados locales y extranjeros.

Una de las banderas del kirchnerismo ha sido la distribución más equitativa del ingreso. ¿Qué ha sucedido en los últimos años?

El tránsito hacia una mejor distribución del ingreso ha sido uno de los objetivos económicos del proyecto político del kirchnerismo. Dependiendo en qué año ha tenido más o menos éxito porque la distribución del ingreso tampoco es un hecho mágico, implica tocar intereses. La distribución implica que los sectores que tienen mayor capacidad contributiva y mayor nivel de riqueza dejen de ganar un poco para que las mayorías puedan avanzar un poco en la mejora de sus condiciones materiales. Por consiguiente están en tensión permanente. La mejora de la distribución del ingreso, para ser más precisos, no es algo mágico ni permanente sino que está en una constante tensión y en eso el Gobierno ha manifestado, a través de diferentes medidas, el objetivo de orientar hacia una mejor distribución del ingreso.

¿La cultura dolarizadora de los argentinos es común en otros países?

No se da con la intensidad que se tiene en Argentina y en algunos lugares casi no existe, por ejemplo en Brasil. Pero hay tendencias a la dolarización sobre todo en algunos países latinoamericanos. Lo que tiene la Argentina es que existe un comportamiento social que ya lleva más de 40 años, y es profundamente perturbador de la estabilidad económica. Ahora bien, esto no es un designio divino por lo cual la economía Argentina siempre va a estar dolarizada sino que lo que se requiere son políticas específicas de intervención sobre la orientación del ahorro en Argentina. Esto es muy relevante para empezar a desmontar estos comportamientos dolarizadores del excedente de los sectores medios y medios altos.

¿Qué lugar tienen el cooperativismo como actor en el actual escenario político-económico?

Tiene la potencialidad de ocupar un rol relevante en el desarrollo nacional y en la integración de la producción. Me parece que el cooperativismo tiene un lugar que, por un lado, merece ser destacado por los sectores políticos y sociales. Por otro lado, el sector cooperativo tiene que asumir el importante rol que tiene para desarrollarse, primero, en sus propias unidades y después en forma mancomunada para impulsar un desarrollo nacional. El cooperativismo debe erigirse como un sujeto social y económico más dinámico y con mayor visibilidad sobre la relevancia que tiene en la economía nacional.

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