Una segunda oportunidad

16-01-2004

Es frecuente escuchar que en estos tiempos globalizados, caracterizados por el achicamiento del Estado y las políticas de ajuste, se han producido simultáneamente una gran concentración de la riqueza y la agudización de la marginalidad. La situación repercute en forma directa sobre la población infantil y adolescente. UNICEF declara que uno de cada siete chicos de Latinoamérica trabaja. En la Argentina 4.138.000 chicos menores de catorce años son indigentes y la desnutrición creció un 20% en el 2002.

A esta existencia precaria de nuestros niños y adolescentes, corresponde un aumento también proporcional en las tasas de delincuencia: en Córdoba la participación de menores sobre el total de detenidos creció del 0,64% al 28% en 1996, y a principios del 2002 el porcentaje se elevó al 46%.

Sin embargo, todavía algunas personas creen en la posibilidad de ofrecerles a los chicos la oportunidad de conocer otro mundo que hoy es inaccesible para ellos. Con este espíritu se creó la Fundación "Matras", cuyo propósito específico es promover la investigación, producción y transmisión cultural. El nombre proviene de la colcha que utilizaban los indios araucanos y mapuches -posteriormente los gauchos también- para montar a caballo, y de allí surge el apodo despectivo de "matrero". La fundación ronda el año de existencia y nuclea a artistas plásticos, artesanos, músicos y gente de la cultura en general. Gabriel Casas, su presidente, comenta: "Nos planteamos hacer talleres, muestras y arrancamos por este sector poblacional (el CAMC) que son jóvenes y adolescentes en conflicto con la ley penal".

Los dos primeros talleres implementados fueron los de percusión y el de fabricación de velas. En el primero se trata de que los chicos manejen la energía de grupo, se conecten entre ellos para lograr el ritmo e interpreten los sonidos aprendidos en la forma que a ellos les guste; por ejemplo, los ritmos del cajón peruano ya han sido traducidos al del cuarteto. En el caso de las velas, expresan una capacidad creativa, la de dar formas a sus ideas, las regalan a otras personas (a las madres en su día, por ejemplo) y consiguen que sus productos sean socialmente aceptados.

A estos dos talleres piensan agregárseles los de teatro, cerámica y murga y existe la posibilidad de crear una revista interna con la participación de los chicos.

A los logros conseguidos en el 2003 se les presenta ahora un desafío, y es encontrar una sede para "Matras" fuera del Centro de Menores para que los detenidos que obtienen su libertad puedan continuar con los talleres y no pierdan ese espacio de referencia. Fabiola -asesora en proyectos y recursos de la Fundación-, resalto la importancia de "brindar la oportunidad a los chicos para que conozcan actividades artísticas porque son liberadoras. Y a través de ellas, conocer más de sí mismos".

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