UNA ESCUELA COOPERATIVA A PUNTO DE CERRAR POR LA ESPECULACIÓN INMOBILIARIA

10-10-2014

El periodista Javier De Pascuale explica en su nota la situación que atraviesa la comunidad educativa de esta escuela técnica de la ciudad de Córdoba, ubicada en el tradicional barrio Alberdi.

Unas 250 familias cordobesas -entre docentes, alumnos y personal implicado- se encuentran afectadas por una situación que se vive en un colegio secundario de barrio Alberdi, que está a punto de perder su techo y, con él, las clases y hasta el año para los chicos que son parte de esta comunidad educativa.

Se trata del Instituto Técnico Ing. Noel J. Etchegoyen, institución con 35 años de trayectoria educativa. Este colegio representa una novedosa experiencia de administración cooperativa, en el cual profesores, profesionales psicopedagogos, administrativos y hasta personal de limpieza comparten la gestión de una escuela pensada “para otra educación, para un nuevo mundo”.

“Somos un total de 50 asociados y nuestro colegio tiene 204 alumnos matriculados de primero a séptimo año”, cuenta Marcela Bodoira, vicepresidenta de la cooperativa que administra el colegio. “Hace 18 años que nuestra institución funciona en el barrio de Alberdi”, comenta, “pero como no tenemos un terreno propio, nos vemos obligados a alquilar una casona que data de principios del siglo pasado y que ha sido acondicionada con gran esfuerzo por nosotros”.

Ese esquema colaborativo, por el cual la cooperativa escolar construía baterías de aulas, baños sectorizados para varones y mujeres y numerosas tareas de mantenimiento en el viejo edificio, mientras los propietarios cobraban un alquiler accesible, funcionó por muchos años pero no pudo soportar el 'tsunami' de especulación inmobiliaria que por estos días arrasa con edificios históricos en los barrios más cercanos al centro de Córdoba.

En sólo un año, el contrato de alquiler que vincula -únicamente de forma anual- a la cooperativa de la escuela Etchegoyen con los propietarios duplicó su monto, y en los últimos días sufrió un aumento adicional que eleva a 150 % el ajuste del alquiler que la institución pagaba hasta 2013. “No podemos más”, confiesa la profesora Bodoira, una de las personas a cargo de la negociación con los propietarios. “Estamos pagando, estamos al día pero seguir con esta situación implicaría destruir la cooperativa y la amenaza de un desalojo en medio del cierre del año escolar”, explica, y la desesperación comienza a notarse en su voz.

Hoy, la cooperativa, los chicos y sus familias piden lo que hasta ayer no pidieron: la implicancia del Estado. La cooperativa solventa 100 % los costos escolares, cobrando una tasa a las familias que se encuentra muy por debajo de lo autorizado por la Dirección General de Institutos Privados de Enseñanza. Incluso subsidia a familias de escasos recursos que no pueden solventar las cuotas pero que ven en el Etchegoyen un colegio que les puede otorgar una rápida salida laboral a sus hijos.

En el horizonte, las alternativas van desde una ley de expropiación del inmueble, que le dé la posibilidad a la propia cooperativa de pagar su costo a plazo, hasta la adaptación de alguno de los inmuebles que la Provincia tiene sin uso o con escaso uso de instalaciones, pasando por la esperanza de que alguien les alquile otro lugar bajo el esquema colaborativo que fue exitoso durante años.

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