Una cooperativa salva 700 puestos de trabajo

12-04-2012

Faltan días para que una cooperativa de trabajadores se haga cargo formalmente de una fábrica clave para la industria automotriz nacional y asegurar el mantenimiento de 700 puestos de trabajo en dos plantas ubicadas en las provincias de Buenos Aires y San Luis.

Se trata de Prestolite Indiel Argentina, un referente en la producción de motores de arranque, alternadores y otros componentes, proveedora de Ford y Volkswagen entre otras.

La empresa entró en crisis en febrero, cuando los accionistas anglo-estadounidenses decidieron retirarle el financiamiento, sumiendo en la incertidumbre a una comunidad de 700 trabajadores. En ese momento, el Estado intervino por medio del Ministerio de Industria, que se encargó de buscar nuevos inversionistas, y de la Secretaría de Comercio Interior, que aseguró la provisión de materias primas para que Prestolite pudiera continuar produciendo. Pero las gestiones para conseguir una nueva empresa no dieron frutos y la idea de una cooperativa tomó cuerpo y se afianzó. Ayer, la Unión Obrera Metalúrgica confirmó que “la empresa presentó la quiebra y ahora los trabajadores podrán explotar la fábrica por medio de una cooperativa”, y que entre mañana y el viernes cumplirán con los últimos trámites legales. El delegado de la planta de la localidad bonaerense de Lomas del Mirador, Abel Pereyra, dijo que “los inversionistas se harán cargo de los pasivos que ellos mismos crearon”, y agregó que ahora “el juez tendrá que decidir sobre las deudas con los proveedores y con los trabajadores”. El gremialista de la flamante Cooperativa de Trabajo Indiel Limitada reconoció que en las condiciones actuales la fábrica produce con algunas deficiencias. En ese aspecto reconoció gestiones de Guillermo Moreno para “destrabar algunas piezas para la producción que están paradas en Aduana”. No obstante, apostó mejorar con la nueva organización, y adelantó que “ya estuvimos hablando con Ford, a la que vamos a proveer de piezas para un nuevo modelo”, un trabajo que ratifica un vínculo clave para el proyecto. El diputado y hombre de la UOM, Carlos Gdansky, agregó que “la fábrica tiene muchas posibilidades de salir adelante porque produce motores de arranque sin competencia en el mercado local”, además de tener muy buena relación con las terminales. Gdansky, no obstante, evitó cerrar las puertas a nuevas inversiones privadas pero consideró la necesidad de avanzar en una normativa sobre sociedades anónimas que “proteja al Estado y a los trabajadores de conductas empresarias” como la de Prestolite. Si bien reconoció que la Ley de Quiebras, aprobada en junio del año pasado, “asiste bien en este caso”, Gdansky abogó por “avanzar en una regulación que garantice que los inversores que vengan no hagan lo que quieran y se vayan cuando se les antoje para dejarle el problema al Estado”, concluyó.  

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