TV COOPERATIVA: LO QUE SABEMOS LO SABEMOS ENTRE TODOS

20-05-2015

En televisión lo que sabemos lo sabemos entre todos. Y es que todos vemos televisión y por eso sabemos mucho.

Unos dirán que la calidad está en la televisión privada, Canal 13 por ejemplo, y en Tinelli. Les gusta los programas de relajación donde se vende que es buenísimo no pensar, solo basta con pasarla bien: se ve la tele para no pensar, y para eso lo mejor es Tinelli.

Otros se indignan ante Tinelli y lo llaman cultura basura y operador del vacío. Ellos dicen que calidad es lo que se hace en lo público, Encuentro por ejemplo. Y afirman que estos programas si hacen pensar, suben la estética y ganan la identidad como lugar de reflexión. Para ellos se prende el televisor para pasarla bien y pensar.

Los más globales no les gusta lo nacional sino lo mundializado cool: y para ellos las series tipo Breaking Bad, Mad Men, Game of Thrones, House of cards son lo máximo (y se dicen en inglés para demostrar cultura-mundo). En estas series alaban que sus personajes son ambiguos morales, que las temáticas son atrevidas, que las estéticas son sublimes. Para ellos se ve series como una droga para habitar este mundo con sentido.

Y todos tienen la razón: cada uno celebra lo que le gusta y sabe por qué. Y eso es lo bueno de la televisión, hay para todos y todos pueden existir en las pantallas. Pero algo falta en estas pantallas. ¿Qué? La televisión de uno, esa que se parezca a como uno es en lo cotidiano: falta la televisión que celebre al televidente y sus realidades.

Y esa es la televisión cooperativa: una que pasa por sus pantallas lo nacional privado, lo nacional público y lo globalizado pero... lo hace desde una gestión distinta de las pantallas y el negocio, proponiendo contenidos locales, intentando formatos y entretenimientos populares.

Esta otra televisión debe convertir a los valores del cooperativismo en criterios de narrativa y estética. Por eso debe ser una televisión de servicio a la gente, una que entretiene desde y dónde la gente considera que hay diversión, una que narra y cuenta desde y en las estéticas populares, una que propone como importante la agenda de necesidades y expectativas de lo cercano.

La televisión cooperativa debe generar reconocimiento cultural, subir la autoestima colectiva de la gente y producir alegría, humor y emoción local. Por eso es que la televisión cooperativa milita en la gente, en sus estéticas, necesidades, saberes, prácticas y narrativas. En la televisión cooperativa el ciudadano que ve es, y debe ser, la estrella.

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