Atenea

Tirando del hilo

“Estamos demostrando que las cooperativas pueden soñar en grande” dice Analía Coccolo, secretaria de la Federación Atenea.
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Cecilia Ghiglione 23-05-2022
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Hace un año, cuando crearon la Federación Atenea, la idea de una tejeduría propia “era una locura, un sueño lejano” pero la perseverancia y el empeño de este grupo de mujeres pudo dar un primer gran paso: montar una tejeduría cooperativa.

“Era un proyecto que veníamos tejiendo entre todas las cooperativas textiles que integran la federación”, señala Analía Coccolo en diálogo con Colsecor noticias. “El problema que siempre tiene el sector textil, y en particular el cooperativo, es la materia prima. Cuando haces ropa o cualquier otro producto que requiera tela, la materia es muy difícil que se financie, el rollo de tela se paga en el momento que se compra. Con lo cual trabajar con licitaciones o adjudicaciones del Estado, implica que hay que poner la materia prima y pagar la mano de obra antes de cobrar el trabajo. Ese es el problema que tiene el sector textil desde siempre”.

Frente a esto, la idea de producir su propia tela era un anhelo que empezó a tomar fuerza. La materialización de este sueño involucró a actores de diferentes estamentos gubernamentales desde el Inaes, Desarrollo Social hasta y el Ministerio de Trabajo. En medio del camino, trabajando con el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires con algunas licitaciones, surge la posibilidad de habitar parte del espacio del Polo Textil San Antonio y montar la maquinaria en el lugar.

“Empezamos a caminar despacito hasta que nos sale el proyecto del Ministerio de Desarrollo Social de la Nación que nos permite comprar esas máquinas gigantescas” para producir telas. En esa primera etapa, fue central el acompañamiento de la Fundación La Base, ya que en ese momento Atenea todavía no contaba con la matrícula habilitante del Inaes. “La segunda fue la mudanza al polo y el reacondicionado para soportar la maquinaria” ya que toda la infraestructura edilicia que requiere el funcionamiento de la tejeduría demandó un largo tiempo de adaptación del espacio y el cambio de toda la instalación eléctrica.

Finalmente, pudieron encender las máquinas y empezar con las primeras muestras de tela de algodón, piqué y frisa. “Estamos demostrando con esto que las cooperativas pueden soñar en grande”, dice Analía emocionada por toda la lucha que en plena pandemia las impulsó a integrarse en una federación cooperativa de mujeres y diversidades vinculada a la producción textil.

Bajar los costos

La posibilidad de producir las propias telas para confeccionar ropa disminuye el costo de producción, explica la Secretaria de Atenea. “Y si bien implica una inversión importante en hilados y otros insumos, la realidad es que “cuando tenés el rollo de tela hecho por vos, podés mantener la calidad y tener un producto final más accesible”.

En principio “el objetivo es fortalecer a las cooperativas de la federación” con la provisión de telas, pero la tejeduría es a futuro un proyecto para otras cooperativas “porque la idea es hacer una línea de crédito y financiamiento para que puedan adquirir materia prima y hacer una escala de costos”.

Oficialmente federación

Esta semana, Atenea recibió una gran noticia con la obtención de la matrícula habilitante que permite a la federación su reconocimiento formal.  

“Parecía un sueño un año atrás cuando recién nos juntábamos a pensar en este proyecto que es un orgullo tan grande que no nos cabe en el pecho. Nos unimos, armamos una federación, plantamos la discusión y el debate de la inclusión y equidad con trabajo genuino para el sector y además nos atrevimos a industrializar el cooperativismo desde y por las mujeres”, señalan.

“Hoy tenemos matrícula y se debe al empuje de todas las manos sororas que no nos han soltado ni un minuto para que no flaqueemos”.