'Soy un agradecido de la cooperativa”

11-04-2017

Vestido con ropa de trabajo en medio de la tarea cotidiana Ramón accede a la entrevista. El servicio de agua y la realización de una obra en el norte de la localidad son las tareas que están ocupando su tiempo actualmente.

-¿Ramón, cómo llegaste a Jovita?- Tengo una larga historia. Estuve en Buenos Aires, luego en Córdoba y de allí vine a Jovita. Vine en un tiempo que estaba de vacaciones a hacer una operación de teléfono y quedó una buena referencia. Yo no quería venirme, para qué voy a mentir. Estaba bien en Córdoba, tenía trabajo, atravesaba la ciudad en bicicleta desde barrio Inaudi. Pero me convencieron ya que Jovita había crecido mucho, se dio la oportunidad e hicimos un buen arreglo y me quedé. Ingresé directamente al servicio de agua. Hoy mantengo el sistema del pueblo, del campo, y en la planta de agua hago los trabajos la mano de electricidad. Atiendo también a los reclamos de los usuarios que se quedan sin el servicio. Ahora tenemos una obra que queremos terminar porque ya me queda poco tiempo antes de jubilarme, dice guiñando el ojo con complicidad.

Ramón es un apasionado de lo que hace, y de los desafíos técnicos que se le plantean y aunque a los 59 años espera su jubilación, no esquiva la tarea cotidiana. Tiene los planos del trazado del agua de Jovita en su cabeza, lo que lo convierte en un empleado enormemente valioso por su predisposición y conocimiento.

-Tengo poco estudio pero siempre me preocupé por aprender. Trabajé mucho con ingenieros y a través de ellos aprendí, porque inventan y desarrollan ideas. Eso es lo que me gusta. Llegué a la cooperativa y me quedé para siempre. Además aunque me retire siempre estaré a disposición. Aquí lamentablemente no existe un plano general. Se hizo un plano de obra pero todo se fue modificando. El original se mandó para pasarlo en limpio y cuando lo llevaban para realizarlo asaltaron a la persona que lo transportaba. Así que hay algunos tramos que debemos reconstruirlos imaginariamente y con la referencia del plano viejo. Las cañerías cambiaron pero yo llego al lugar y me acuerdo.

Estar en este servicio implica que la familia a veces tenga que esperar, suena el teléfono y cuando estás de guardia tenés que dejar todo. La familia es lo más importante que uno tiene y son los que más te aguantan. Porque damos el agua a medida y cuando se corta hay que habilitar lo antes posible para evitar problemas.

Ramón ya tiene quien tome la posta, Germán y Luis. Tiene el orgullo de llegar siempre temprano y no haber faltado casi nunca.

-Hacemos las guardias de agua, que son pasivas. Cuando me toca siempre me doy una vuelta controlo todo, me voy al campo a hacer lo mismo. La planta de agua no era de la cooperativa y se la traspasó la municipalidad. En ese momento el presidente don Atilio Calvi me dijo: “Ramón, a la planta cuidala como si fuera tuya.” Eso es lo que hago. El equipo viejo de osmosis se iba a cambiar y yo dije que no. Compramos otro y tenemos dos equipos. Al viejo, cuando me jubile, les digo que hagan lo que quieran. Pero mientras yo esté van a andar los dos. Damos 50 litros por día de agua potable al usuario y 450 de agua común. Tenemos doble red. Así que aquí estamos acostumbrados a cuidar el agua. En cuanto al agua potable, luego del proceso de osmosis inversa que saca las sales, se la mezcla con una bomba dosificadora para que tenga minerales.

-¿Qué reflexión te queda después de tantos años aquí?-Yo soy un agradecido de la cooperativa, se lo he dicho a todos. A mí me dio todo. Una casa, un auto. Es cierto que trabajé, pero me dio todo. No solo agradezco a la cooperativa sino a los que la manejan. Gente que me brindó su confianza, gerente y consejo de administración. El otro pilar de mi vida es la familia mi señora y mi hija que me apoyan en todo.

Por Ricardo Cortés

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