SEMBRANDO SOLIDARIDAD

03-07-2014

Argentina enfrenta desde hace mucho tiempo una triste paradoja: mientras produce alimentos en abundancia para millones de personas en todo el mundo, muchos de sus hogares no logran cubrir sus necesidades diarias, comprometiendo seriamente la alimentación de los más chicos y afectando su desarrollo. El 35% de los niños reside en hogares con Necesidades Básicas Insatisfechas. De estos hogares, un 53,4% percibe intervenciones alimentarias para sus niños. Las regiones del país con mayor proporción de niños en hogares por debajo de la Línea de Pobreza , son el NEA (Formosa, Chaco, Corrientes y Misiones) con un 77,2% y el NOA con 75,7% (Catamarca, Jujuy, Salta, Santiago del Estero y Tucumán). Estos datos impulsaron prioritariamente a Huerta Niño a trabajar en esas zonas para atacar el hambre y la desnutrición de niños en edad escolar.

Esta contradicción fue la que motivó al Ingeniero Felipe Lobert a crear en 1999 la Fundación Huerta Niño, una ONG con sede en Buenos Aires que busca combatir la desnutrición a través de la construcción de huertas orgánicas comunitarias en escuelas rurales de bajos recursos.

A través del programa “Mi Huerta”, la ONG se encarga de capacitar a las comunidades en la construcción de plantaciones en los mismos terrenos de las escuelas, con el objetivo inmediato de reforzar los comedores escolares y mejorar la alimentación de los chicos.

Desde su creación, Huerta Niño lleva adelante su misión junto a técnicos del INTA y ha beneficiado a más 10.000 chicos de todo el país. Su trabajo empieza con la identificación de un donante para costear el proyecto (puede ser una empresa, un particular u otras fundaciones), continúa luego con las tareas de administración, viajes al lugar y compra de herramientas, y se completa con el seguimiento del proyecto, asistiendo en cada caso las necesidades puntuales y acompañando a las comunidades rurales.

“Nuestras huertas se construyen en un año y duran toda la vida, son proyectos sustentables en los que la comunidad se apropia del proyecto”, explica Juan Lapetini de la ONG, quien aclara que el programa contempla además un proceso de enseñanza completo que brinda a los niños capacitación sobre su entorno rural y les permite mejorar su salud cultivando su propia huerta. “Nuestra misión es lograr que un niño con una semilla en sus manos pierda el miedo a morir de hambre”, concluye.

El presidente de la ONG, Felipe Lobert dijo que tuvo la idea en la cabeza durante más de treinta años, desde que viajó al Chaco. “En un congreso de la ONU para ONG acá en Buenos Aires, el lema era “el éxito lo tenemos cuando nos animamos a empezar”. Bueno yo me animé a empezar cuando consideré que podía -en el año '99- y la verdad que estoy muy contento de haberlo hecho” sostuvo.

Huerta Niño declarada de interés educativo

Luego de 15 años de trabajo y más de 16.000 beneficiados gracias a los proyectos de huertas escolares plasmadas en el Programa Mi Huerta, la misión de Fundación Huerta Niño fue declarada de Interés. Desde la fundación también sostienen que es necesario hacer una mención “Queremos agradecer este reconocimiento que apoya la articulación que desde Huerta Niño generamos con el INTA a través de su Programa Pro-Huerta; así como también con la huerta que, vinculada a la currícula escolar, genera nuevas instancias de aprendizajes para los estudiantes. Los resultados los vemos en los más de 200 proyectos de huertas en escuelas rurales que funcionan a lo largo de todo el país. Hoy más que nunca estamos sembrando el futuro.”

Contacto

Fundación Huerta Niño: (011) 4328-0147

www.mihuerta.org.ar

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