SEGURIDAD VIAL Y PREVENCIÓN
Nuestro país tiene la cantidad de fallecidos en siniestros viales más baja de Sudamérica detrás de Chile, en relación a la población. La Argentina, con 12,6 cada 100 mil habitantes, está por debajo del promedio mundial, que se ubica en 18.
Vista de esta manera la cifra no es tan escalofriante pero si lo es números absolutos. Según la asociación civil Luchemos por la vida en el 2013 la cantidad de muertos en accidentes viales fue de 7896, lo que significa un promedio diario de 22 personas fallecidas y 658 por mes. O más preocupante aún, hubo unos 152.970 muertos en los últimos 20 años.
Según esta entidad:
Se multiplican los muertos en motocicleta o ciclomotor en todo el país, en muchos de los casos, por no usar el casco, lo que pese a su obligatoriedad, no se controla ni sanciona en la mayoría de las ciudades y pueblos del interior, ni en los alrededores de Buenos Aires.
Desde 2007 a la fecha, se ha duplicado el uso de los celulares por parte de los conductores y triplicado entre los peatones.
Por otro lado se promociona el uso masivo de la bicicleta en Bs. As. y otras ciudades, sin controlarse el cumplimiento de las más elementales normas de seguridad para los ciclistas, como el uso del casco, y sin proveerse una infraestructura adecuada de seguridad.
Las causas y la conciencia
Según Eduardo Bertotti, director del Instituto de Seguridad y Educación Vial (ISEV), entidad formadora y capacitadora a nivel nacional en la materia con 30 años de experiencia, hay una falta de conciencia del riesgo vial que no se concibe como tal. Hace falta trabajar mucho en educación, al respecto, destacó que en el 90% de los casos, la razón del hecho se debe al factor humano.
La situación difiere entre las provincias. Si se revisan los datos de 2012 sobre siniestros con víctimas en relación a la cantidad de automotores registrados, Chaco ocupa el primer lugar, con casi 255 hechos cada 10 mil vehículos, unas 9 veces la tasa de la Provincia de Buenos Aires. En el otro extremo está Santa Cruz, con 6 choques con víctimas. El promedio nacional está en 58 casos cada 10 mil vehículos registrados.
La pregunta que surge es ¿Qué se hace desde el Estado? La respuesta es concreta, el pasado 10 de junio, día de la seguridad vial, el Ministro Randazzo recordó que en el año 2008, cuando creamos la Agencia Nacional de Seguridad Vial registramos una tasa de 11,78 víctimas fatales cada 100 mil habitantes y en el año 2013 ese mismo indicador se ubicó en 10,03 mostrando lo que implicó una reducción del 14%. Ese mismo día el ministro destacó el rol de las asociaciones familiares y pidió al congreso que se trate el proyecto Alcohol 0 en rutas.
Por otro lado, la red de autopistas creció a razón de 26 kilómetros por año en las últimas décadas, cifra que hay que poner en relación a que sólo en 2011 y 2012 se patentaron 1,7 millones de autos. Una de las provincias que está a la vanguardia en la construcción de autopistas es San Luis que acumuló 800 km de este tipo de vías. En Argentina existen aproximadamente 1500 km lo que resulta insuficiente aunque es un progreso. Esto es fundamental ya que el 52% de los accidentes se producen en rutas nacionales, el 25% en rutas provinciales, y sólo un 10% en autopistas, en tanto del porcentaje restante el 7% se produce en avenidas y un 6% en calles. A través de la política de inversión pública llevada adelante, se duplicó la cantidad de kilómetros de autopistas construidos con la concreción de 1.000 kilómetros nuevos entre autovías y autopistas.
El aporte del Estado resulta necesario en temas como la infraestructura pero no es suficiente, para los especialistas la seguridad vial excede a la tarea estatal y es un problema cultural que atañe a todos.
Botta Bernaus: "La seguridad vial se logra con convencimiento"
Horacio Botta Bernaus nació en Villa María. Es procurador y abogado desde 1986 y, desde hace 28 años, investigador y docente universitario. Fue Subsecretario de Tránsito de la Municipalidad de Córdoba. Asesora a municipios, empresas, compañías de seguros y concesionarias viales. Es autor de varios libros sobre tránsito y acaba de presentar No te mates que para el autor más que un libro es un pedido de clemencia para con nosotros mismos. El libro no se limita a ensayar un catálogo de recomendaciones elementales sino que explica cuáles son las razones para establecer normas claras y prácticas, y cuáles son los beneficios reales de cumplirlas, con un lenguaje directo cuyo objetivo es que incorporemos conceptos y convicciones que nos alejen del riesgo de ingresar en estadísticas que duelen. Es altamente probable que después de leer el libro, hasta el conductor más avezado comprenda lo mucho que le falta saber. Cuestiones tan simples como cuál es la manera de señalizar un vehículo descompuesto en la banquina o conocimientos más profundos, como el suplicio que acompaña a los familiares de las víctimas de accidentes de tránsito durante toda la vida.
Algunos de los conceptos que el autor deja en claro en sus charlas son los siguientes
En educación vial se ha avanzado porque los Estados empezaron a tomar conciencia de la importancia del tema. Lo que todavía no se hizo es organizar un sistema de control eficiente a partir del cambio de la formación de las autoridades de tránsito. Muchos creen que tener autoridad pasa por cobrar una multa o sacar un vehículo cuando en realidad lo que debemos hacer es concientizar y educar.
Nos falta mucho porque la escuela todavía está ajena ya que los docentes no tienen formación, además necesitamos un Estado que debe convencer al ciudadano de que los accidentes de tránsito son la primera causa de muerte para los jóvenes de entre 15 y 29 años.
La Policía Caminera es una buena decisión porque necesitamos autoridad pero lamentablemente no se les ha dado formación a sus integrantes. Por lo tanto lo único que controlan es el error del conductor y no cómo pueden ayudarlo. Tenemos que convencer al ciudadano que la presencia de la autoridad es esencial pero con una política de educación.
Yo creo que alguien que sale con un auto no quiere matar porque en realidad siempre nos tapa la inmediatez de la noticia. Lo que tendríamos que discutir es cuantos padres impiden manejar a sus hijos menores de edad a partir de casos concretos. Tendríamos que tener a una sociedad discutiendo porque seguimos permitiendo que los menores conduzcan autos o motos.