'SEGUIMOS SIENDO EL PARAGUAS QUE ALGUNA VEZ SOÑAMOS”

05-05-2015

En los años ´90 el auge de la televisión satelital impulsó el crecimiento de los sistemas de cable en el territorio nacional. Por entonces, las cooperativas que gestionaban antenas comunitarias y distribuían unos pocos canales a través del circuito cerrado comenzaron a preguntarse cómo enfrentar un escenario de concentración económica signado por el capital internacional.

El impulso inicial de los dirigentes de ese momento fue negociar individualmente con los operadores extranjeros de contenidos que habían comenzado a instalarse en el país amparados en el Tratado de Promoción y Protección Recíproca de Inversiones (1991), puesto en vigencia con la reforma constitucional de 1994.

“En ese momento todo quedaba librado a la capacidad de negociación”, recuerda José Néstor Lino que en aquellos años presidía la Cooperativa Eléctrica de Villa Huidobro (Córdoba), una de las entidades fundadoras de COLSECOR. Lino recuerda que en los inicios, las cooperativas de poblaciones pequeñas tenían apenas 50 abonados y a veces debían pagarle al proveedor por 500 y hasta 1.000, según las pretensiones del operador. “La oferta de canales crecía y nosotros con ese mínimo impuesto de abonados no podíamos seguir sumando señales. Incluso aquellas entidades de similar tamaño, pagaban por una misma señal diferentes precios. Eso nos hizo tomar plena conciencia de que era imposible para una cooperativa negociar y dar el servicio de forma individual, teníamos que integrarnos”.

Este fue el primer paso para armar pensar COLSECOR. ¿Cómo fueron los encuentros iniciales con otros cooperativistas?

La verdad es que no nos conocíamos. Incluso, en aquella primera reunión que tuvimos en Villa del Rosario el objetivo era pelear contra la discriminación que sufría el sector con la ley de Radiodifusión que nos excluía. Pero en ese encuentro nos dimos cuenta que la pelea iba a ser a largo plazo y que la batalla deberíamos darla juntos fijando una estrategia. Por iniciativa del Dr. Constancio Beltramo (*), principal convocante de aquel encuentro, comenzamos a indagar en la realidad de las cooperativas reunidas allí y llegamos a la conclusión de que el mayor problema era la escala. Fue necesario concentrar la demanda ante los operadores para lograr el equilibrio económico que nos permitió desarrollar este servicio.

Una segunda reunión en Hernando, el 5 de mayo de 1995, rubricó la nueva cooperativa y el primer paso fue negociar un contrato colectivo. Se eligió la señal de Cinecanal porque casi todas las asociadas la tenían en su grilla.

“Fuimos un grupo de cinco dirigentes a Buenos Aires y planteamos un contrato para todos. Al principio la negociación fue dura, pero quedó claro que no había otra alternativa. Con ese paso marcamos el camino a recorrer y ese fue el mensaje para la industria. Cerramos el primer contrato unificado para todas las plazas e internamente redistribuimos su costo tomando como base la vivienda, un indicador transparente y ajeno al operador como así también al que prestaba el servicio. No caben dudas que este primer contrato fue un momento histórico para nosotros porque también nos sirvió como carta de presentación para el resto de las cooperativas. Logramos unificar el precio bajando su costo y se eliminó el mínimo de abonados impuesto para comprar una señal. Inmediatamente comenzamos a crecer demostrando que la integración era el camino.

Por aquellos años las cooperativas constituían sociedades anónimas para dar el servicio, pero hubo algunas que resolvieron hacerlo bajo la figura cooperativa. ¿Esto planteó diferencias en COLSECOR?

Hubo algunos inconvenientes por este tema. Algunas cooperativas sin licencia habían acudido a la Justicia y a través de un amparo prestaban el servicio como tales. Pero había un número de entidades chicas que no querían recurrir a otra figura que no fuera la cooperativa para dar el servicio. Esto traía ciertas dificultades con los nuevos operadores del mercado que no querían venderte si alguien no tenía licencia. Por otra parte, en esas localidades no existía otro prestador que llevara la televisión a la gente así que con la buena disposición mediante de la industria logramos en algunos casos autorizaciones municipales que certificaban el inicio de los trámites para lograr la licencia y de esta manera las incorporábamos en los contratos.

La opción de constituir S.A. tampoco simplificó la situación porque estaba de por medio el capital aportado, la titularidad de la licencia que en general recaía sobre los consejeros y la necesidad de tomar ciertos recaudos. ¿Cómo se resolvía en cada cooperativa?

Con mucho criterio, y no sé si legal, en todas estas sociedades que se armaron las inversiones en la red y los cabezales eran de la cooperativa. Es decir que la S.A., la S.R.L. o en algunos casos la Persona Física sólo tenían la licencia. La ley (26.285) obligaba al licenciatario a ser dueño de la infraestructura, lógicamente en este caso no ocurría. Curiosamente esto nunca fue cuestionado, incluso los bienes figuraban en los balances de las cooperativas porque esa inversión era parte de sus activos. Lo raro era que las autoridades vinieran a controlar realmente la situación. Hubo, claro, casos con denuncias de por medio donde la comunidad se levantó para protestar, como ejemplo el caso de Santa Rosa (La Pampa) en lo que se llamó `El grito de Santa Rosa´, ante la intervención del Comfer que vino a decomisar una antena comunitaria que tenía la cooperativa. Existieron otras denuncias por parte del sector privado pero el Comfer nunca concretó decomisos totales. De alguna manera el nacimiento de COLSECOR nos dio la fuerza necesaria para evitar acontecimientos de esta y otras naturaleza.

Veinte años atrás la comunicación entre las cooperativas no era tan fluida. Sin presencia en Internet, no había mails y los celulares no eran de uso común. ¿Cómo acercaban la propuesta de COLSECOR?

El boca a boca comenzó a funcionar de inmediato y muchas cooperativas que estaban dando cable empezaron a invitarnos a sus reuniones. Fueron viajes interminables. Recuerdo que en los primeros años cuando nos preguntaban qué quería decir COLSECOR, a veces sacábamos un machete porque hasta nosotros nos costaba recordar la sigla.

Pasaron muchas cosas, de algún modo la presencia de COLSECOR en los distintos espacios ayudó a la difusión de nuestra cooperativa. También debemos aceptar que la comunicación cambio en todos sus aspectos y los medios de COLSECOR colaboraron en esta difusión. Hoy es más extraño que alguien no sepa quiénes somos.

Hoy siguen recorriendo el país, ¿qué diferencia hay entre aquellos viajes y los actuales?

En aquel momento el objetivo era sumar cooperativas. Hoy llevamos en realidad la buena noticia de la incorporación de nuevos desarrollos vinculado a la tecnología, como ColsecorPlay. También sentimos que rendimos cuentas con nuestros asociados mostrando que seguimos trabajando, tratando de ver las necesidades puntuales que tienen en cada región y seguimos siendo ese paraguas que alguna vez soñamos.

COLSECOR participó en las discusiones para modificar la Ley de Radiodifusión durante las audiencias del 2001 y los foros del 2009. ¿Qué diferencias hubo en estas instancias?

Durante el 2001, COLSECOR participó con ponencias en las audiencias públicas que se hicieron en el país casi como único representante de la comunicación del sector cooperativo. Ahí se peleaba contra los grandes medios concentrados, los privados que defendían su posición, los sindicatos también y muchos nos acusaban de hacer subsidios cruzados.

En los foros del 2009, tuvimos que asumir la responsabilidad de ser la organización que de alguna manera representaba a la comunicación cooperativa y defender al sector. Pero también sentíamos el reclamo de nuestras asociadas para ocupar ese espacio. En algunas cooperativas comenzaban a aparecer ciertos problemas con la titularidad de las sociedades que se armaron para obtener las licencias. Por cuestiones de la vida algunas persona fallecieron y los herederos no querían saber nada con continuar. Todo eso era terrible y no blanquear esa situación para las cooperativas ya era un serio problema. Recuerdo que el sector privado comenzó a presionar a los titulares de las licencias, y en algunos casos a los herederos de las personas que en vida integraron las sociedades, y los amenazaban con denunciarlos ante los organismos del Estado buscando de esta manera presionar para que vendieran el cable.

COLSECOR es hoy un actor social y políticos ¿Qué opinan Uds. de este espacio que ocupan?

Creo que Colsecor ha ganado un espacio para ser consultado en temas de comunicación y esto no es casualidad. Hemos agrupado a un sector prestador del servicio de cable muy importante y eso también es valorado por el poder político. Tenemos que sentirnos compensados de estar en este lugar.

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