PÚBLICA O PRIVADA

16-04-2015

Más allá del genuino derecho de elegir para sus hijos la educación de gestión estatal o privada, según cada quien lo crea conveniente, surge un debate sobre la relación de las familias y las escuelas y la diferenciación entre educación pública y privada.

¿Cuál es mejor? ¿Qué valores promueve cada una? ¿Qué queremos para el futuro?

Estos interrogantes están presentes hoy en las charlas de café. Para Eduardo López, Secretario General de UTE (Unión de Trabajadores de la Educación, gremio que representa a docentes bonaerenses) “Las afirmaciones grandilocuentes y escandalizadas sobre “lo mal que está la escuela pública” intentan revelársenos como un sinceramiento de algo que muchos piensan, pero no se atreven a decir. Quieren condensar dos presupuestos. Uno es que las familias que pueden afrontar el gasto eligen la educación privada. El otro supuesto es que esta decisión se funda en la decadencia de la escuela pública y en su déficit de calidad respecto de la privada.”

López explicó que sobre el primer punto podríamos rápidamente oponer el ejemplo de la ciudad de Buenos Aires donde miles de familias, muchas de ellas con poder adquisitivo suficiente para erogar la cuota de una institución privada, lucharon por su derecho a obtener un banco en la escuela pública durante el comienzo lectivo del año 2014. El otro supuesto, el referido a la baja calidad de la gestión estatal, es más importante. Un reciente informe de la Dirección Nacional de Información y Evaluación de la Calidad Educativa indica que “los diferenciales -entre gestión estatal y privada- en los resultados de las pruebas estandarizadas se reducen al mínimo cuando se controla el nivel socioeconómico de los alumnos” (1).

Según López “Otro aspecto, de relieve atribuye la decisión de optar por la educación privada a la pérdida de días de clases en la escuela pública producto de los paros docentes. Sin embargo, un estudio de la Universidad Torcuato Di Tella demuestra que no existe evidencia estadística que correlacione los días de huelga con el aumento de la matrícula privada”

Según el titular del gremio docente “Para abordar con seriedad el debate sobre la privatización de los sistemas educativos en el siglo XXI es necesario despejar algunos mitos y lugares comunes. Así puede observarse que el fenómeno del crecimiento de las instituciones educativas privadas tiene muchas causas y en nuestro país se remonta al menos a los últimos 50 años. Pero, además de que es necesario un estricto control sobre los subsidios estatales a la educación de gestión privada, existen otras formas de privatización como la que ejercen las empresas editoriales, generando una currícula de hecho a través de los libros de texto. O, por ejemplo, la que se genera con la tercerización de las áreas de formación docente, capacitación, asesorías, servicios de evaluación por contrataciones de los ministerios del área. Sobre estas dos formas de privatización sólo puede actuarse con más intervención estatal y más inversión educativa.”

El aumento de la matrícula privada

En los últimos años se incrementó en Argentina el porcentaje de estudiantes que asisten a escuelas privadas. La matriculación en establecimientos del sector privado representaba el 23% de todo el sistema educativo en 2003 y alcanzó el 26% en 2010 según el informe de Botinelli. Sin embargo el informe da cuente de que la gran mayoría de la población escolarizada asiste a un establecimiento del sector estatal. Considerando todos los niveles de enseñanza, 3 de cada 4 estudiantes están matriculados en un establecimiento público (74% en 2010). Por supuesto que este porcentaje es un promedio: en ciertos sectores sociales (altos y medios) y en algunos distritos (típicamente en la Ciudad de Buenos Aires) la importancia relativa de la escuela estatal es bastante menor. Es decir que la escuela privada está mucho menos presente en el interior de nuestro país. En los pueblos la importancia de la Escuela Pública para educar equitativamente es clara.

La actual fase de crecimiento de la escuela privada es un eslabón más de una larga cadena. La mayor matriculación en este sector responde a una tendencia que se remonta hasta mediados del siglo XX cuando en nuestro país maduraban los efectos del proceso de industrialización, urbanización, expansión del consumo interno y desarrollo de las clases medias. Un fenómeno que se da en todos los niveles de educación, incluso en el universitario.

Según Botinelli “Desde la década del sesenta se vivió el crecimiento de ofertas privadas de educación avaladas y financiadas por el Estado. Es esperable que en una sociedad que se vuelve más compleja, democrática y plural, algunos grupos sociales aspiren a perfiles de educación más específicos, que el sector privado podría estar en mejores condiciones de ofrecer. El crecimiento económico, la mejora del empleo y la distribución más progresiva de los ingresos de los últimos años permitieron hacer efectiva esa aspiración a nuevos sectores sociales.”

Botinelli también se refiere a la existencia de una falsa polémica entre la generalización de la calidad de educación pública y privada: “El debate no debería entonces ubicarse en el par estatal-privado sino en otro punto. Lo que se observa en nuestro sistema educativo en las últimas décadas es que, se generó un proceso de desigualdad educativa que ha llevado a que algunos grupos sociales acceden a una muy buena educación y otros a una muy deficiente. Esas desigualdades no se asocian linealmente con el clivaje estatal-privado sino que se producen también al interior de ambos sectores (hay escuelas privadas “malas” y públicas “buenas”). Frente a esta situación, al Estado le cabe un rol estratégico en la promoción de una oferta de escuelas estatales que pueda ser valorada por todos los sectores sociales. Respecto del sector privado, se deberían volver transparentes las subvenciones que se otorgan y garantizar que se asignen con criterios de justicia, concentrando las transferencias de recursos en escuelas que atienden poblaciones de bajos ingresos. Se trata, en definitiva, de elevar la calidad de todo el sistema y de reducir sus desigualdades internas con el objetivo de que el sistema educativo sea “uno” y que ofrezca una enseñanza de calidad para todos”.

(1)Botinelli, Leandro, “El debate sobre el crecimiento reciente de la educación privada”. Diniece, Ministerio de Educación de la Nación, 2013.

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