Outlander: más que un viaje a través del tiempo

18-04-2018

Por Aleja Páez | Investigadora y profesora universitaria

Tras haber estado separados durante la Segunda Guerra mientras prestaban servicio al ejército inglés, Claire y Frank Randall viajan a la ciudad escocesa de Inverness, donde se habían casado años antes, con la esperanza de recomponer su relación. Su visita coincide con una festividad pagana en el círculo de piedras de Craigh na Dun. La pareja acude a la ceremonia y se oculta tras los árboles para observar un ritual celta celebrado por mujeres locales.

Al día siguiente, Claire regresa al lugar interesada en unas flores que vio. Al posar sus manos sobre una de las rocas, se desvanece. Cuando se reincorpora, intenta regresar al auto en el que había llegado. El vehículo no sólo no está, sino que también desapareció la ciudad que se divisaba desde allí. Inexplicablemente, aquel desmayo la condujo a la Escocia de 200 años atrás, durante los levantamientos jacobitas contra el rey de Inglaterra.

Así comienza la aventura en el tiempo de Claire, ex enfermera de guerra, en Outlander (3 temporadas) la adaptación televisiva de la saga homónima de la escritora estadounidense Diana Gabaldon. Del mismo modo que en la obra literaria, la serie se caracteriza por fusionar géneros narrativos como la ficción histórica, el drama, la acción y la fantasía con repetidas dosis de erotismo y escenas sexuales hétero y homosexuales.

Luego de aterrizar en el siglo XVIII y sortear varias situaciones de peligro, casi sin darse cuenta Claire se enamora del soldado escocés Jamie Fraser. Juntos enfrentarán los conflictos al interior de los clanes, viajarán a Francia para infiltrarse en la aristocracia cercana al rey Luis XV y el círculo rebelde del príncipe Carlos Estuardo, e incluso intentarán cambiar el curso de la historia en la batalla de Culloden, que significó el fin del sistema feudal de clanes escoceses. En el medio, como jugarreta del destino, deberán lidiar con el capitán de las capas rojas ingleses Jonathan Randall, ancestro de Frank. Para pesar de Claire, su parecido físico es tal que el capitán se convertirá en un recuerdo muy vívido del esposo que abandonó involuntariamente en el futuro. Sin embargo, a diferencia del gentil Frank, Jonathan resulta ser un tipo demente y repulsivo que está obsesionado con Jamie.

Durante las dos primeras temporadas, su influencia sobre los protagonistas es definitiva, tanto que fuerza un giro que termina con un nuevo viaje de Claire al futuro. En la tercera entrega, la trama se aleja de los paisajes escoceses, los burdeles y palacios franceses para centrarse en altamar, rumbo a tierras jamaiquinas.

Aunque resulta innegable que Outlander es una historia de amor, hay algunos aspectos que la destacan sobre otras producciones similares. Los viajes en el tiempo son aprovechados para retratar minuciosamente las costumbres y arraigos culturales de cada época. Además, en la adaptación histórica se lucen la fotografía, el vestuario y las locaciones escocesas, al punto de convertirse en un nuevo atractivo turístico en honor a la saga.

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