No estamos locos, sabemos lo que queremos

13-05-2008

... Vive la vida igual que si fuera un sueño / pero que nunca termina... coreaba el tema más popular de los Carmona. Cuando todo parecía extinguirse con la crisis del 2001, no se quedaron quietos. Los pacientes del servicio de salud mental del hospital de El Bolsón (Río Negro) crearon su propia cooperativa de trabajo para conseguir su inserción social y un cambio sobre el concepto de la locura.

Hace más de 20 años que en Río Negro se cerraron los manicomios y desde entonces los pacientes que padecen enfermedades mentales viven con sus familias. Esta maduración del sistema de atención comunitaria de la salud mental funciona en cada hospital general.

Con el tiempo, surgió la necesidad de insertar socialmente al paciente y así se impulsó la creación de empresas sociales. La Cooperativa de Trabajo Empresa Social de Salud Mental El Bolsón es el resultado de este proceso.

“Siempre nos manejamos de manera autónoma, sin ninguna dependencia del Estado. Sin embargo, trabajamos estrechamente en colaboración con el Servicio de Salud Mental. Somos una herramienta de salud pública, que se gestiona por fuera del Estado”, explica Marcelo Murcillo integrante de la cooperativa, que comenzó a escribir su historia siete años atrás durante una situación desesperante para muchas familias locales.

La cooperativa hoy tiene la concesión de la confitería del Polideportivo Municipal; tienen un servicio de catering para fiestas y por concurso público lograron la concesión del refugio de montaña en el cerro Perito Moreno, a 25 kilómetros de la ciudad donde brindan alojamiento y servicio de restaurante.

“Trabajamos en la adaptación mutua”, remarca Marcelo, “Porque no es sólo la comunidad que tiene que cambiar su mirada sobre la locura” sino que “cada persona que padece sufrimiento mental también tiene que mirarse a sí misma de manera distinta”.

El dato que Marcelo resalta en nuestra conversación es que ninguno de los integrantes es un profesional de la salud. Esto tiene una consecuencia práctica: “cuando organizamos el trabajo, no nos fijamos en el diagnóstico psicopatológico sino simplemente en qué sabe hacer”. “Con el tiempo nos fuimos dando cuenta que nuestra tarea apunta a que la comunidad haga un replanteo de su visión de la locura y de quienes la padecen”, dice Marcelo.

Todos los integrantes de la cooperativa tienen presente que sus acciones tienen la fuerza suficiente como para hacer tambalear mitos arraigados en nuestra cultura, como la creencia de que la única respuesta a la locura es el encierro.

La cooperativa trabaja en conjunto con otras entidades de la zona como la Coopetel, la cooperativa telefónica de El Bolsón y la Fundación Cooperar, creada por Coopetel para la Educación y la difusión del cooperativismo. Además, mantienen contactos estrechos con otras cooperativas de trabajo, como por ejemplo La Merced (tienen una clínica, que es una empresa recuperada por sus trabajadores) y Francisco Pascasio Moreno (que tienen una escuela secundaria, también recuperada por los docentes).

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