MURIÓ EL ACORDEONISTA ILDO PATRIARCA

11-07-2014

Recordamos una nota publicada en COLSECOR revista, a fines de 2011, con el artista que por entonces había dejado los escenarios hacía un tiempo.

El Patriarca del acordeón

“No lo puedo creer ni yo. Nunca pensé que en mi vida me iba a suceder esto”, dice con voz suave Ildo Patriarca al hablar de su retiro de los escenarios con la satisfacción del objetivo alcanzado: reivindicar el acordeón a piano, su instrumento.

Suena convencido y convincente de la decisión que tomó hace casi un año, por marzo de 2010. “Me canse de viajar, me canse de hacer amansadora en las terminales, le agarré miedo a la ruta”, enumera Ildo a los 71 años. Pero a pesar de sus dichos, después de compartir una extensa charla en un bar de por ahí puedo asegurar que el acordeonista sigue ahí, obsesionado como siempre en descubrir la riqueza de su acordeón. Quizás la manera de hacerlo ahora sea otra. No desde un auditorio, tocando en solitario ante el público. Tal vez esta sea una de esas formas, relatando su vida llena de anécdotas y “accidentes” como considera él al inicio de su carrera de músico profesional.

La vida de Ildo Patriarca bien puede separarse en dos, claramente. Antes y después de Domingo Federico, podría afirmarse, o de un error de información que lo llevo hasta Villa Mercedes (San Luis), en el año 81, a tocar en el Primer Festival Provincial de Tango creyendo en realidad que iba a una peña.

Casi toda su vida Ildo vivió en Alejandro Roca, o Alejandro, un pueblo de 6 mil almas del centro sur de Córdoba. Desde ahí armó su carrera entre Francia, Suiza, Canadá, Estados Unidos, Brasil y el interior de Argentina. “Todo lo conseguí desde mi casa”, dice orgulloso, “no estuve en la vidriera como tantos y esa fue mi forma de llevar adelante todo esto”.

Parte I: una historia de 30 años

En el casamiento de un primo Ildo vio por primera vez un acordeón. Tenía ocho años. “Mis padres estaban encargados de un campo (en La Carlota) y no íbamos a ningún lado. Y en ese casamiento descubro el acordeón y el bandoneón. El bandoneón no me dijo nada, pero el acordeón me volvió loco. Entonces empecé a decirles a mis padres que yo quería aprender. Al año siguiente nos vamos a vivir a Alejandro y ahí yo ya empecé a insistir más”.

Ildo aprendió acordeón con el único maestro de música que había en Alejandro. “Él me dijo que después de un año iba a empezar a tocar y me mandó a comprar unos libros para estudiar”. Pero su inquietud y pasión por ese instrumento que apenas conocía lo llevó más allá. Su padre le había conseguido un acordeón viejo, “ya viejo en esa época”, e Ildo insistió en ir a los bailes donde tocaba la orquesta de su maestro. Casi en secreto, contemplando a los músicos y afinando el oído, aprendió a tocar los temas en el acordeón por su cuenta.

Una baja en la orquesta del maestro sería su primera oportunidad, con apenas 10 años, de debutar en un escenario. Fue en el año 49 en Las Acequias (Córdoba). “Y de ahí no dejé nunca”, recuerda Ildo. “Por supuesto que mis padres se volvieron al campo después y yo volví con ellos. Seguí ligado a la vida agropecuaria y “tocaba en las orquestas de pueblo para relacionarme con la música”.

Parte II: un perro verde

“Siempre me gustó tocar solo, lo que hice con las orquestas siempre fue a disgusto pero tenía que conformarme porque no había otra forma de tocar”, explica Ildo.

El hecho que marcó definitivamente el comienzo de su carrera solista fue un festival en Villa Mercedes donde fue con amigos creyendo que iban a una peña.

“Estábamos ahí y Luis Gigena, a quien le debo todo lo que me sucedió después, habló con la organización para que me dejaran tocar. Cuando le habló de un acordeonista haciendo tango era como hablarle de un perro verde. Bueno, lo sacaron a patadas. Y después volvió a insistir, no sé qué carajo les dijo, la cuestión es que toqué tres temas”.

Ese “accidente” marcó el inicio de su profesión de músico. Fue Domingo Federico, esa misma noche, quien casi lo obligó al cambio. De pequeño productor rural de un pueblo cordobés a acordeonista de auditorio girando por el mundo. Sí, un perro verde por estos pagos.

“La cuestión es que me propuso grabar” en Rosario donde tenía su sello Rosafón. Un poco escéptico, Patriarca recibió a los ochos días “la carta donde me convocaba formalmente a grabar. Calcula vos un gringo del campo grabando un casete”, dice.

Con Domingo Federico ya se habían cruzado en la vida. La familia Patriarca vivió un tiempo en Reducción (Córdoba) donde su papá tenía un comedor y un día llegó allí la orquesta de Domingo Federico a almorzar. “Yo habré tenido 11 años y me hicieron tocar algunos temas. Y Domingo Federico cuando se fue le dijo a mi papá que me mandara a estudiar porque tenía condiciones. Y treinta años después me viene a descubrir él sin acordarse del chico que había visto aquella vez”, cuenta Ildo.

¿Cruzarse con Federico no fue un accidente, entonces, sino el destino?

El accidente fue que caímos a un festival de tango y no a una peña.

El acordeón está asociado a los inmigrantes, al entretenimiento. Pero un solista de acordeón tocando jazz o tango es poco común. ¿Por qué?

Cuando tenía 14 años empecé a entender que el acordeón no era sólo un instrumento para divertir a la gente y que daba para muchos más. Divertir es una necesidad social y hay que respetarlo pero me preguntaba ¿por qué condenarlo a esto solamente? Y ahí me empezó a dar vuelta en la cabeza el tema del solista del acordeón, acordeón de auditorio, cosa que por mi trabajo agropecuario no lo puede hacer antes. Tampoco me hubiera animado porque era empezar de la nada. Entonces conocerlo a Federico en ese momento y que él me de la primera oportunidad fue fundamental. Ahí es donde yo me animo a empezar a mostrarme y a continuación de eso es cuando decido dejar la actividad agropecuaria.

¿Cómo se sintió al dejar los escenarios?

Hasta yo me asombro de la decisión que tomé. Te digo que hace diez meses que no agarro el acordeón, ni yo pensaba que iba a suceder así.

¿Y cómo mira el camino recorrido a partir del retiro?

Con la satisfacción de haber dejado un camino abierto, de haber logrado lo que pude que es el acordeón de auditorio. Creo que soy el único acordeonista tanguero de acá y de Europa.

Ud. es un músico admirado por sus pares. ¿Qué le produce ese reconocimiento?

Yo creo que cada cual es como nace. Yo a veces le presto atención a la soberbia de algunos, a darse una importancia que no se para que sirve. Yo puedo tocar el acordeón pero no sé hacer otra cosa, no soy un oficinista destacado, no se manejar una empresa, no sería contador porque odio los números. La naturaleza me dio esto y lo pude aprovechar.

Ildo Patriarca, músico

Nació el 10 de mayo de 1939 en La Carlota (Córdoba)

Realizó giras por Francia, España, Suiza, Canadá, EEUU, Brasil, Bolivia, entre otros países.

En 2002 fue distinguido en el 4to Festival de Tango de Bs. As en el Colón.

Desde 2010 recibe un reconocimiento artístico - gratificación mensual - otorgada por el Gobierno de Córdoba.

Discografía

Acordeón Tanguero I y II - Rosafón (1981/1982)

Verano Porteño (editado en Francia)

Hollywood-París (1994) Grabado en EEUU y Francia

Acordeón Volumen I - Melopea

Con amigos, Acordeón Volumen II -(Suma Paz, León Gieco, Fats Fernández, Litto Nebbia) - Melopea

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