MUJERES ARGENTINAS SOLIDARIAS

07-08-2014
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La organización OMAS (Organización de Mujeres Argentinas Solidarias) surgió como una respuesta a un problema puntual: las mamás de los niños de la escuela de la zona de Chacras de la Merced, una localidad cercana a Córdoba, llevaban a sus niños a la actividad escolar y aguardaban la salida de los pequeños en una plaza cercana o donde pudieran cobijarse, hasta que terminara la jornada.

Una bajada pedregosa de unos pocos kilómetros, del tipo de las que desarman los automóviles, lleva desde la ruta hasta el salón comunitario donde funciona la ONG. El local está situado al lado de una capilla, el dispensario y la escuela. Cercana al río Suquía la zona presenta una fisonomía rural y parece vivir una realidad completamente diferente a la de la gran ciudad a pesar de estar a unos pocos minutos si se va en automóvil.

Las condiciones son difíciles: exclusión, falta de infraestructura y servicios en la zona, un transporte deficiente y problemas ambientales debido a la proximidad de una planta de tratamiento cloacal.

Las OMAS comenzó a trabajar en el año 2011, e inicialmente contó con un subsidio para el “Programa Pilas”, del Gobierno de la Provincia de Córdoba que permitió adquirir las primeras herramientas. Hoy, como en tantas otras ONG los programas permanecen gracias a la presencia de voluntarios y al aporte solidario de la gente. Las clases de los diferentes talleres se dictan ad honorem y las herramientas y materiales se consiguen mediante donaciones.

Actualmente se dictan talleres de pintura, gimnasia, corte y confección, costura práctica, tejido y reciclado entre otros. Estrella ceba un mate bien dulce y la charla se desarrolla tranquilamente. “Estaba en la plaza esperando que pase el tiempo y me sumaron a este grupo” fue la frase más repetida. Hoy encuentran en el salón comunitario y en la ONG un espacio de trabajo conjunto, contención y aprendizaje que les permite pensar en aprender y compartir.

Mientras realizan sus actividades en el salón comunitario, las mamás escuchan el bullicio de los niños, miran a través de una hendija que comunica al salón donde los pequeños realizan la clase de gimnasia, sonríen y continúan con su tarea, entre mates y charlas.

Leticia, becaria del colegio de psicólogos, cuenta que para trabajar en este proyecto hace un abordaje desde la psicología comunitaria. “¿Vos también hacés hablar a la gente en un diván?”, intervienen risueñamente casi al unísono mientras pasan el mate. La explicación que dio Leticia fue simple, “aquí trabajamos las relaciones entre las personas desde una perspectiva comunitaria, hay muchos enfoques de psicología y en este caso no hay diván”. Durante el último año Leticia tuvo como objetivo trabajar la educación sexual de una manera integral, desde la perspectiva de los derechos humanos y género. “Algunos temas abordados fueron la salud sexual reproductiva, la diversidad de la familia, el amor, respeto, siempre desde una actividad lo más dinámica posible, como por ejemplo la proyección de cortos o películas que aborden la temática, la realización de collages, etc.” explicó.

Para algunos la institución es conocida como un lugar donde se trabaja para prevenir la violencia de género, sin embargo su tarea va mucho más allá, porque no todas las mujeres que asisten han sufrido violencia. Para las participantes lo más importante es la solidaridad y la ayuda mutua que se despliega en las actividades.

Esta organización invita a participar a través de la donación de materiales para trabajar en la producción. Para saber más de ellas se puede visitar su página de facebook https://www.facebook.com/LASOMASONG