Sin duda, las más famosas son las de Coronda. Pueden conseguirse al natural, en almíbar, mermelada o en algún postre. Ni hablar del tradicional strawberry, un trago que se convirtió en un clásico del lugar.
Para quien no la ubica, la ciudad está a 45 kilómetros de Santa Fe y a 100 de Rosario. El clásico “si pasás por Coronda, trae frutillas”, no es un capricho. Tradicionalmente esta comarca es responsable de la producción de cerca del 50% de las frutillas del país, lo que le ha dado el título de capital nacional que exhibe con orgullo infinito.
En las 250 hectáreas destinadas a este cultivo se respiran los secretos de la cosecha, el despalillado y la conservación del codiciado fruto colorado. Las historias alrededor de estos campos y la cultura local le dieron vida a una de las fiestas más antiguas del país con espectáculos, artesanos, gastronomía, elección de reina y la visita de miles de personas.
En esta celebración no faltan los concursos. Por un lado el de juntadores de frutillas, que realizan la competencia en el campo y por otro el clásico certamen de despalilladores y embaladores en el escenario principal instalado en plena costanera, con el especial marco que ofrece el río Coronda.
Por su parte, un nutrido grupo de reposteras lleva tartas, mousse, cheescake y muchas otras especialidades a base de frutilla para participar de la tradicional competencia de postres.
Son alrededor de 120 los stands que se disponen en la plaza principal y hay juegos para los más chicos. Durante todo el mes hay propuestas en el marco de esta celebración. Este año tendrá lugar un duatlón, torneo de vóley y concurso de pesca, una de las actividades que más se practica en la zona.
Conociendo islas
Coronda es una ciudad que tiene más de 350 años. Su nombre se debe a los Corondás, pueblos originarios que habitaban la región. Las actividades en torno al río como la pesca, los deportes náuticos, paseos por la costanera y el disfrute de sus playitas en verano son un clásico.
Esta localidad de alrededor de 25.000 habitantes, tiene su circuito turístico que lleva a recorrer monumentos históricos y quienes llegan a estas tierras no dejan de admirar la belleza del paisaje ribereño.
Una propuesta diferente es tomar una lancha para adentrarse en el río y realizar el clásico paseo por las islas con el que se logran vistas incomparables y un profundo contacto con la naturaleza. Esta excursión es ideal también para quien disfruta del avistaje de aves y los safaris fotográficos.





