MANOS A LA OBRA

07-08-2015

Jésica Alaguero es una de las primeras mujeres albañiles de Neuquén. Se recibió hace cuatro años de la escuela de oficios de la Unión Obrera de la Construcción (Uocra) y trabaja de manera continua en obras, principalmente en el barrio donde vive, el Z1. Actualmente comparte responsabilidades con el capataz de la obra de 16 viviendas que se están construyendo en la zona norte del barrio, ubicado en el oeste de la ciudad.

"Queremos insertar a las mujeres en la construcción. En el barrio hay muchas madres solas, que se separaron y la construcción puede ser una buena salida laboral", contó.

Junto con otra integrante de la cooperativa, María José Fraccaroli, iniciaron un proyecto para alentar la conformación de una cuadrilla de mujeres, que lleve adelante un par de las 22 viviendas que comenzarán a construir en septiembre de este año.

Desde el Instituto provincial de la vivienda les adjudican los planes, la cooperativa construye las casas y las vuelve a entregar al organismo para que las otorgue a las familias beneficiadas. La cooperativa ya realizó decenas de viviendas en ese sector y esperan recibir más. "Pedimos más obras para poder generar más puestos de trabajo", dijo Jésica.

Si bien se trata de un trabajo duro, contó que lo puede hacer una mujer. "Yo me meto a la platea a tirar hormigón, levanto paredes", sostuvo. De todos modos, no por una cuestión de género sino por la diferencia de fuerza física, hay tareas que las realizan los hombres. "Creo que no hay más de cinco mujeres en la construcción en la ciudad. Son pañoleras, electricistas o gasistas, pocas son albañiles", indicó. Destacó que las mujeres desarrollan mejor las tareas relacionadas a detalles, como la fijación de los pisos o el revoque fino. "Todavía sigue siendo complicado lidiar con los hombres. Es un mundo machista el de la construcción", resaltó María José. "Pero las mujeres podemos, así que esperamos que se animen, hay cursos en distintos lugares", agregó

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