LOS SERVICIOS COMUNICACIONALES CONVERGENTES

01-03-2016

Un principio organizador de los argumentos en el debate será la información descriptiva de los prestadores de los servicios. Ese esclarecimiento conceptual, será la base de potenciales acciones en la comunicación democrática que necesita el país.

Para comprender el contexto de las deliberaciones que emergerán en torno a la legislación en cuestión, COLSECOR como integración cooperativa ya se encuentra abocada en la elaboración de una propuesta con los intereses de nuestras asociadas.

En el escenario de la discusión de la normativa, consideramos necesario que se contemple la realización de audiencias públicas y foros en cada territorio provincial antes del tratamiento en el recinto de diputados y senadores, lo que dotará de mayor legitimidad al proyecto.

La realidad digital se precipita como una verdadera necesidad básica que tiene que ser legislada y organizada en el marco de la convergencia tecnológica. Los servicios que hoy dispone la ciudadanía que también es digital, crean los suficientes derechos y garantías en los usuarios como para que el Estado tenga un rol responsable de las equidades e igualdades que emanen del comportamiento social respecto a este tema, hoy, central.

Como anticipo decimos que se encuentran en el centro de las observaciones, los negocios que surgen de la conectividad a Internet y la relación que el Estado establecerá con los prestadores autorizados para desempeñarse en la actividad.

Al analizar el Estado, y su funcionamiento futuro, aparece en primer plano la formulación de una pregunta medular: que sucederá con la empresa pública Arsat y cómo será el plan comercial en cuanto a la infraestructura que se ejecutó con el plan Argentina Conectada que plasmó el anterior Gobierno nacional.

Pensamos que Arsat, como empresa del Estado, tiene que desplegar un rol decisivo en un plan profundamente federal y que será quien tenga que arbitrar las condiciones para que no dominen las concentraciones en el mercado de las comunicaciones.

Para respaldar tal procedimiento, creemos que sería un aporte de previsibilidad y sostenibilidad que en la futura legislación se logre conformar un comité federal con representatividad de todos los sectores y provincias argentinas. Esto dotará de un ámbito deliberativo y también resolutivo que facilitará la implementación de la ley, democratizándola aún más.

No hay que dejar de hacer mención que los modos de aplicación de las leyes en muchos casos contradicen y en otros confirman lo planteado formalmente. Por esto es que el respeto a la ley también es hacerla cumplir con todos sus alcances sobre la base del compromiso y la participación de los protagonistas sociales, económicos y políticos involucrados en tal tarea.

Desde el sector sostenemos que para enriquecer la propuesta legislativa tenemos que elaborar pertinentes preguntas antes de arribar a definiciones.

La sostenibilidad, la consolidación e innovación permanente de la infraestructura apta ¿será parte del debate? Como dijo el Ministro de Comunicaciones, Oscar Aguad, la promoción a las cooperativas con más y mejores servicios de calidad ¿se sustentará con recursos provenientes del cobro de los impuestos propios del sector permitiendo así, la equitativa corrección de las asimetrías frente a los grandes operadores del mercado?

Es un dato sin cavilaciones que hay un usuario que jerarquiza la banda ancha y una alta velocidad de navega­ción porque le permite vivir una mejor experiencia con todas las aplicaciones que desea tener en su dispositivo. También es categórica una gran verdad: ese usuario espera y está dispuesto a pagar un costo razonable por la calidad en la navegación por internet. Por tanto, se complejizara el análisis cuando se tengan en cuenta tanto las obligaciones regulatorias como la carga impositiva sobre las coordenadas de los negocios tanto de los operadores de la red como aquellos que producen contenidos audiovisuales.

El crecimiento del consumo de video sobre Internet y el volumen de datos que se transfieren, confirma la im­portancia del ancho de banda en esta relación. Hay un acuerdo general, no forzado, en que la tecnología digital es invalorable en todos los niveles de los procesos productivos y que en consecuencia genera un discernible cambio social para un mayor confort de las personas.

Será necesario el diseño de políticas de largo plazo, con financiación de proyectos, con un banco de fomento para desarrollar una industria de la convergencia tecno­lógica. El enorme despliegue geográfico de infraestructura para atender las demandas, tiene que ser el norte de las cooperativas en cada una de las comunidades donde trabajamos.

Para tener presente: los argentinos están por encima dela media en cuanto a la conectividad, casi 9 horas por día, 2 más que en el mundo. Hay 27 millones de argentinos en Facebook. Se espera que el tráfico de datos se multiplique por 10 en los próximos 4 años. El video es el componente más importante delos datos. Será el 73% en el 2019.

Por ello será fundamental: la inversión, la competencia, las políticas que promuevan la sostenibilidad para cerrar la brecha digital creando riqueza con la tecnología y que todo sea sobre la base de un maduro diálogo constructivo entre la esfera pública y privada con creación de consensos para insertarnos en la sociedad de la información dada la representación que hoy tiene la tecnología para las personas.

No exageramos si decimos que la movilidad y la inte­ractividad serán dos requisitos indispensables para el desarrollo. Existirán 50 mil millones de dispositivos conectados al 2020, un promedio de 5 por persona. Si Big Data, como gran concentración de datos, es sinónimo de patrimonio y riqueza informativa; en poco tiempo, no es descabellado pensar que estará en la agenda de la política global. La expansión del agro con la importancia delos alimentos y su industrialización en un mundo que busca la sostenibilidad social se apoyará en plata­formas comunicacionales inteligentes. En este sentido ¿acaso la electrificación rural de ayer no es la Internet de hoy en la ruralidad?

Es tan medular este proyecto de ley que sobre el texto acordado se discutirá la soberanía tecnológica y con ella el acceso universal al conocimiento.

Nuestro sector hizo y gestiona el 60% de la electrificación rural en Argentina. Hoy tiene que extender prestaciones de servicios de conectividad en el campo donde se trabajará con sensores sobre la siembra y la producción de proteína animal. Será un requisito para salir del monocultivo y fortalecerá la soberanía alimentaria que también debemos construir.

Constituir un futuro promisorio con equidad para el país pasa en gran medida por defender nuestro trabajo cooperativo como espacio de desarrollo para las economías regionales, frente a las desproporciones de las importantes densidades poblacionales y las empresas concentradas.

Las cooperativas tendrán que ser un claro destinata­rio de los fondos del Servicio Universal para desarrollarlas redes. La corrección de las asimetrías es el centro del debate para el cooperativismo porque en ese marco situacional amplio es donde se pondrá en superficie el tema pendiente a resolver en el país: un verdadero federalismo para la República.

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