LOS BRICS Y LA CONSOLIDACIÓN DEL CAPITALISMO

20-10-2014

Brasil es el gigante sudamericano por superficie y por población. En tal condición, fue elegido hace 30 años por las más grandes corporaciones industriales del mundo, como la cabeza de puente para instalar allí filiales que atendieran el consumo de bienes durables y semi-durables de toda la región. En la actualidad, a pesar de los esfuerzos de dirigentes progresistas de los últimos 10 años, la pobreza es del 35%, el analfabetismo del 7% y la brecha de ingresos entre ricos y pobres de las mayores del mundo. Su vínculo comercial con el mundo tiene un alto grado de primarización, esto es: tiene su fundamento en el aprovechamiento de recursos naturales renovables y no renovables.

Rusia vuelve desde la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas, con buena parte de su antigua nomenclatura devenida en pujantes empresarios capitalistas. País también con enorme superficie y población, es proveedor de recursos energéticos básicos a la Unión Europea y cuenta con una estructura industrial desarrollada por la adaptación del antiguo complejo soviético, que le da posibilidades de competencia internacional, especialmente en el mundo periférico. Sus desigualdades internas se multiplicaron en la primera fase de conversión al capitalismo y son una incógnita a futuro, aunque está claro que la conducción de las instituciones es enteramente vertical y con muy baja participación popular, tanto en la práctica presente como en el deber ser a futuro.

India se encamina a ser el país más poblado de la Tierra, ya que su crecimiento vegetativo es muy superior al de China. Tiene enormes asignaturas sociales pendientes, que se podrían resumir en un solo indicador: la mitad de la población no dispone de un baño instalado. Las expectativas de las consultoras internacionales se centran en la demanda de consumo que significa que 100 o 200 millones de hindúes se incorporen a las pautas de clase media en los próximos años, pero se desentienden de los conflictos que se pueden esperar porque 700 Millones de compatriotas sigan sumergidos en la pobreza más penosa. Las políticas productivas del pasado han sido tan erradas y dependientes que llegaron a convertir el país de autosuficiente en materia de alimentos en importador neto.

China es el país heterodoxo por antonomasia en materia de desarrollo productivo. Un partido comunista de conducción dogmática y fuertemente centralizada decidió hace casi medio siglo desarrollar la industria del país aportando mano de obra barata y disciplinada a las multinacionales que quisieran aceptar el convite. En paralelo, creo y fortaleció todo ese tiempo una estructura de conocimiento técnico de primer nivel, que le ha permitido ir trasvasando sectores enteros a una producción estatal, privada y público-privada china, con dominancia de la primera modalidad. Toda esta enorme transformación se hizo privilegiando la inversión a expensas del consumo y postergando todo el interior del país, ya que el grueso de la evolución industrial se hizo sobre la extendida franja costera. Hoy se está urbanizando a las regiones pobres, en parte trasladando población a los centros industriales y se está recuperando atraso en el nivel de consumo. El resultado es la consolidación de una potencia industrial mundial, conducida por un partido único y con lógicas capitalistas duras, especialmente en la relación con el resto del mundo. China, por caso, es el mayor comprador de tierras en África, con el objeto exclusivo de producir materias primas para cubrir las falencias de abastecimiento del país asiático.

Sudáfrica es el país más industrializado del África, que sin embargo tiene un vínculo con el mundo basado esencialmente en la exportación de recursos mineros. Sus pendientes internos son muy conocidos y tratados ampliamente en la literatura internacional, que da cuenta permanente de la lentitud con que se busca superar la herencia del apartheid.

¿Qué tienen en común esos cinco países?

Su peso poblacional y la importancia relativa de ellos al interior de sus propias regiones y en algún caso del mundo. Sus habitantes sumados representan el 42% de la población mundial y a pesar de las asimetrías sociales internas de todos y cada uno de ellos, su producto bruto acumulado supera el 25% del total mundial.

¿Por qué se unen?

Allí está el punto que debemos analizar en profundidad. Parecen unirse para acumular poder en el concierto capitalista, liberándose de dependencias financieras y de otro tipo con Estados Unidos, Europa o Japón y en la medida de lo posible confrontando con esos países. Eso sí, dentro de las reglas de capitalismo internacional y con los mismos objetivos, esto es: asegurar una tasa de acumulación nacional que dé continuidad al crecimiento económico.

En ninguna declaración estratégica o coyuntural aparecen análisis, reflexiones o propuestas que dejen en evidencia las inequidades sociales al interior de cada uno de los miembros y por supuesto del conjunto, mucho menos caminos para atenuarlas. Sugiero tomar nota que en paralelo a las reuniones cumbres se hacen ronda de negocios entre empresarios, pero no reuniones horizontales de dirigentes sociales.

Puede pensarse y aún sostenerse que los dirigentes de esos países confían en que la equidad social será un parámetro que habrá de mejorar en paralelo con la consolidación de sus proyectos nacionales en los términos que están planteados. La historia, ese testigo duro e inapelable, muestra sin embargo que ese supuesto sería groseramente equivocado. El crecimiento liderado por corporaciones internacionales o nacionales, sin una importante densidad de intervenciones públicas focalizadas en los más débiles, no garantiza una mejor calidad de vida general. Los BRICS no escapan ni escaparán a esa regla. Como agravante, aparece el hecho que esta agrupación constituye realmente una esperanza para el mundo pero en tanto y en cuanto, países tan relevantes y con tantos problemas internos incorporen la justicia social a sus planes compartidos. De lo contrario, paradójicamente, estaremos confirmando al capitalismo concentrado como la única y triste vía para el mundo.

Enrique Martínez

Ingeniero químico con posterior formación económica. Fue presidente del Instituto Nacional de Tecnología Industrial, Secretario de la Pequeña y Mediana Empresa de la Nación, Diputado Nacional y decano de la Facultad de Ingeniería de la UBA. Cuenta con más de 30 años de trabajo en la esfera pública y es director del portal www.propuestasviables.com.ar

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