LISETTE: "EL TANGO TE TIENE QUE GUSTAR PARA HACERLO BIEN"

18-09-2014

Llegó a la entrevista acompañada de su papá, luego de terminar sus ensayos de bandoneón para seguir después con el piano. Los viernes en Córdoba son así, un continuado de clases que comienzan por la tarde. Lisette nació en Córdoba, vivió en La Falda y reside ahora en el noreste de Córdoba, cerca de Morteros.

Acaba de grabar su primer disco `Cantar es vivir´, “es un sueño haber podido hacer esto acompañada de grandes artistas como mi maestro de bandoneón Carlos Nieto, Raúl Lavié y Esteban Morgado, entre otros”, cuenta Lisette durante la charla.

Desde muy chiquita canta, toca el violín, el piano y el bandoneón que fue el instrumento que la acercó definitivamente al tango.

Todavía no tenía 3 años cuando empezó a estudiar violín con el método Suzuki, “después vino el piano y el bandoneón recién en el año 2010 con el maestro Carlos Nieto. También canto desde chica pero no hacía específicamente tango sino que probaba distintos géneros. En un momento me di cuenta lo lindo que es el tango, las melodías, las letras que nos muestran cómo se vivía en aquellos tiempos. Eso me encantó y comencé a cantarlo”, describe Lisette.

Su talento temprano con la música la destaca entre otros chicos que a su edad juegan o piensan en otras cosas. A estos niños con ciertas aptitudes se los suele llamar “prodigio”, aunque estas etiquetas deben utilizarse con mucho cuidado, sobre todo porque se trata de personitas que necesitan todavía recorrer un largo camino.

En un día normal, Lisette va al colegio donde cursa 3° año, “vuelvo al mediodía muerta de hambre y después comúnmente practico piano, bandoneón o canto. Hago las tareas del colegio si hay o estudio o voy a clases de inglés o francés, lo que tenga ese día. Eso nada más, es un poco organizarse”. Nada más ni nada menos puede uno reflexionar sobre la actividades de esta joven artista. “En la primaria era más fácil - reconoce - , pero siempre puedo hacer mis actividades extracurriculares, estudiar música y practicar”.

¿Cómo llegás al tango? ¿Se escuchaba en tu casa?

Por el bandoneón. Escuché el bandoneón y dije: quiero aprender a tocar. Siempre me gustó tocar distintos instrumentos y de alguna manera así comencé con este género. Digamos que escuchamos de todo en casa, pero ahora se escucha mucho más tango y lo recomiendo para la gente que por ahí no lo conoce y específicamente a los más jóvenes. Es un género muy lindo, hay artistas maravillosos pero quizá en los medios o en las escuelas no se le da toda la importancia que por lo menos a mí me parece se le debería dar.

¿Tenés autores preferidos dentro del género?

Siempre me gustó escuchar a distintos artistas, un poco de cada uno, me gusta tanto Piazzola, como Troilo, Julio Sosa... porque cada uno tiene algo en especial. Además, escuchando así podés ver el avance del género. Hoy te encontrás con poetas y músicos que hacen tangos nuevos que son maravillosos.

¿Cómo elegís tus interpretaciones?

El tango te tiene que gustar para hacerlo bien. Si uno no se pone en el lugar del que lo escribió, es muy difícil. Yo a las experiencias de los tangos obviamente no las viví casi a ninguna de ellas te diría, pero al menos me pongo en el lugar de la persona que estaba escribiendo eso e intento crearme la imagen. No sé si lo logro, pero al menos lo siento así. Yo creo que es la mejor manera de interpretarlo, sobre todo el tango que es tan sentimental en las letras.

Tocar el bandoneón y cantar no es una tarea sencilla. El maestro Rubén Juárez era una referencia indiscutida en esto. ¿Cómo empezaste a ensamblar ambas facetas?

Mientras ensayaba el bandoneón hablaba, les contaba a mis papás de algo que había pasado en el colegio. Entonces digo: si puedo hablar también puedo cantar y ahí empecé a tocar y a cantar también como lo hacía mi ídolo Rubén Juárez, que tuve el placer de conocer. Y ahora tocar el bandoneón y cantar es una de las cosas que más me gusta.

¿Cómo es moverse en un ámbito de artistas donde no abundan los jóvenes y hay mayor presencia de hombres?

Normal. Me sorprende mucho porque a veces el ambiente del tango no es tan serio como la gente lo ve y exclusivamente de hombres. Hasta yo tenía esa idea pero después te vas dando cuenta que no es así, hay experiencias que son fantásticas, pasan personas que hacen chistes todo el tiempo y con respecto a hombre-mujer no es así. Quizá las letras son más para los hombres cantantes pero creo que la mujer tomó bastante el tango también.

¿Imaginabas este presente o por lo menos lo deseabas?

A mí me encanta hacer esto, estas oportunidades son maravillosas porque yo nunca espere terminar en algo así. Imagínate que empecé con el violín haciendo música clásica, que también me gusta, pero nunca pensé estar en festivales, compartir con tantos artistas, hacer mi primer disco que era un sueño con la participación de gente que yo veía por televisión y eran mis ídolos. La verdad que es algo impresionante.

LISETTE GROSSO SCHMID

A los cuatro años pisó por primera vez un escenario tocando el violín, en el teatro San Martín (Córdoba).

A los nueve, fue invitada por el guitarrista Esteban Morado a tocar el violín en el Festival Lunas de Tango de La Falda.

En 2010 participó del certamen “La estrella sos vos” de La Falda donde obtuvo el segundo premio.

En 2011 presentó "La Falda es un show", en esta localidad, acompañada por la orquesta del maestro Carlos Nieto.

Desde ese año, participa del Festival Nacional de Tango de esa ciudad.

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