Libros viajeros
Son libros que viajan. Van donde los llamen. Así lo pensaron quienes idearon este sistema que funciona hace varios años en esta ciudad cordobesa del Valle de Traslasierra.
La biblioteca ambulante se creó como una propuesta dinámica, buscando siempre transformarse en una opción interesante para los docentes, con el objetivo de acercar los libros a los colegios, comenta la encargada de Caranday, Alejandra Militello.
Son cinco cajas con 35 libros seleccionados según el ciclo.
Las escuelas solicitan los libros y cierran
las actividades en la biblioteca cooperativa
El sistema es sencillo. Las escuelas piden los libros por un mes de un mes y en general cierran el trabajo con una visita a la biblioteca donde se realizan actividades de promoción a la lectura y los chicos tienen la oportunidad de conocer nuevos textos. Así lo cuenta Militello: Es muy lindo cuando nos vienen a visitar porque se nota el trabajo que hicieron en el aula. El proyecto cobra matiz según el grupo de alumnos, cada uno le pone su impronta.
Los chicos vuelven
Lo más interesante es que en general, luego de ese primer acercamiento los chicos regresan a buscar material para la lectura del fin de semana y cada integrante de la familia lleva su libro, explica Militello. Se crea así un puente entre los pequeños y la biblioteca.
Los chicos regresan con su
familia a buscar libros
La biblioteca ambulante no sólo es requerida por escuelas de Villa Dolores, sino de pueblos cercanos como Las Tapias, San Vicente, San José o San Javier.
Caranday funciona en el centro cultural de la cooperativa Eléctrica Mixta del Oeste y otros servicios Ltda. (CEMDO), en pleno centro de Villa Dolores. Su nombre es el de una palmera de la zona muy resistente al frío, al viento y al fuego. El nombre se eligió con la idea simbólica del libros persisten a través del tiempo.