'LAS MEMORIAS SIEMPRE ESTÁN EN LUCHA”

04-08-2014
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Ella no usa la expresión memoria colectiva, porque sostiene hay múltiples memorias sociales, nunca hay una sola.

“Distintos grupos, individuos y colectivos interpretan el pasado y seleccionan voluntaria o involuntariamente aquellos elementos que tienen que ver con sus luchas políticas en el presente. A su vez, esas luchas están relacionadas con la manera en que queremos que sea el mundo, o sea con un horizonte de futuro. Entonces, en tanto la vida social es siempre una vida de confrontaciones entre ideas e intereses, no puede haber una única memoria. Las memorias siempre están en lucha... hay luchas por esas memorias”.

Son luchas de poder...

Es que la memoria es un elemento de poder. Según cómo es el escenario de lucha en un momento dado, aludir a ciertas memorias del pasado puede ser un mecanismo de los actores. Las memorias se manifiestan en el presente, no en el pasado. Es cómo y qué de ese pasado traigo al presente, cómo lo uso, cómo lo expreso y por ende, los relatos van cambiando en el tiempo. El sentido que se le dio a un acontecimiento hace 30 años, no es el que se le da hoy.

¿Cómo crees que fue cambiando en estos 30 años?

Fueron cambiando los escenarios de lucha y fue cambiando el poder relativo de los actores. Para dar un ejemplo reciente de algo que cambió, hay un tema muy importante: las violaciones sexuales durante la dictadura. En el momento inicial fueron interpretadas dentro del marco de las torturas. Llevó 30 años de lucha, de cambios importantes en el derecho internacional para que haya un reconocimiento de la violencia sexual y de la violación como un crimen especifico y separado de lo que fueron las torturas. Hoy se puede condenar la violación, como crimen de lesa humanidad. ¿Qué significa esto? Que algo se modificó, porque si bien hubo testimonios de violaciones, no se los interpretó en esa clave, ahora sí. También llevó tiempo sacar a la luz el debate público sobre estos temas.

En relación a este debate ¿Cómo observás a Argentina con respecto a otros países de Latinoamérica?

Eso depende del país y del momento. Para poner un ejemplo actual, en este momento en Brasil está funcionando una Comisión de Verdad. Funciona hoy, cuando la transición ya lleva más de 25 años. Y bueno, llevó este tiempo. En este momento se están revisando las violaciones de la dictadura, documentando de una manera muy activa lo ocurrido y cada organización social está haciendo un trabajo de búsqueda de sus indicios.

La experiencia Argentina fue bastante activa en relación a esto...

El movimiento de DDHH argentino fue fundamental, tanto para Argentina como para otros países de América Latina, porque fue muy activo y nunca bajó los brazos. Fue un movimiento complejo y heterogéneo porque tenía una parte que eran familiares de víctimas, pero también una parte con un gran peso conformada por profesionales, intelectuales, sindicalistas, religiosos, artistas y políticos.

Hubo entonces a nivel social una respuesta más más fuerte que en otros países...

Yo pongo algún reparo cuando se glorifica la proliferación de expresiones de memoria. Porque memoria no solo tenemos `los buenos´, sino que memoria también tienen `los malos´. La memoria no es buena en sí misma. ¿No te pasa todavía que andás por la calle y alguien dice `acá lo que falta es una mano fuerte, con la dictadura estábamos mejor´?. Eso también es sociedad. La respuesta social no es uniforme y eso indica que la sociedad es más compleja y conflictiva de lo que a veces creemos.

En relación a la experiencia de Brasil, acá hubo un movimiento más inmediato...

Recordemos que la transición se hizo aquí bajo la consigna de derechos humanos. Alfonsín tuvo un rol importante, tuvo la voluntad política de instalar el tema. No pasó lo mismo en otros lados. En Uruguay no hubo un reconocimiento estatal de la existencia de una dictadura hasta después del año 2000 y recordemos que la dictadura uruguaya se instaló en 1973.

¿Como ves las políticas del gobierno argentino sobre el tema?

Lo que llamamos movimiento de DDHH se instaló como movimiento que reclamaba

rendir cuentas de la dictadura. Desde sus inicios estuvo centrado en las denuncias por los desaparecidos, la tortura, la clandestinidad de la represión. Pero la noción de DDHH es muchísimo más amplia. En Argentina quedó bastante pegada a lo que pasó en la dictadura y hay muchas cuentas pendientes cuando lo pensamos con una noción amplia de DDHH. En este momento yo planteo y pregunto: si hay restricción de recursos ¿Que hacemos, un monumento o cambiamos la situación de salud de los chicos Wichí que se están muriendo?. Entonces digo, ¿Cómo pensar una noción de DDHH que pueda ser lo amplia que se necesita para pensar en un futuro social de igualdad y de no discriminación? En algunos puntos vamos por ese lado, desde el matrimonio igualitario o las leyes de identidad, pero en otros puntos, las deudas sociales son enormes, ahí hay que trabajar.

¿Identificás desafíos de nuestra memoria en relación a la dictadura?

Yo creo que se han hecho y se siguen haciendo muchas cosas. Me parece muy importante que se hayan hecho juicios y creo que son la mejor manera de pensar la memoria. Pero por ejemplo, mirá lo que pasó con el 24 de marzo como feriado nacional, termina no siendo un momento de reflexión, es una ocasión para que la gente se vaya el fin de semana largo de vacaciones. Comparemos con Chile, justo cuando acá se declaraba el Día de la Memoria como feriado nacional, allá se lo sacaba, porque fue impuesto por Pinochet, entonces ves ahí a los movimientos de la memoria yendo en una dirección y en otra. Yo no tengo una posición tomada sobre si es bueno o malo, para quien y para qué, pero como observadora, como analista, lo que estoy viendo es que hay una enorme cantidad de actividades visibles llevadas adelante por ciertos grupos activos y muchas otras demandas menos visibles que quedan en el tintero.

Volviendo a los gobiernos, me parece que hoy estos temas están mucho más presentes que, por ejemplo, en la época de Menem.

Los primeros cinco años del gobierno de Menem, fueron años de repliegue del movimiento de DDHH porque los indultos golpearon muy fuerte. La Tablada también fue un golpe enorme. Fueron años muy para adentro, una época muy dura. Siguieron pasando cosas pero por ahí no tan visibles como por ejemplo el inicio de las reparaciones económicas y el establecimiento del banco de datos genéticos. A partir del ´95 las declaraciones de Scilingo y sobre todo el surgimiento de Hijos fue lo que trajo una nueva energía al movimiento.

¿Cómo ves el tema de la memoria y democracia?

Hace 30 años estábamos todos, militantes y activistas, convencidos de que había que “recordar para no repetir”, que para construir un futuro democrático era imprescindible recordar el horror, para no repetirlo. Hoy en día nos hacemos preguntas diferentes, y ponemos en cuestión esa relación automática entre memoria y democracia. Podemos preguntarnos, por ejemplo, en términos institucionales ¿qué efecto tiene el hecho de que se lleven adelante juicios? ¿Influye para que haya más o mejor justicia en campos que no son específicamente los de la dictadura? Esa sería una relación. El hecho de que haya tantos programas educativos, que los chicos hagan visitas guiadas a centros clandestinos, me parece importante, pero no veo que el resultado automático sea una toma de conciencia democrática. Desde hace 15 años la Comisión de la Memoria de la provincia de Buenos Aires cuenta con un programa para jóvenes. Al principio se hacían fascículos y se les contaba a los chicos la historia. Hoy son los propios jóvenes los que hacen trabajos de investigación y eligen los temas ¿Sobre qué es lo que más trabajan? Sobre lo que les importa a ellos, como violencia policial o trata de personas. Me parece que se capitaliza más cuando pueden vincular el pasado con lo que les pasa hoy, en carne propia. Entonces ahí tenés un cambio significativo, donde lo importante es como se apropian del concepto de derechos humanos y como lo pueden aplicar hoy.

Elizabeth Jelin

Socióloga, investigadora del CONICET, autora de libros y artículos tanto en Argentina como en el exterior. Recibió varias distinciones, dentro de las que se encuentran el premio Konex 2006 y el premio Houssay a la Trayectoria 2012 en el área de las ciencias sociales, otorgado por el gobierno nacional en reconocimiento a su trabajo de investigación.