LA EDUCACIÓN Y LA CAPACITACIÓN EN EL COOPERATIVISMO

11-08-2014
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Por Marina Veleda (*)

Si las cooperativas toman sus decisiones en función de la suma de voluntades de sus asociados (cada uno tiene un voto, sin importar el capital aportado), cuanto más educación y capacitación tengan, mejores resoluciones podrán tomar. La educación, significa la posibilidad de transmitir conceptos, ideas y principios con la finalidad de generar una “conciencia cooperativa” y marcar el rumbo a seguir (nivel teórico). La capacitación, procura brindar instrumentos que generen eficiencia en las tareas, formando personas expertas en temas técnicos (nivel práctico). Ambas, son estrategias de largo plazo, por lo que deben basarse en planes concretos que no sean afectados por cuestiones de resolución cotidiana así como contemplar a diferentes destinatarios: dirigentes; empleados y gerentes; asociados y comunidad en general. El fin último debe ser el crecimiento y la expansión de la conducta y cultura cooperativa, potenciando sujetos conscientes de la necesidad de la transformación social y económica, a partir de parámetros inclusivos, solidarios e igualitarios.

Los desafíos de la educación virtual en el ámbito cooperativo

Las transformaciones vinculadas a las nuevas tecnologías (TICs), impactan e indefectiblemente deben ser consideradas por el cooperativismo, no sólo para no quedar desactualizado sino para aprovecharlas en el camino de multiplicar el alcance de sus programas de educación y capacitación.

En este sentido, la educación de modalidad virtual adquiere una importancia inusitada y con características específicas: flexibilidad en el acceso y en la organización del tiempo y el espacio de la formación, permitiendo combinar masividad con calidad y llegando a estudiantes relegados por la modalidad presencial.

Teniendo en cuenta que la dispersión geográfica de las cooperativas hace que la educación presencial sea muy costosa, es esencial el desarrollo de la educación a distancia, que complemente (no reemplace) la modalidad presencial y que contenga contenidos propios del sector cooperativo.

Encontramos ciertos desafíos que el movimiento cooperativo debe saber enfrentar.

El primero refiere al concepto de brecha digital, que se define como la separación existente entre los actores (personas, comunidades, países, etc.) que utilizan las TICs de manera cotidiana y aquellos que no tienen acceso a las mismas y que aunque lo tengan no sabrían cómo utilizarlas. La tendencia indica que esta brecha no desaparecerá de inmediato en la Argentina, sino que incluso pueden producirse diferencias mayores, en donde una parte de la sociedad, dispondrá de más información y, paralelamente, grandes mayorías, padecerán la “marginación informática”.

Las iniciativas que busquen superar esta brecha, exclusivamente basadas en provisión de equipamiento y/o conectividad, no son sustentables ni tienen el efecto igualador e inclusivo, que debe plantearse el cooperativismo.

El segundo desafío, refiere a qué CONTENIDOS poner a disposición de las entidades solidarias y de los asociados. Es preciso evitar la contradicción que se presenta cuando son las cooperativas las que se esfuerzan para que sus comunidades no estén aisladas del servicio, pero son otros actores los que aportan los contenidos (posiblemente alejados del espíritu cooperativo).

Esos contenidos deben apuntar tanto a difundir aspectos teóricos del cooperativismo que procuren su expansión en la sociedad (historia, doctrina, rol económico, social y cultural e instrumento de autogestión, democracia, de inclusión y aporte al desarrollo local, entre otros), como aspectos prácticos y de gestión de estas entidades encaminados a la formación de dirigentes (análisis de los distintos tipos de cooperativas y las herramientas que generen eficiencia en su administración). No obstante, el desafío mayor es que estos contenidos sirvan para construir una conciencia social que sea capaz de cambiar el actual sistema económico y social y que permita vislumbrar al cooperativismo y a la economía social en su conjunto, como un movimiento que no sea solo una variante o alternativa de lo existente sino algo que altere este orden (desorden) injusto; es decir que sea algo alterativo que apunte a resolver las inequidades del sistema hegemónico. Para que ello sea posible debe empezar por disputar espacios que busquen construir otra cultura.

Creemos que no es fácil para el cooperativismo llevar aisladamente este proyecto. Por ello, es importante que se asocie con Universidades Nacionales, de manera de afrontar tanto el desafío de contribuir a disminuir la brecha digital, como de gravitar en la construcción de sus propios contenidos para desarrollar la educación de modalidad virtual, sobre la base de los siguientes fundamentos:

- fortalecer los procesos educativos participativos y democráticos, tendientes a la construcción colectiva del conocimiento, partiendo de la reflexión sobre la propia práctica.

- reducir distancias entre los que más posibilidades tienen de acceder a programas de capacitación y los que menos tienen.

- establecer una concepción solidaria, no lucrativa, de igualdad, reciprocidad y cooperación en las relaciones sociales.

- revertir el fenómeno de la migración y despoblamiento de ciudades pequeñas, favoreciendo la radicación de los habitantes en su medio, beneficiando a la población que vive o trabaja en zonas alejadas de las Universidades y evitando la marginación informática de las zonas rurales.

Están dadas las condiciones y no tenemos dudas que este acercamiento y asociación entre el movimiento cooperativo y las Universidades Nacionales (u otros actores no lucrativos especializados en la producción de conocimientos como institutos de investigación, centros de estudios, etc.) no sólo es posible sino que se profundizará en los próximos años.

(*) Marina Veleda

mveleda@untref.edu.ar

Centro de Estudios de la Economía Social

Universidad Nacional de Tres de Febrero

Licenciada en sociología y especialista en desarrollo local. Coordinadora académica del Centro de Estudios de la Economía Social de la UNTREF y Coordinadora Docente del Curso de Posgrado Economía Social y Dirección de Entidades sin fines de lucro, en la modalidad virtual.