'La cooperativa siempre ha tenido la intención de prestar cable”

05-04-2010

Córdoba. La discusión sobre la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual (SCA) que atraviesa los medios  suele dirimirse, en muchas ocasiones, como un Boca-River, dígase oficialismo vs. oposición. Sí, tan decadente como la posición en la tabla que hoy tienen estos “grandes” equipos de la patria futbolera. Digo, Boca y River, aclárese.

Mientras esto discurre y el juez federal de Salta Miguel Antonio Medina impide la aplicación de la nueva normativa, personas de todos los rincones del país continúan sometidas a condiciones de monopolio al momento de adquirir un servicio tan esencial, hoy por hoy, como la televisión por cable.  

Para referirse a una de estas situaciones donde un único prestador ejerce una condición monopólica hay que hablar, por supuesto, a ciudades de más 10 mil habitantes. Y no de localidades pequeñas de entre 500 y 5.000 habitantes donde el cable llega gracias a una cooperativa o a una pyme, porque para las grandes empresas no resulta rentable.

Tal es el caso de Río Tercero, con 50 mil habitantes. La ciudad está situada al centro-oeste de la provincia de Córdoba y es una de las siete más importantes de la provincia.

Los riotercerenses hoy pueden ver televisión por aire y cable. La primera, es desde 1989 un servicio gratuito de la cooperativa local que incluye siete canales. La paga, cuesta unos 113 pesos el abono mensual y pertenece a la empresa Cablevisión.

“La cooperativa siempre ha tenido la intención de prestar cable”, manifestó el ingeniero Roberto Aliciardi, gerente de la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos Limitada de  Río Tercero. “Tal es así que nosotros tenemos un convenio especial en nuestra ciudad que nos ha permitido prestar servicios de varios canales de televisión por aire debido a que no teníamos la autorización para hacerlo por cable. Lo solicitamos,  pero nunca nos fue permitido”.

¿Qué representa para el poblador de Río Tercero que la cooperativa no pueda ser prestador de cable? Antes, porque la ley lo impedía y hoy porque la nueva norma está frenada en su aplicación.

Todos somos conscientes de lo que significa la democratización de los medios. Pero acá estamos hablando fundamentalmente de aspectos pecuniarios. Esto, y fundamentalmente en los pueblos, es que toda la gente tenga acceso. Y nosotros lo conseguimos a ese acceso desde el punto de vista económico. Hay varias formas de restringir el acceso y uno de estos es el aspecto económico. Al precio que hoy se paga por el cable mucha gente no lo puede pagar y de esta manera no puede disponer de una gran cantidad de información que llega. Creemos que si nuestra cooperativa puede llegar a la gente y a un precio mucha más accesible, mucha más gente va a disponer de mucha más información. 

Lo que Uds. han iniciado en telefonía es un claro ejemplo de competencia.

Claro. Acá Telecom era el prestador único con casi 12 mil abonados en el año 2006. Hoy la cooperativa en el 2010, en cinco años, tiene 10 mil abonados telefónicos y ya estamos llegando a la cantidad que tenía ese prestador histórico. Hemos  logrado que un 50 por ciento de nuestros usuarios telefónicos tengan Internet y eso también implicó un desarrollo. Hoy todos los colegios de Río Tercero tienen Internet y en sus redes le hemos incorporado Wi-Fi. Y eso es importante porque también ayuda a disminuir las barreras culturales, que son siempre económicas.

¿Con el servicio de cable hacen una proyección similar a lo que han experimentado con la telefonía?

Y nosotros estimamos que sí. Si el mercado se libera seguro que vamos a llegar a una penetración de ese tipo porque en todas las encuestas que hemos hecho nuestros socios nos reclaman que prestemos el servicio de televisión por cable. Es una necesidad. En otras localidades que nos rodean como Almafuerte, Tancacha o Hernando tienen el abono alrededor de los 60 pesos, estamos hablando de una diferencia de un 30 o 35 por ciento menos que hoy es mucha plata.

En la instancia que hoy está la ley de medios ¿Qué deberían hacer las cooperativas?  

Yo creo que a esta altura deberíamos exigirle a las autoridades que por lo menos destraben la posibilidad de incorporación de nuevos prestadores.

El objetivo primario de las cooperativas no es que tal o cual tenga más o menos licencias sino que podamos operar y en este mercado competitivo demostrar que sí podemos ser una alternativa válida y una solución para estos lugares.

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