La Canción como herramienta de lucha.

19-09-2003

¿Raly, naciste o te hiciste músico?

Yo creo que un poco de las dos cosas. A mi la música me atrapó desde muy chiquitito, en mi familia siempre hubo guitarreadas enormes en los cumpleaños y en todo ese tipo de cosas. Esa es la primera imagen que tengo de ver músicos tocando. Desde muy chiquitito comencé a poner los discos yo solo; los discos de antes. Puede ser que haya venido en la sangre también por el tema de la familia y todo lo que tiene que ver con la cultura campesina y musical.

¿Cómo te sentís por ser uno de los promotores del acercamiento de la juventud al folklore?

Yo estoy desde hace trece años en el movimiento folklórico de los comedores universitarios. Siento que de alguna forma me he transformado en nexo entre la música de Santiago y la gente joven, bueno, Córdoba ha sido un lugar donde han vivido grandes músicos como chito Cevallos y Los Olimareños. Se ve que había una necesidad muy fuerte de los jóvenes de sentirse representados. A partir de ese momento se encontró esa problemática no sólo en las letras de Fito o de Charly, sino que también las encontrábamos en las letras de Peteco, de Jacinto, o en las de Carnota. Comienza allí a surgirme la idea de escribir canciones. He comenzado a ser parte de esta movida medio sin querer, mejor dicho, sin darme cuenta. Cuando tocaba Jacinto yo le pedía que me dejara tocar porque el me conocía un poquito de Santiago, así fue como toqué por primera vez en el comedor universitario ante una cantidad impresionante de gente.

¿Cómo te conectas con la realidad que nos toca vivir en la Argentina actual?

En cuanto al trato de la realidad, son momentos que voy teniendo a la hora de escribir. Creo que hay una preocupación fuerte en cuanto a lo social y la visión de lo que significa para mi la dignidad humana. Por ahí los planteos que hago a través de las canciones no son universalistas sino cotidianos. Quiero decir que al ser una persona que se mueve en un medio y que se vincula a la lucha por los derechos humanos y las luchas populares, eso se mete en las canciones. Yo escribo una canción y la publico, y ahí es donde la canción se vuelve colectiva porque ya comienza a formar parte de otra persona que siente que quería decir eso. Inclusive tiene más sentido cuando ni siquiera se sabe de quien es la canción. Por eso me llegan cartas de gente que ha utilizado mis temas para acompañarse en cualquier situación y ahí es donde cobra sentido. También participé en el homenaje a las víctimas de Avellaneda. Fue muy fuerte porque significaba encontrarme con gente que está en la lucha popular de lleno, pude acompañarlos con una canción y tocar por ese motivo. Eso es lo que uno pretende, que la canción se transforme en una herramienta de lucha.

Por ejemplo tocar para los campesinos de Santiago era acercarme a esa lucha. León tiene que ver con esto porque cuando me llamó y me invitó para tocar en un frigorífico de la matanza le comenté lo que estaba sucediendo en Santiago en el año 98, y mi inquietud por hacer un concierto.

La idea de León era hacer como los bandidos Rurales, ir a la ciudad buscar guita y llevarla al campo. Entonces hicimos un concierto en Santiago, recaudamos plata y después fuimos al campo, a hacer una especie de Robin Hood dentro de la Ley. Al otro día hicimos un recital maravilloso con gente de todas partes, pero sobre todo campesinos.

¿Por qué tu último disco se llama Milagros?

Porque el milagro es que la gente se levante y luche día a día, no se trata de esperar un milagro de arriba. Esa es la opción que tomamos, la de luchar desde nuestro lugar por el espacio porque creemos que recluirnos no sirve de nada. En una montaña, aislado, no aporto mucho. Aunque en la música todo es mas incierto uno se plantea ciertas cosas permanentemente como si está bien lo que hace o no, o si está bien grabar un disco porque a eso se le pone un código de barras. Eso es lo que pienso hoy, no se como lo veré después con la historia ya realizada.

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