Hombres de negro

01-02-2017

Algunos hacen historia como jugadores, otros como entrenadores y muchos menos como árbitros. En la historia del deporte tomar decisiones sigue siendo subjetivo, aún con el uso de la tecnología.

Están los fanáticos del “siga siga”, que dicen estar a favor del espectáculo, y los que toman literalmente el reglamento, una suerte de positivistas de las leyes deportivas y su aplicación. A la hora de “cobrar” intervienen la viveza, la empatía, y siempre hay alguien que vio algo diferente. También están los que, parafraseando a Dolina, creen que su silbato está al servicio de la justicia universal, y tienen en cuenta los antecedentes de los jugadores, o intentan equilibrar unas decisiones con otras. Todo esto es un cóctel que influye en la mente de los hombres, ahora de color, y antaño de negro. En el fútbol siempre hay bandos y en el caso de los árbitros, por increíble que parezca, existen dos sindicatos. La A.A.A. (Asociación Argentina de Árbitros) y el SADRA (Sindicato de Árbitros Deportivos de la República Argentina). Sin embargo, y más allá de estos sindicatos existen realidades completamente diferentes entre los árbitros de las ligas regionales, nacional y los internacionales, como todo en el deporte. La convivencia con las presiones y las agresiones no son menores.

La violencia, una moneda cotidiana

En diciembre, en Bell Ville agredieron a un árbitro en una final. Pablo Begil se encontraba dirigiendo la categoría veteranos cuando en una jugada a los 35 minutos del segundo tiempo tras una expulsión de dos jugadores un arquero le propinó una trompada. Parece un hecho aislado pero sin embargo no lo es. Claudio Elichiri también árbitro fue quien nos brinda este dato. El mismo Elichiri, en un partido del Federal B fue salvajemente atacado. En Ayacucho, provincia de Buenos Aires, en el partido entre el local Sarmiento y Sansinena de General Cerri, los jugadores del primer equipo golpearon a Elichiri y de no haber sido por la intervención de dirigentes e hinchas, podría haber terminado todo en una tragedia. Completamente desfigurado afirmaba una y otra vez en cuanto medio estuviera dispuesto a ponerle el micrófono que no dejaría de dirigir: “Yo no vivo del arbitraje, tengo con mi papá una empresita de construcción. Me encanta arbitrar, voy a seguir haciéndolo, son cosas que te hacen más fuertes”. Una vez más la pregunta sobre qué es lo que impulsa a tomar estos riesgos sigue vigente y en cierta forma comienza a responderse. “Estoy saliendo adelante con el apoyo de mi familia y de toda la gente que manda fuerzas con sus llamadas y mensajes. Eso me hace muy bien, me ayuda a seguir adelante y no aflojar. Espero que lo que me pasó a mí y a mis compañeros sirva para frenar la violencia en las canchas”, dice Elichiri.

Los históricos, los diferentes, los recordados

Luis Pestarino tiene más de 80 años y es conocido por su sentido del humor. Su nombre nos remite al fútbol de los '60 y los '70. Fue árbitro internacional durante catorce años. Dirigió hasta 1979, y fue protagonista de copas internacionales y de clásicos memorable. En un River y Boca, cuando hace sonar el silbato para que la pelota avance, tiene poder total. En un recordado partido tuvo un diálogo con un famoso centrocampista riverplatense en una entrevista televisiva cuenta:

-Mostaza Merlo viene y me dice -Don Luis, ¿me deja pegar una patadita? -una y se terminó, una y se terminó- le contesto. -Sí, sí, gracias'.- Va y le pega a Potente. - 'A usted se le acabó la cuota'-le dije. Transcurría la década del 70 y sus recuerdos son nítidos: -Al estudiantes de Zubeldía les decía Los criminales de Nüremberg, en un River Estudiantes le digo a Bilardo: - ¿me abre la mano? -“No, no, no”. - ¿Me abre la mano?- insisto. Y la abre. -¿Y eso qué es?. -Nada, una cábala que tengo -Bilardo tenía tierra. En el córner se la tiraba al arquero. Pero afuera de la cancha los pinchas eran buenos muchachos- Explica don Luis. ¿Qué impulsa a los árbitros a exponerse a este stress, a las deslealtades de jugadores y avivadas?. ¿Hasta cuándo lo harán? Juan Carlos Biscay, en una entrevista a la Revista un Caño, admite que en la cancha se divertía y que dejar no es fácil. “El retiro es durísimo, porque vos te acostumbrás a una forma de vivir y la incorporás. No sé si está bien o mal. Puede ser el ego. Pero es normal. Vos estás en contacto, te llaman, y después sonaste... Con Lamolina nos habíamos dado cuenta de que el ambiente del arbitraje es muy cruel con el retiro. Los que dejaban de dirigir, desaparecían. No iban más.” También están los que pasan a la historia por estar en el momento indicado en el lugar indicado, o tal vez estar en el momento equivocado un metro más aquí o allá. El caso paradigmático es el árbitro de “La mano de Dios”. Un ignoto juez tunecino, Ali Bennaceur, fue el encargado de dirigir el partido entre Inglaterra y Argentina con el conflicto por Malvinas aún candente. En cuartos de final de la Copa del mundo el 22 de junio de 1986 en el estadio Azteca se disputó el encuentro finalizó con el triunfo de nuestra selección por 2 a 1, con goles históricos anotados por Maradona. En ese partido, Bennaceur tuvo una actuación cuestionable, ya que convalidó el primer gol del astro argentino, que fue marcado con la mano, al punto que el mismo Maradona lo bautizó como "La mano de Dios". Sin embargo está lejos de hacer una autocrítica al respecto. Más bien prefiere culpar al lineman, Bogdan Dotchev. Por su parte Dotchev hace lo mismo. Maradona saltó, “cabeceó” con la mano, miró al juez de línea y corrió dubitativo, tal vez otro hubiera anulado el gol. Sin embargo a favor del tunecino hay que decir que incluso algunos jugadores no vieron la mano, aunque los relatores como Víctor Hugo Morales, desde otra posición la advertían. Bennaceur debía resolver el tema contra reloj, en una fracción de segundo. Miró al línea, cobró el gol y fue a la mitad de la cancha. Nacía un mito. Tres décadas después no parece pesarle la conciencia “yo dudaba por el sentimiento y la experiencia pero no vi la mano”, explica en un documental que rememora los treinta años del título argentino. Pasó a la historia como el árbitro de “La Mano de Dios” sin culpa: “Ese partido fue impecable, un éxito al mil por ciento, incluso ese gol quedó en la historia -dijo a la revista inglesa So Foot- después del partido la comisión me dio un 9.4 sobre 10. Cuando llegué al centro del campo Lineker (delantero inglés) me viene a ver y me dice “hand ball”. Eso fue todo. Los ingleses eran muy Fair play, solo dije que jueguen”. De una equivocación nacía un mito, sostiene Andrés Burgo en su libro “El partido”.

Los árbitros y la política

La carrera arbitral sin dudas es también la búsqueda de trascender y llegar a otro lugar, algunos como Baldassi cordobés de Río Ceballos, hasta logran ocupar cargos políticos y dicen no extrañar la cancha ni los insultos. Otros no llegan a ocupar cargos sin embargo lo intentan. Tal es el caso de Horacio Elizondo, frustrado candidato a intendente, quien fuera el árbitro más famoso de la última década. Elizondo ya pasó del silbato a la política y de la política al silbato. “El chino” tiene 53 años, cuatro hijos y una tarjeta roja para la historia: la que despidió a Zinedine Zidane de los Mundiales de fútbol. Transitó por diferentes trabajos: comentarista deportivo, formador de árbitros, consultor, speaker y coqueteó con la candidatura a la intendencia de Lujan . Sin embargo volvió a su primer amor. Está nuevamente trabajando para A.F.A. intentando formar y mejorar el rendimiento de los árbitros argentinos. ¿Qué lleva entonces a los árbitros a desarrollarse en la profesión? La incógnita queda sin respuesta, tal vez lo que busquen los árbitros sea, de una u otra manera, trascender, pasar a la historia, aunque el costo, los riesgos y las dificultades sean altas. Finalmente no importa. Demos gracias a que existen y permiten que transcurra el espectáculo porque cuando se cumpla la profecía de Franz Beckenbauer, quien dice que en algún momento no necesitaremos un árbitro y los drones verán todo lo que sucede en el campo, no habrá a quien culpar de la derrota.

El primer penal tecnológico En diciembre de 2016 el árbitro húngaro Viktor Kassar, quien cobró un penal a favor de Kashima Antlers ante Atlético Nacional, mediante la implementación del video ref, en la semifinal del Mundial de Clubes. Pasados los 30 minutos el árbitro asistente de video Danny Makkelie avisó a Kassai sobre la falta cometida por un jugador colombiano adentro del área y luego de revisar las imágenes en un monitor ubicado al costado del campo de juego cobró el primer penal desde la implementación del "video ref" en el fútbol. Tal vez sea el comienzo del cambio en la historia del arbitraje, o no, ya que muchos dicen que el cobro fue equivocado.

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