'Hay mucha gente que porque llega tarde a los DDHH cree que los descubrió”

23-03-2009

Entre el dolor privado que provoca la desaparición de dos hermanos durante la dictadura y el compromiso con la tragedia histórica que le remite su profesión de periodista, y ahora legisladora nacional, Morandini cree que en materia de política de DDHH, “lo que este gobierno ha hecho es oficializarlos”. Si bien reconoce los avances, también considera que se “ha puesto a las personas que estamos comprometidas con el tema como si estuviéramos en veredas diferentes”.

N. M. La tragedia del año 76 nos va imponiendo cosas nuevas que tenemos que resolverlas en el debate entre todos. Que se haya hecho justicia, que es un mérito de las víctimas porque de no haber sido por esas Madres que solitas cuando todo el mundo les cerraba las puertas salieron e increparon al poder preguntando por sus hijos. Toda la gente que se fue involucrando y se acerco a Derechos Humanos (DDHH) y estuvieron con el Juicio a las Juntas, y desgraciadamente mucho después pasó con Menéndez en Córdoba, eso es lo que yo personalmente celebro: que se haya hecho Justicia.

Ahora, si la ley manda que puedan tener consideraciones porque tienen más de 70 años, la pregunta que uno tiene que hacerse es si los delitos de lesa humanidad, que por suerte ya se decidió que no prescriben porque no se los puede equiparar a otros delitos comunes, deben tener ese tratamiento. Entonces, creo que tendríamos que darnos el debate para ver si les corresponde a estos torturadores, a estos represores, que tengan ese tratamiento que tiene otra persona porque la ley los protege por su edad.

¿Crees que la política de DDHH del Gobierno ha permitido crear mayor conciencia de lo que significó la última dictadura para el país? En tu caso particular el exilio y dos hermanos desaparecidos.

Mira, yo lo digo absolutamente de manera personal. Tanto mi madre como mi familia estuvimos muchísimos años denunciando lo que había pasado. Después con el Juicio a las Juntas escribiendo lo que había pasado. Son muchos años. De modo que creo que porque hay mucha gente que porque llega tarde a los DDHH cree que descubrió los DDHH. Yo creo que lo que este gobierno ha hecho es oficializar los DDHH, es haber llevado a las Madres y darles un lugar institucional que ningún gobierno antes les había dado.

Como yo estoy en la Comisión de DDHH me doy cuenta que en nombre de los DDHH se han profanado muchos otros DDHH. Pero en honor a la fecha yo no quiero polemizar en el sentido de la confrontación, esto es los peor que nos ha pasado. Es la primera vez, después de los años de la democraticratización, que el tema de DDHH ha puesto una cuña y ha puesto a las personas que estamos comprometidas con el tema como si estuviéramos en veredas diferentes.

Como yo creo que los derechos son un paraguas que nos sobrevuelan sobre nuestras cabezas, no hay veredas diferentes. O se respetan los DDHH como cultura o nos sirven nada más que para castigar lo que nos pasó como tragedia.

Le debemos a los DDHH, a los tratados internacionales, a esa declaración de principios que surge después del nazismo que es la Declaración Universal de los Derechos Humanos, le debemos al horror del mundo que sanciona estos derechos poner en prisión a nuestros dictadores. Pero también hay que decir que nosotros no tenemos una tradición en estos derechos y tenemos más de 50 años de cultura autoritaria. Es la gran deuda o la gran construcción que tenemos que hacer hacia adelante para evitar futuros dictadores. Yo prefiero consolidar democracia, que trabajemos fuertemente hoy en defender lo que son los DDHH que determinan las democracias sociales que son los derechos a la educación, a la salud, a la dignidad. Todas esas normativas, sobre todo a la libertad de decir, que ya no es la libertad de expresión individual sino un derecho colectivo que tienen las sociedades a ser informadas. Y por eso los gobernantes tienen la obligación de dar cuentas, de dar información. Ese es mi compromiso porque lo que paso con mis hermanos, como con todos aquellos que murieron y que sufrieron y que fueron al exilio, que estuvieron presos; una gran inmolación de muchísima gente en nuestro país para que otros entendiéramos el valor de vivir en libertad. Sin libertad no hay política, sin libertad yo no puedo denunciar que me falta el pan, que hay pobreza, que hay muchísima gente que hoy está clamando para que trabajemos hoy por los DDHH en el sentido más profundo de la vida.

Nuestro país ha ido más lejos que nadie en la condena del pasado. Ha reconstruido como nadie en la región lo que nos paso. Creo que nos falta un gran debate profundo, maduro y respetuoso de por qué nos paso.

¿Y que se haya instituido el 24 como un día no laborable ayuda o no a la reflexión?

Es una fecha a la que me opuse que estuviera roja en el calendario porque no es una señal para los niños que sus padres hagan las valijas y tomen vacaciones. Ese día es feriado cuando tendría que ser un día de trabajo y de reflexión para entender lo que nos paso, para que nuestro país exorcice lo que le paso- Resulta que antes, 30 años atrás, teníamos una sociedad que decía por algo será y de alguna manera legitimaba las muertes y los secuestros.

Hoy por temor a la inseguridad hay una gran parte de la sociedad que esta pidiendo mano dura, cuando solo el respeto a las leyes, a los DDHH que son iguales para todos, es lo basta. Y permitir crecer a nosotros mismos como ciudadanía y particularmente algo que a mí me obsesiona, que es un antídoto cultural para entender que tortura y democracia son incompatibles

Cecilia Ghiglione / [email protected]

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