FIESTA DE LA CARRETA Y 101 CHIVOS

17-09-2014

Sí, leyó bien, 101 chivos. ¿Qué otro título podemos ponerle a esta nota, que no sea el nombre del festejo? Sólo con mencionarlo arranca una sonrisa o, al menos, despierta curiosidad.

La fiesta se realiza durante una jornada en Carpintería, localidad de más de 4000 habitantes ubicada cerca de Merlo, San Luis, e incluye espectáculos, feria artesanal y gastronomía típica. La fecha para este año ya está definida: domingo 12 de octubre.

El festejo, que se realiza desde el 2004, pone en valor las carretas que se fabricaban en la región y eran el transporte por excelencia. “Estas carretas se toman como símbolo

y se agrega el nombre `101 Chivos´, que fue la cantidad asada la primera vez. El chivito es la `vedette´ de la gastronomía local, si venís a San Luis tenés que probarlo y también la `chanfaina´, que se realiza con los menudos”, explica Álvaro Funes, del área de turismo local.

El día indicado y a media mañana los visitantes comienzan a reunirse en la plaza del pueblo. Es una fiesta familiar, se toma mate, pregunta la técnica a los asadores, que ya tienen dispuestos cientos de cabritos en fila. Hay paseo artesanal y también feria gastronómica.

“La entrada es libre y gratuita, sólo se cobra una tarjeta por la porción de chivito. La fiesta se extiende al atardecer y hay permanentes actividades como el desfile de las agrupaciones tradicionalistas, el de las carretas y también espectáculos artísticos. Este año el número central estará a cargo de Los Alonsitos. Son muchos los turistas que llegan a esta festividad que busca exaltar nuestra raíz, lo autóctono. Es la madre de las fiestas locales”, explica Álvaro.

El asado

Ese mismo día y como un ritual, los asadores se reúnen a la madrugada. Edgar Arias es uno de estos especialistas: “Desde el año 2004 venimos asando los cabritos. Es mucha responsabilidad, porque viene mucha gente a comer. Somos una cuadrilla de diez personas del pueblo que nos encargamos de todo, conseguimos los cabritos, la leña, los asamos y entregamos las porciones. El día anterior por la mañana abrimos los chivos y los llevamos a una cámara, para que no se echen a perder. Por la tarde dejamos preparados los fogones y el domingo a eso de las tres de la mañana encendemos el fuego para que se caliente el piso y disponemos las parrillas en un lugar de alrededor de 30 metros. A eso de las 7.30 ponemos los cabritos a asar”.

Lo de 101 chivos es anecdótico porque hubo años en que este grupo asó más de 300 y la última vez, más de 450. Este asado tiene su propia técnica, no se hace así nomás. “Cinco personas van `braseando´ y los restantes vamos controlando todo para que se cocine bien despacito y no se arrebate. Gracias a Dios nunca se nos quemó ninguno. En poco más de 4 horas ya tenemos todo listo. Cerca de la una de la tarde comenzamos a cortarlos y un grupo de gente va sirviendo”, explica, mientras recuerda que hace dos años, al ratito nomás de poner los chivos cayó un aguacero que apagó todo el fuego. “Hubo que empezar de cero. Pasamos unos nervios terribles, pero salió todo bien.

La invitación está extendida. Queda preparar todo e ir a Carpintería, a probar sus famosos chivitos.

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