ESPIRITU COOPERATIVO

30-06-2014

“Nací acá en este pueblo, como no lo voy a querer...” dice Pedro. Y la verdad es que los hechos así lo demuestran. Pedro Mijoch nació en Sanford, localidad del sur de Santa Fe hace 88 años, aunque no los parezca. Lúcido, amable y atento, es la persona indicada para una charla en la que comenzó contándonos que nació en la zona rural del pueblo. Hijo de inmigrantes, su padre era yugoeslavo y su madre italiana. De 7 hermanos, hoy cuenta, están sus hermanas de 93 y 92 y “el nene” (como él le dice entre risas), de 80.

“Si yo le contara mi historia... hice un poco de todo. Me crié en el campo hasta los 22 años, después tuvimos con mi hermano un hotel y una estación de servicio en el pueblo. Luego me mudé a Pergamino, en Buenos Aires, donde trabajé 15 años como asesor en una empresa y luego estuve en el rectorado de la Universidad Nacional de Rosario”.

“Cuando estaba lejos extrañaba, porque toda mi familia está en Sanford y cuando me jubilé vine expresamente a vivir acá. Justo mi hijo tomó el bar de la terminal de ómnibus y le ayudé hasta el año pasado. Tengo dos hijos y 3 nietos, estoy orgulloso de mi familia. Vivimos con mi mujer los dos solitos, estamos juntos hace 58 años”.

Amante de los desafíos

Pedro participó y colaboró en varias instituciones locales, “Fui uno de los fundadores de la Caja de Crédito Sanford Ltda, que hoy no está más. También participé en la Cooperativa Agrícola como vocal y en la Cooperadora Policial, porque en ese tiempo no tenían un vehículo”.

Pero en la institución en la que más trabajó y estuvo presente fue la cooperativa telefónica, “Fue tan grande la historia, la lucha para crearla, que podríamos estar horas hablando”.

Allá por 1960, no había teléfonos en el pueblo y para hablar, la comunidad tenía que hacer 15 kilómetros para ir a Casilda o a Los Molinos, un pueblito cercano. “Una noche estaba tomando un cafecito con mi primo Alfredo Reschini, que tenía un comercio grande y me dijo `a vos te gusta la aventura como a mí, me tenés que acompañar. Tenemos que hacer algo para tener teléfono en el pueblo´ y ya me entusiamé”.

No era fácil la tarea, “No teníamos nada, empezamos a ver como podíamos hacer y encontramos apoyo enseguida en el pueblo, porque la necesidad del teléfono era urgente y ahí hicimos con este señor Alfredo Reschini el primer viaje a Buenos Aires”.

Se contactaron con la empresa Standard Electric. Paralelamente y con el apoyo del pueblo, se compró un terreno, se levantó el edificio “y empezamos a remar otra vez, viajábamos a Buenos Aires todos los meses... fue una lucha terrible”.

Fue tesorero del primer consejo de la cooperativa. “Quedamos solo dos de los que estábamos en la comisión. Gracias a Dios conseguimos una central para 50 abonados, era chiquita la primera central. Resulta que al principio teníamos cerca de 32 abonados, era todo un sacrificio enorme. Después se fue agrandando, porque la gente fue viendo la necesidad”.

Hoy Pedro ve el fruto del esfuerzo “Siento un orgullo muy grande al ver cómo está la cooperativa telefónica que el año pasado cumplió 50 años. Ha crecido muchísimo, trabaja muy bien, la gente es responsable... me siento parte de eso... aunque ya no estoy más participando en la institución”.

Pedro Mijoch

Sanford

Cuando el tren comenzó a llegar y desplegarse por el interior Argentino, dio el puntapié inicial para el nacimiento de muchos pueblos. Sanford fue uno de ellos. Fue creado cuando la compañía de Tierras del Ferrocarril Oeste Santafesino decidió fundar un pueblo, hecho que ocurrió antes de que se inaugurara la estación, habilitada en 1888. Los primeros pobladores de Sanford dependieron durante años de Casilda hasta que en 1926 se crea la Comuna de la localidad.

El particular nombre hace honor a Carlos Sanford, quien estuvo vinculado a la gestión del crédito que permitió la obra del ramal Casilda- Melincué. Cuenta con 1800 habitantes y su vida palpita al ritmo del campo, ya que las principales actividades económicas rondan en torno a la agricultura y la ganadería.

Son varias las instituciones que hacen a la dinámica local, una de ellas fue creada este año. Si hay algo de lo que la comunidad está orgullosa es del cuartel de bomberos voluntarios, que comenzó a funcionar hace unos meses gracias al aporte de vecinos y a subsidios que permitieron la adquisición de una autobomba para la flamante institución.

La cooperativa, por su parte, creció mucho y hoy además de la telefonía, brinda Internet, agua potable, videocable y servicios sociales. Daniel Bletler, el gerente de la entidad, comentó que “Se concretó un anhelo que es la conexión vía fibra óptica desde la localidad de Fuentes, lo que permite mejorar la calidad y cantidad de las señales televisivas, mientras que el próximo proyecto está enfocado en la instalación de una planta de ósmosis inversa para mejorar la calidad de agua. Si bien estamos dentro de los parámetros exigidos ello nos permitirá bajar los niveles de arsénico y podremos entregar agua mineralizada a nuestros asociados”. Así es que en Sanford, la cooperativa telefónica sigue creciendo, y como dice Pedro, es un gran orgullo. No sólo para él, sino para toda la comunidad.

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