El Spam se termina para el 2006

11-02-2004

Las ofertas de 'spam' o correo electrónico no solicitado suponen en la actualidad más de la mitad de todo el tráfico de e-mail, pero al menos 2 ejecutivos de firmas de tecnología avanzada han dicho que el torrente de pornografía y anuncios de bajos tipos de interés podría reducirse drásticamente para el 2006. Esto se lograría tarifando el correo electrónico para frenar mensajes basura. Según ellos, bastaría un centavo por e-mail para quebrar un negocio que envía 100.000 “spams” para obtener una sola respuesta.

Tiempo atrás, la idea solía descartarse por impráctica o incompatible con la gratuidad natural de la Red. Ahora, vuelven sobre ella grandes prestadores de servicios por Internet (PSI) como Microsoft, Yahoo! o America Online.

Hace algunos días, ante el Foro Económico Mundial (Davos), Bill Gates anticipó que -en un par de años- "spams y publicidad indeseable habrán dejado de ser problemas". En otras palabras Microsoft tiene en proyecto un sistema para que se pague "una suma simbólica" por enviar cada e-mail. Entretanto, Yahoo! examina un esquema desarrollado a medida por Goodmail, un emprendedor de Silicon Valley. De acuerdo con su presidente, Braddock Garlinghouse, "una "estampilla electrónica obligará a las empresas de e-mails comerciales y spams a enviar ofertas que puedan interesar a una cantidad suficiente de público. De lo contrario, a un centavo por mensaje perderán mucho dinero".

Ni Microsoft ni Yahoo!, empero, se han comprometido a acciones específicas, en parte porque este tipo de opciones afronta dura oposición entre usuarios. En verdad, muchos navegantes sospechan que ese centavo inicial pronto empezaría a aumentar.

Entretanto, los principales PSI han reiniciado contactos -suspendidos el año pasado- tendientes a generar pautas tecnológicas que permitan discriminar entre remitentes de e-mails legítimos y "spammers". De esa manera, quienes envían publicidad u ofertas indeseables deberán identificarse, so pena de que PSI o usuarios descarten automáticamente todo mensaje anónimo.

Sea como fuere, a los PSI los atrae la posibilidad de "estampillar" correos electrónicos, como nueva fuente de ingresos en una plaza saturada y, de paso, para compensar costos de mantener sus propios servicios. "Remitir gran volumen de e-mails implica gastos que suelen ser solventados por los PSI o, eventualmente, por los usuarios", señalan en EarthLink. "De cualquier modo, el e-mail entre particulares debe seguir siendo gratuito".

Diferenciar entre tipos de mensajes es una de las mayores dificultades técnicas para poner en marcha esquemas de e-mails rentados. Algunos investigadores proponen complejos mecanismos de estampillado electrónico, por los cuales cada titular de casilla tarifaría mensajes entrantes.

En Davos, Gates aludió a un sistema que no cobraría correos de amigos, familiares, etc. Hasta ahora, el modelo elaborado por Goodmail parece el más fácil de adoptar. Propone que, al principio, sólo estampillen los remitentes masivos, a razón de un centavo por mensaje. Los fondos recaudados irían al PSI del recipiente. A su vez, éste los repartiría entre sus usuarios, sea en forma de reembolsos, sea rebajándoles la tarifa mensual del servicio. El sistema funcionaría aun si no participasen todos los PSI ni todos los remitentes.

Un "e-mailero" masivo compraría un bloque de estampillas -en realidad, un código encriptado-, para insertar en el cabezal de cada mensaje. Si el proveedor del recipiente participa en el sistema, desencripta la "estampilla" y la envía a Goodmail. Recién entonces ésta le cobra un centavo al remitente, descontándole honorarios por actuar como compensadora de pagos.

Los remitentes no pagan por estampillas no usadas, pero sí por las de los mensajes. Independientemente de que el receptor abra o no el correo.

En este modelo, los PSI continuarán aceptando e-mail sin estampillas, pero sometido a filtros de "spams" que -como ocurre con Hotmail- a menudo también rechazan mensajes legítimos.

Sin duda, estas propuestas requieren amplios cambios en las políticas de los proveedores, que al presente vedan mensajes indeseables, aunque -en verdad- tengan escasas posibilidades de bloquearlos.

Al respecto, Charles Stiles (America Online) teme que estos esquemas "afecten a los correos menos peligrosos, pues los remitentes de chatarra tienen fondos de sobra".

Resumen de Mercado, febrero, 2004.

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