El gaucho, el caballo y los lobos

30-03-2017

En Lobería aparece una y otra vez la relación del hombre con la tierra pero también del hombre con el caballo y los lobos.

Quien visita la ciudad encuentra la efigie de un lobo marino similar al que identifica a Mar del Plata y que se ha popularizado mundialmente. Sorprende al visitante que una ciudad mediterránea, situada a 50 kilómetros de la costa, tenga ese emblema y haya adoptado ese nombre. Pero como veremos la historia larga de Lobería justifica la elección.

Juan Manuel de Rosas en el año 1939 creo el partido de la Lobería Grande que ocupaba el territorio que va desde es el Cabo Corrientes (hoy Mar del Plata) hasta el río Quequén en el sur; hacia el norte la frontera la establece el sistema de Sierras de Tandilia que culmina en el oeste en lo que hoy es la ciudad de Olavarría.

Hernando de Magallanes, en 1520, fue el primero en avistar desde los buques de su armada la Costa Atlántica; pero fue Juan de Garay quien en 1582 comunicó al rey de España que en la zona había grandes manadas de lobos marinos.

La existencia del caballo cimarrón reconoce su origen en la descendencia de los primeros 72 caballos que don Pedro de Mendoza perdió en la fallida primera fundación de la ciudad de Buenos Aires.

Y los primeros pobladores de la zona, se cree que los querandíes, fueron avistados desde los barcos, “tierra de humos” contaban los españoles haciendo referencia al humo que generaban para comunicarse entre ellos.En la provincia de Buenos Aires convivían por lo menos tres etnias: los pampas, los querandíes y los guaraníes.

Desde el fondo de la historia, Lobería reúne las condiciones que hicieron posible la integración del gaucho con el caballo y la lucha por asentar su centro ciudadano en la costa donde habitaban los lobos marinos.

Fue por la oposición del ambicioso e influyente estanciero Manuel Guerrico que Lobería no nació donde querían sus paisanos: a orillas del río Quequén. Tuvieron que pasar más de tres décadas para que finalmente y tras desguazar el Partido Grande se fundara la ciudad que hoy convoca a la fiesta nacional.

El lobo marino, emplazado en la plaza central, es testimonio de aquella lucha por conseguir que Lobería fuera una ciudad puerto.

Depredado el lobo marino por los buques balleneros y piratas que surcaban los mares del sur, el gaucho se abrazó al caballo para garantizar la sobrevivencia en tierras aptas para la agricultura y la ganadería. En esa zona, más cerca de las sierras que del mar, asentó sus costumbres y construyó los lugares de paso como la pulpería o el almacén.

Testigo y partícipe de las luchas por el dominio del territorio, el gaucho supo de las disputas con los pueblos originarios y los caminos de la sal para la explotación del tasajo que concentró en el puerto de Buenos Aires la salida exportadora de la producción.

Don Juan Manuel de Rosas, gestor del partido de Lobería Grande también fue quien inscribió en la historia las “instrucciones a los mayordomos de estancia” donde entre otras cosas explicaba meticulosamente cómo debe hacerse la cría y el armado de la tropilla. Dice Rosas: “para cojudos deben quedar solo el dos por ciento, es decir que si hubieran cien, dos; y si hubiera doscientos, cuatro...los potrillos que quedan para cojudos deben ser de buena figura, altos, corpulentos, de buenos modos, de ojo humilde y vasos negros y bien formados, los que tienen más aliento son los mejores” y por si hiciera falta el caudillo explicaba que los alientos “son agujeros que están en las narices...”

No todo el mundo sabe que para armar una tropilla, es necesario castrar a los caballos jóvenes y entablarlos - o sea acostumbrarlos- a seguir a la yegua madrina; animal que los lidera con sus movimientos y a través del cencerro que lleva en el cogote.

El amanse del caballo con la doma, el rodeo, el uso de la boleadora y el lazo, el acollaramiento de los potrillos a la yegua madrina son destrezas del gaucho que hacen a la tradición que se transmite de generación en generación.

Muchas de estas habilidades se exhiben en la fiesta de Lobería que como su nombre lo indica, tiene su atractivo principal en el Entrevero de Tropillas. Para probar qué tan fieles son a la yegua madrina, se entreveran los caballos y tras la estampida que se produce cuando se abren las tranqueras del corral, gana el ruedo el gaucho que más rápido arma su tropilla.

La Fiesta de las Tropillas y la Tradición nació en 1982 y desde entonces todos los segundos fines de semana de marzo se realiza en la ciudad de Lobería, Provincia de Buenos Aires.

Organiza la Agrupación Tradicionalista Los Gauchos de Lobería.

Desde el viernes 10 hasta el domingo 12 de marzo, los visitantes podrán acceder a la exhibición de destrezas del gaucho entre la que sobresale el armado y manejo de las tropillas. El plato fuerte del encuentro es justamente el “Gran Entrevero de Tropillas”.

Se elige la Flor del Pago; artesanos locales y de la región participan de una popular feria y por las noches artistas populares nacionales y de la zona acercan su canto y poesía a esta ciudad del centro-este de la provincia de Buenos Aires.

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