EL ALQUIMISTA
Saliendo de la ciudad de Córdoba hacia el norte por la ruta 9, pasando los pagos de Atahualpa Yupanqui, se encuentra Villa de María de Río Seco, último pueblo antes de entrar a Santiago del Estero.
En este lugar plagado de historia, que fuera tierra sanavirona y que vio nacer a Leopoldo Lugones, vive don Gregorio Cabral. Su facebook ya adelanta que en el pueblo, todos conocen a Cabral.
Al llegar a su espacio, el tiempo se detiene. No puede dimensionarse. Ahí nos esperaba Gregorio, un hombre de pocas palabras y de una gran riqueza, que queda plasmada en cada uno de sus trabajos. Hay maderas, herramientas, guitarras, muchísimas cosas en esa fábrica de instrumentos. Donde él sabe el lugar exacto de cada objeto, hasta del último alfiler.
Al entrar al taller uno entra en su mundo. Y su mundo es una belleza. En ese lugar sencillo, muy frío en invierno y extremadamente caluroso en verano, hay mucho tiempo, una gran historia e inagotables desafíos. "En mi trabajo como luthier nunca estoy conforme con la guitarra que hago. Siempre trato de mejorar, por eso espero que la próxima guitarra sea la mejor".
No sólo es su talento, sino su forma de ser. "Gregorio es puro corazón", dicen en el pueblo. Será ese el motivo por el que es protagonista de chacareras y poemas. Sin querer se ha convertido en parte indiscutible de la cultura e identidad local.
Nació hace 79 años, a 5 kilómetros del pueblo, rodeado de monte. Desde chico fabricaba juguetes en madera, es un don que Dios me dió. Mi madre era artesana, tejía en el telar, hacía cántaros de barro.
A los 15 hizo su primer instrumento. "Necesitaba tener una guitarra y no la podía comprar. Además, acá no vendían. Entonces hice una con madera que tenía a mi alcance, de un mueble en desuso. No estaba perfecta, pero con ella pude tocar. Me parecía algo increíble haberla realizado, porque la hice copiando otra guitarra de un vecino. Tomé las medidas y comencé a darle forma".
Dicen que toca la guitarra `como los dioses´, pero pocos han tenido el privilegio de escucharlo. Me gusta mucho. A la noche, cuando termino de trabajar suelo tocar tranquilo, acá en el taller.
Es autodidacta. Horas de trabajo, de paciencia, de sabiduría, de manos que dan forma, pulen cada detalle y hacen que una madera quede convertida en mucho más que un instrumento. Esa madera se convierte en música. Mientras hablamos, va dando detalles de su mejor carta de presentación: su obra. Mostrando un charango realizado en una sola pieza y con un impresionante tallado, explica que no piensa los diseños o los detalles de antemano, sino que estos surgen en el mismo proceso de trabajo. En esta guitarra probé algo nuevo y quería ver como sonaba, así que no la terminé aun de lustrar y le puse las cuerdas para ver si sonaba bien.
- ¿Y cómo sonó, Gregorio?
- Sonó bien, dice con una sonrisa.
Toca la madera y se da cuenta si está estacionada, será que tantos años trabajando este material. Uno la toca y sabe cuándo está lista.
Gregorio vuelve a su niñez y recuerda que cuando era chico, en Villa de María había pocas casas, las calles eran de tierra y alrededor del poblado podía verse el monte del norte cordobés. Una característica es que acá hace mucho calor en verano y frío en invierno. A mí me gusta mi pueblo y me encanta mi trabajo, comenta.
Un pueblo, cuna del poeta
La localidad es conocida por ser el lugar donde nació Leopoldo Lugones, cuya casa es hoy un museo. Sobre el Cerro del Romero, a pocas cuadras del lugar, hay una estatua en su memoria, a metros de donde descansan sus restos, tal su deseo expresado en la placa En la Villa de María del Río Seco, al pié del Cerro del Romero nací... ...donde quisiera dormir en paz, cuando me muera.
Cristian Pipo Oviedo, responsable desde hace 10 años de la casa- museo de Leopoldo Lugones, explica que su obra póstuma Romance del Río Seco es para nosotros, los habitantes de Villa de María, nuestra historia escrita, que revalorizó esos detalles que se pierden, como la historia del rescate de la virgen.
Se trata de un pueblo antiguo, que fue tierra de Sanavirones. Fue parte del antiguo Camino Real y su patrona es la Virgen del Rosario, llamada La Cautivita, ya que en 1748 su imagen fue tomada por mocovíes y abipones, lo que motivó que tanto gauchos como aborígenes se unieran para recuperarla, comenta Pipo. Ese rescate es parte de la historia local y es representado todos los años en las fiestas patronales por la agrupación gaucha `Los Lanceros de la Virgen Cautiva´. Con el tiempo se fue conformando el pueblo, se construyó la nueva Iglesia, se fueron creando las instituciones, hasta llegar hoy a tener 7.000 habitantes. El Marqués de Sobremonte le puso Villa de María del Río Seco. Antes su nombre era Quillovil, que significa río seco, explica Pipo.
Es un pueblo rodeado de cerritos bajos, con la típica vegetación del norte cordobés. Desde hace alrededor de 15 años, gran parte de la zona llana fue sembrada. El régimen de lluvias fue cambiando y el promedio comenzó a superar los 800mm por año. Se observó que la tierra era fértil y se comenzó a sembrar. En la parte de las sierras aún se conserva el monte, donde pueden encontrarse especies como algarrobo, quebracho, espinillo y animales como pumas, corzuelas, vizcachas o hurones, entre otros.
Pipo comenta que en el verano, los habitantes frecuentan el balneario municipal y otro natural, ambos sobre el Río Seco. También destaca que a nivel deportivo Hay dos escuelitas de fútbol que nos han representado como pueblo, como provincia y como país, ya que fueron a Brasil y a Chile. Son `Los Cañoncitos´ y `Los Pumas´, completamente autogestionadas por los padres.
Además de las fiestas patronales del 7 de octubre, uno de los festejos destacados tiene que ver con el Festival del Canto y la Poesía, que incluye múltiples actividades culturales y tiene lugar cada 13 de junio, día del escritor, en homenaje al nacimiento de Lugones.
Al caminar el pueblo, un lugar que llama la atención es una pequeña capillita sobre el cerro del Romero, Un padre de apellido Donato la hizo construir arriba, para que los feligreses hicieran un sacrificio. Allí está la réplica de la virgencita La Cautivita, que todos los años baja en procesión para las fiestas patronales.
Como esa capilla sobre el cerro o los morteros que pueden encontrarse a la orilla del río, Villa de María del Río Seco tiene muchos rinconcitos que guardan su antigua historia. Solo hay que ir y descubrirlos.