Editorial COLSECOR Revista: TIERRA ADENTRO

06-10-2014

Que gran parte de las decisiones del poder respecto a las inversiones que el país necesita se adopten en Buenos Aires, erosiona nuestros suelos poblados por millones de ciudadanos. Que la Constitución Nacional establezca la importancia del federalismo resulta a la luz de los hechos una casi absurda teatralidad

Lamentablemente no son presunciones sin asidero. Todo lo contrario. Ocurre desde la génesis de las luchas por la independencia hasta nuestros días. Lo peor es saber que muchas de esas burocracias tanto públicas como privadas, disuelven toda idea de integración federal. Se instalan en el centralismo de la capital yendo y viniendo de poblaciones de una Argentina tierra adentro perdiendo la referencia de su origen.

También pasa en el cooperativismo.

COLSECOR es parte de la excepcionalidad que alberga pocos ejemplos. Nacimos y funcionamos en Córdoba desde hace más de 18 años. Somos una entidad nacional, integramos más de 220 localidades y no nos mudamos a la ciudad de Buenos Aires. Lo más importante para nuestra empresa son las asociadas. No todo pasa por Buenos Aires, por lo menos para nosotros que miramos qué somos y para quienes trabajamos. Estamos lejos de querer torcer el rumbo de esta hechura artesanal de federalismo solidario.

En el sector de la economía social audiovisual que representamos, los espacios locales son libres y se comprenden como soberanías decisorias. Integrar en sentido práctico es tender puentes de convivencia en la diversidad para obtener las ventajas competitivas. Los logros son de todos cuando son de cada uno, por esto es que intentar crear dependencias y centralismo en el cooperativismo es un disparate que solo puede nacer de cuadraturas de irracionalidad ajenas a la doctrina cooperativista.

El federalismo se dinamita cuando las capacidades autónomas de las instituciones desaparecen. Un poder, cuando propone la coerción como una salida fácil de los problemas, rompe las identidades. Se pierde siempre más de lo que se gana. Los ciclos de vida futuros explicaran sin mucho esfuerzo, este presente de cumplimientos obligados, donde pocos se animan a presentar un aporte crítico con pertenencia orgánica.

Las cooperativas asociadas a COLSECOR observan un controvertido federalismo argentino: ostenta principios declarativos que en los efectos es más virtual que real a pesar de algunos intentos vagos por revertir la tendencia.

Desde hace 100 años el país fue tierra de oportunidades para millones de inmigrantes provenientes de un mundo en guerra. Las familias querían paz y ese valor por la vida lo encontraron en cientos de pequeños pueblos. Con esa gente nacen las cooperativas de servicios públicos y una Argentina federal. Hay que dar con esa digna verdad porque en esa creación estaba la ética como base sólida para construir nuestra Nación.

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