La situación crítica del colegio se hizo pública a finales del 2013, cuando un puñado de padres se enteró azarosamente el 31 de diciembre de que el colegio no planeaba volver a abrir. Los padres incluso ya habían pagado las matrículas.
La explicación oficial que brindó Guido Spano SA -entonces dueña de la institución- para justificar el irregular cierre fue que los propietarios del edificio del colegio se habían negado a renovarles el alquiler.
Luego de una reformulación societaria y cambio de autoridades en las empresas dueñas del proyecto, las titularidades quedaron en manos aparentemente independientes.
Todo el proceso de vaciamiento había transcurrido de espaldas a docentes, padres y alumnos. En diciembre del 2013 todo parecía indicar que la suerte del colegio ya estaba echada, pero los miembros de la comunidad educativa comenzaron a trabajar contra reloj para volver a abrir la escuela. Llevaron el caso a la Justicia; reclamaron ante la Dirección General de Educación de Gestión Privada (Dgegp); consiguieron reunirse con el ministro; recuperaron la documentación de los alumnos, y conformaron una cooperativa de docentes y empleados para continuar con la institución.
El camino de recuperación no fue fácil. Para ello la institución enclavada en el tradicional barrio de Palermo de la Capital Federal contó con el apoyo del gobierno de la ciudad de Buenos Aires que declaró al inmueble patrimonio cultural de la ciudad. El Instituto Nacional de Asociativismo y Economía Social (INAES) les otorgó además un subsidio para reacondicionar el edificio; el gobierno porteño se comprometió a seguir subsidiando el 60% de los salarios y el Ministerio de Trabajo de la Nación les otorgó un subsidio a las personas para empresas en crisis, por dos meses.
Vaciamiento y recuperación
Sin que los padres ni los empleados se enteraran de nada, Baldoma SA (dueña del edificio) le había iniciado al Guido Spano SA (dueña del proyecto educativo) un juicio de desalojo, y había obtenido recientemente una sentencia favorable que, según fuentes del gobierno porteño, extrañamente nunca fue apelada por Guido Spano SA.
A mediados de febrero consiguieron recuperar el edificio. Baldoma le entregó a Nuevo Guido Spano el edificio en comodato gratuito por tres años más un período de tres años de locación. Según fuentes del colegio, también ayudó con una donación de mobiliario.
La buena noticia es que, finalmente, y después de momentos verdaderamente dramáticos, el Guido Spano se convirtió en una cooperativa de trabajo creada e impulsada por los docentes y hoy el colegio sigue más vivo que nunca con una importante lección aprendida, que las mejores soluciones son las soluciones colectivas.
"Nunca me imaginé que íbamos a lograr esto. Pero gracias a los padres que apoyaron el proyecto y un montón de gente que nos ayudó con la formación de la cooperativa, acá estamos. Es increíble", dijo la directora Alejandra Zanotti.
El 8 de enero de 2014 el Guido Spano se constituyó formalmente como cooperativa; el 30 firmaron un contrato de locación por 6 años con los dueños del edificio y el 14 de febrero la Justicia levantó la clausura y entregó las llaves del inmueble a la nueva conducción. Hoy transitan su primer año de vida con un proyecto educativo reformulado y reforzado a través de los valores de la economía solidaria.
Un documental con financiamiento colectivo
Para rescatar la historia de esta escuela se filmará un documental financiado colectivamente. El financiamiento colectivo o crowdfunding se ha convertido en el nuevo paradigma de producción y gestión cultural mundial. Funciona como un sistema de recaudación colectiva, donde cada proyecto establece un presupuesto y la comunidad colabora con él a través de pequeñas sumas de dinero recibiendo recompensas a cambio. De esta experiencia terminan naciendo desde libros y discos, hasta diseños de indumentaria, obras de teatro, películas o cualquier producto cultural.
En este caso se financiará colectivamente este documental cuyo título será “Desde el Pozo”, haciendo un doble juego entre la terminología de los desarrolladores inmobiliarios (compre desde el pozo) y la situación en la que quedaron docentes, no docentes, padres y alumnos cuando se enteraron de que el colegio iba a ser vendido de la noche a la mañana para su demolición y posterior construcción de un edificio de departamentos. El documental muestra como esa situación inicial se revierte en base a una opción solidaria.
En un principio, la película será estrenada en el circuito del Instituto Nacional de Cinematografía y Artes Audiovisuales (INCAA), cuyo exponente principal es el cine Gaumont. Luego se espera que continúe su exhibición en la TV Pública y la TV Cooperativa.





