DE LA TELEVISIÓN EN FAMILIA A LAS MÚLTIPLES PANTALLAS

22-05-2015

En el comienzo de la televisión, el rasgo principal que caracterizaba al consumo televisivo era su estilo “familiar”. Se puede pensar en una foto de la familia alrededor de la televisión - lugar que usurpó a la radio- donde la programación intentaba captar la atención de todos sus integrantes. Los pocos programas que existían se dirigían a toda la familia. La televisión era un espacio donde un conductor, desde un lugar de saber, enseñaba al público cosas del mundo exterior.

Con la proliferación de canales, la oferta se fue ampliando y con ello la división y segmentación de la programación... y del público. También el abaratamiento de los aparatos aportó a la proliferación de las audiencias. El televisor del living perdió su exclusividad y también ocupó su lugar en los cuartos y en la cocina. El desarrollo de la televisión paga, por cable o satelital hizo que se multiplicaran las opciones para cada integrante de la familia: música, programación infantil, deporte. Cada persona podía tener un canal de acuerdo a sus intereses y laforma de mirar televisión todos juntos fue reemplazada por modos individuales de consumo de los medios.

Además, la posibilidad de hacer zapping colaboró con la costumbre de “saltar” de un canal a otro. Argentina desde los 80 devino unos de los países con mayor expansion de la televisión por cable. Es así como las audiencias desde hace décadas que están acostumbradas a tener muchas opciones. En este sentido, la televisión argentina está muy habituada a buscar la atención de su público entre tantas posibilidades, a acentuar la curva dramática en todos los formatos, no solo en las novelas, sino también en los noticieros. Los productores están habituados en mantener la tensión para atraer a ese público a quedarse y que no cambie de canal.

Con el aumento de la oferta de programación, la televisión dejó de ser una ventana al mundo para comenzar a mirarse a sí misma. Nacen las estrellas y empieza a cobrar importancia lo que pasa dentro del estudio televisivo. Surgen nuevos formatos y ya no importa tanto mostrar el mundo exterior como el mundo de las estrellas televisivas.

En la actualidad se podría hablar de una tercera etapa que comenzó con el avance de la tecnología y la hipersegmentación de las audiencias. Con la televisión on demand y sitios como YouTube o páginas donde poder descargar películas, series y programas, las audiencias pueden consumir lo que prefieran cuando lo deseen. Además, están acostumbrados a producir, publicar fotos, videos, opiniones. Un término que se acuñó a partir de estas nuevas formas de participación de los receptores es el de prosumer (o prosumidor), una conjunción entre Productor y Consumidor que define a los nuevos usuarios de los medios. Ya no se hablaría de audiencias sino de prosumidores. La comunicación de medios ya no es unidireccional como era antes. El consumidor produce, circula información y además, no está atado solamente a una programación fija.

Las posibilidades que brindan hoy las tecnologías también muestran una democratización en la producción de contenidos. Se puede grabar, editar, remixar, subir contenidos y hacerlos circular de una manera que hasta hace un tiempo parecía imposible, o limitada solamente a los grandes canales de televisión. Hoy todos podemos ser un medio. Todos tenemos voz. Y aparecen nuevas posibilidades y formatos. Hay videos que circulan en las redes sociales o páginas de videos que tienen miles de seguidores y muestran nuevas formas de grabar, diferentes a los clásicos formatos de la televisión tradicional.

Es un hecho innegable que los consumos se están complejizando y el consumo de televisión convive con el de otros medios, que los espectadores pueden elegir qué mirar y cuándo. Incluso pueden acceder a muchos aparatos que compiten por la atención de las audiencias como los celulares, las tablets, la radio. Pero el consumo familiar sigue existiendo también. Estas etapas no son consecutivas. Conviven en la actualidad. El hábito de ver televisión durante las comidas familiares, por ejemplo, sigue siendo una práctica habitual, especialmente en el horario de la noche. El prime time (entre las 20 y 23 hs aproximadamente) de la televisión abierta, se caracteriza por programas dirigidos a audiencias masivas. En las horas previas al horario de protección al menor, los programas están dirigidos a todos los integrantes de la familia. Y luego, a los mayores de 18 años. Es por eso, que todavía conviven distintos tipos de consumo de medios que van desde los hiperpersonalizados a los masivos. Pero frente a los que plantean que la televisión como la conocemos está destinada a morir, en mi opinión, todavía tiene vida por mucho tiempo más, por lo menos acá en Argentina, y en Latinoamerica. La televisión tradicional como la conocemos, que apunta a toda la familia, va a seguir existiendo. Especialmente porque no siempre queremos ser activos productores de contenidos o planificar lo que vamos a elegir. Mirar televisión es también sentarse en un sillón y hacer zapping por 100 canales y que la programación nos sorprenda.

Belén Igarzábal

Docente e investigadora

Directora del Área Comunicación y Cultura de la FLACSO - Sede Argentina

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