COOPERATIVISMO DE TRABAJO EN ARGENTINA

12-06-2015

Sus asociados, además de llevar a cabo su labor cotidiana en la cooperativa, tienen la responsabilidad de tomar las decisiones de la empresa, organizar la producción y la comercialización. Es decir, deben determinar qué, cómo y para quién producir; diagramar los horarios de trabajo y establecer el precio al que se venderá su producción, entre otras tareas. Es en función de ello y principalmente de sus orígenes, es que fueron desarrollándose diferentes tipos de cooperativas de trabajo.

Empresas recuperadas autogestionadas

Si bien existen experiencias de cooperativas de trabajo desde el año 1928 (La Edilicia, de Pergamino) e incluso experiencias de empresas recuperadas a lo largo del siglo XX, este tipo de cooperativismo tuvo su trascendencia en la sociedad argentina con el proceso de recuperación de empresas a partir de la quiebra en el período de crisis pre y post-2001. La modificación de la ley 24.522 de Concurso y Quiebras (2011), permitió que las empresas quebradas puedan seguir funcionando en manos de sus trabajadores, siempre y cuando estuviesen de acuerdo las 2/3 partes de su planta activa.

En sus orígenes, si bien estas empresas facilitaron la conservación de los puestos de trabajo, tuvieron la enorme dificultad de obtener ingresos económicos estables. El principal causante de ello, fue que las empresas “heredadas” estaban en ruinas: sus edificios, maquinarias, y herramientas eran obsoletas, o no tenían el mantenimiento adecuado. Esto se debía a la desinversión de sus antiguos dueños e incluso, muchas de ellas, fueron desmanteladas en el proceso previo a la presentación de la quiebra. Por lo tanto, eran empresas poco productivas, con altos costos de producción e imposibilitadas de acceder a un préstamo. A su vez, se había perdido una considerable cantidad de clientes, no sólo por la presentación de la quiebra, sino también por la coyuntura de crisis que los acompañaba. En consecuencia, muchos trabajadores decidieron abandonar el proyecto cooperativo, generándose incluso, numerosos conflictos al respecto. Es importante señalar, que estos trabajadores se encontraban sumergidos en la lógica de la relación de dependencia, por lo que significaba un cambio muy brusco el hecho de pasar a ser los propios dueños de la empresa en la que trabajaban, implicando no solo un mayor compromiso y dedicación, sino también la necesidad de incorporar nuevas herramientas para llevar a cabo la gestión, la organización y la planificación de la empresa.

En la actualidad, los años de experiencia de sus asociados, generaron una “toma de conciencia” del concepto cooperativo, en donde se pasó de llevar a cabo un acto solidario basado en las necesidades y en la conveniencia de las partes, a un acto solidario basado en la convicción.

Cooperativas de trabajo impulsadas por el Estado Nacional

El segundo tipo de cooperativa de trabajo que aparece, es el de las que forman parte de la intervención directa del Estado Nacional. Principalmente, las que conforman el programa “Argentina Trabaja”, a cargo del Ministerio de Desarrollo Social, surgido en el año 2009, con el objetivo de promover la generación de trabajo, priorizando a las personas con vulnerabilidad social y económica, como una forma de contrarrestar, en un mediano plazo, los efectos negativos que había generado la crisis de 2001 sobre las poblaciones marginales.

El Estado tomó un rol presente y activo sobre estas cooperativas, no solo al promoverlas, sino también al encargarse de su conformación y de garantizar su existencia, facilitando las herramientas jurídicas y organizativas. Siendo éste su principal (y generalmente el único) comprador de la cooperativa, como así también su principal proveedor de herramientas e insumos. Por otra parte, el Estado se encarga de la formación de los cooperativistas, no solo en el aspecto propio del trabajo que desempeñan, sino también en lo referido a la formación académica, brindándoles la posibilidad de concluir su educación formal, desde el nivel secundario hasta el nivel universitario.

La principal dificultad que evidencian, es que la mayoría de sus integrantes fueron desplazados durante décadas de la “cultura del trabajo”, incluso, mucho de sus integrantes están llevando a cabo su primera experiencia laboral. Por otro lado, el hecho de recibir un ingreso fijo por parte del Estado, es considerado como un “sueldo”, lo cual implica que muchas cooperativas no se motiven para buscar otros trabajos, quedando en plena dependencia de un solo cliente.

Cooperativas de trabajo creadas por convicción ideológica

Por último, tenemos el conjunto de cooperativas de trabajo que no fueron formadas por una situación de necesidad extrema y que nacieron con el objetivo de organizar el trabajo de forma cooperativa y no a través de la relación de dependencia. Estas cooperativas, se caracterizan en su gran mayoría por tener una estructura basada en el trabajo intensivo, requiriendo de bajas inversiones que pueden ser afrontadas por sus propios asociados. En este espacio, se destacan las cooperativas de tecnología, específicamente las vinculadas con el software libre, también cooperativas de artistas y de profesionales.

Concluyendo, el cooperativismo de trabajo representa una construcción muy importante en el movimiento cooperativo, a través del cual se puede incrementar la participación de los trabajadores en la toma de decisiones y mejorar la equidad en la distribución de la riqueza a nivel social. Sus experiencias exitosas, permitirán difundir y promover este tipo de cooperativas, proponiendo una transformación significativa en la organización de la producción.

Lic. Pablo Levinton

Licenciado en Economía (Universidad de Buenos Aires). Docente en cátedras de Economía Social (Universidad Nacional de Tres de Febrero y Universidad Nacional de Lanús). Consejero Suplente del Banco Credicoop. [email protected]

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