Cooperativas también

17-08-2005

La polución de las fábricas perjudicaría a miles de productores apícolas y agropecuarios. Los productores apícolas del sur entrerriano están preocupados por el amargo futuro que les deparará la instalación de dos plantas de pasta celulósica en Fray Bentos, Uruguay. Se trata de más de 220 propietarios de 50.000 colmenas, distribuidas en el departamento Gualeguaychú, que producen alrededor de 1750 toneladas de miel al año, de las cuales un 90% se exportan a la UE y Estados Unidos.

La apicultura figura entre las actividades más perjudicadas por las fábricas que se levantarán. Este proyecto (la inversión más grande en la historia de Uruguay, ya que ronda los 1800 millones de dólares) contempla producir casi un millón y medio de toneladas de pulpa de celulosa cada año.

La finlandesa Botnia y la española ENCE usarán para la elaboración de la pasta el proceso al sulfato, un método que la UE prohibió seguir usando a partir de 2007, según explicaron en la Cancillería, y que hace que por cada tonelada de pulpa que se fabrica se libere a la atmósfera entre uno y tres kilos de dióxido de sulfuro, característico por su "olor a huevo podrido".

Estas partículas se combinan con la humedad de las nubes y caen con la lluvia y el rocío: es la "lluvia ácida". En los cursos de agua, la lluvia ácida implica la desaparición de pequeños animales y del fitoplancton. En el suelo, la acidez envenena las raíces de las plantas.

Mientras que en el ser humano la lluvia ácida incrementa las afecciones respiratorias y los casos de cáncer, la influencia sobre la producción de la miel no es menor. "Las columnas de humo con azufre que despiden las fábricas causan en muchos casos la muerte de las abejas. Además, la lluvia contamina las plantas de las que el insecto extrae el polen para la miel y pueden imaginar qué pasa en el mercado internacional si se detectan trazas de contaminación en el producto", explicó Horacio Melo, profesor de biología y geografía, e integrante de la Asamblea Ambientalista Gualeguaychú.

Juan Veronesi, un productor de la cooperativa de la ciudad, se muestra preocupado por algunos datos. "El 90% de la producción de Gualeguaychú se exporta. En la Argentina, se consume poquísima miel: mientras los argentinos apenas arañamos los 100 gramos anuales per cápita, en EE.UU. el promedio es de 1,5 kilogramos y en la UE es de 2 kilos por persona por año", dijo Veronesi.

"Para poder exportar, tenemos que cumplir con reglas muy estrictas, como el protocolo de la UE. Si ellos quisieran pueden controlar la trazabilidad desde las colmenas hasta las góndolas. Si en los análisis descubren que la miel se produce a menos de 100 kilómetros de lo que denominan fuente contaminante, rechazarán la entrada de nuestra miel", agregó Veronesi.

Fuente: Gualeguay al día

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