Cooperativas intensifican su labor para mantener el servicio en zonas inundadas
Las abundantes precipitaciones de la última semana, acompañadas de ráfagas de fuertes vientos en algunos sectores, ponen en peligro la normal prestación del servicio eléctrico cooperativo en una vasta zona rural del noroeste bonaerense, cuyos caminos anegados impiden el acceso al personal de las cooperativas para mantener el servicio.
El partido de General Villegas tiene más del 70% de su territorio bajo agua. La ciudad cabecera está amenazada por una importante masa hídrica, hay varios pueblos aislados y un panorama desolador para el sector agropecuario de una de las regiones más productivas del país.
En Piedritas, una de las localidades del distrito, la cooperativa eléctrica adecuó su salón de usos múltiples para poder albergar familias que deban ser evacuadas. La buena predisposición del personal, que no escatima esfuerzos, nos permite mantener a todos los usuarios con servicio eléctrico, aunque es complejo el mantenimiento y los costos para la cooperativa son preocupantes, explicó el gerente de PiedriCoop, Miguel González.
Hacia el límite con la provincia de Córdoba, las líneas eléctricas rurales de la Cooperativa Eléctrica de Charlone están prácticamente todas en el agua. Sumado a ello, esta semana, un fuerte viento volteó más de 70 postes de madera y cemento del tendido eléctrico, de acuerdo al informe suministrado por la entidad.
La localidad de Santa Regina, rodeada por accesos de tierra, permanece prácticamente aislada. Del mismo modo, los caminos rurales inundados son el principal problema en Cañada Seca. Tuvimos que parar la obra de ampliación de la estación transformadora que abastece Cañada Seca, Villa Saboya y Santa Regina. Hace un año que no podemos ingresar con una grúa pesada porque no hay piso para trabajar. Todo indica que pasaremos otro verano sin poder ampliar la potencia, confirmó Juan Barrios, gerente de la Cooperativa Eléctrica de Cañada Seca.
General Villegas es uno de los partidos más extensos de la provincia de Buenos Aires con 700 mil hectáreas de topografía llana y una red de caminos rurales de 3.400 kilómetros. Excepto en la ciudad cabecera, en los pueblos del distrito (Banderaló, Emilio V. Bunge, Charlone, Santa Regina, Cañada Seca, Villa Saboya, Santa Eleodora, Piedritas, Villa Sauce) el servicio de distribución eléctrica es autogestionado por los vecinos organizados en cooperativas, desde hace más de 60 años. Situación similar se vive en partidos vecinos, en donde también las cooperativas eléctricas tienen una amplia zona de prestación de servicios.