CON UESTV, LAS UNIVERSIDADES CHILENAS RECUPERAN UN ROL HISTÓRICO

23-09-2016

Perfil. Antropólogo y profesor en la Facultad de Administración y Economía de Chile. Radrigán fue también funcionario nacional del área de cooperativismo entre 2014 y abril de este año bajo la gestión de Michelle Bachelet. “Fueron dos años muy intensos marcados por una idea fuerza: lograr poner en marcha una política pública para el sector que fuese también interministerial” para reflejar la transversalidad de la economía social.

El cooperativismo estaba “fuera del foco de atención” y por momentos fue “atacado y dispersado como sucedió en la dictadura del 73”. Entonces había en Chile una 3.000 cooperativas mientras que en los años 90 sólo se registraron 1.000, cuenta en diálogo con Colsecor Noticias. En los 25 años que lleva la democracia en Chile, tampoco se diseñaron políticas públicas para el sector hasta hace dos años. A partir de ahí “El sello estuvo puesto en recuperar el tiempo perdido y mostrar que el sector cooperativo tiene algo que aportar. Lo otro que también intentamos poner en discusión es que esto no es un tema de utopías sino que funciona en nuestros países cotidianamente, la gente está embarcada en sus proyectos solidarios resolviendo sus problemas”.

Televisión universitaria chilena

Chile está desarrollando un proyecto de televisión asociativa y sin fines de lucro que involucra a las 18 universidades estatales. La idea viene caminando como tal desde el año 2009 y se ha concretado en una señal on line hace un año. Mario Radrigán, como miembro de la comunidad universitaria, participa de esta experiencia cuyo objetivo es una red nacional de TV educativa y cultural en el nuevo escenario de la televisión digital terrestre (TVDT).

Actualmente hay 10 universidades que tienen asignada una frecuencia de TVDT para sus propio canal y en una segunda señal iría UESTV. “Lo próximo sería un acuerdo con un cableoperador para que la señal se pueda verse en un televisor”, explica.

¿Concretar medios audiovisuales universitarios demandó nuevos marcos legales?

No ha requerido modificaciones legales, lo que sí la TVDT demandó un marco regulatorio que no existía y se promulgó a principios de 2014. Para esto el Congreso y el Poder Ejecutivo hicieron un análisis comparado de lo que pasaba a nivel mundial y en Argentina. Este marco legal también ordena la relación general del sector audiovisual, lo que es la televisión analógica y la convergencia a través del cable y de Internet.

¿Qué intereses estuvieron en juego durante este proceso?

El tema de las comunicaciones y telecomunicaciones tiene detrás muchos intereses creados. La industria tiene un sentido comercial muy alto y eso hace que haya escenarios que cada cual quisiera de manera más favorable a sus propios intereses en términos de la entrada de nuevos actores, en términos de contenidos, de calidades. Pero afortunadamente si bien Chile sigue siendo un país con un sello muy neoliberal, en este marco legal de TV Digital y convergencia se lograron algunos avances que incluso no tenía la legislación anterior para la TV analógica. Por ejemplo, un tercio de las señales de TV Digital tienen que ser asignadas a señales cuyos operadores tengan una orientación educativa, comunitaria o regional de manera de dejar un espacio para estas dentro del espectro y que no fueran copadas por los mismos actores o por actores pantallas que actúan por cuenta de terceros. Eso fue un debate muy largo en donde también se han definido los aportes que el propio Estado tiene que hacer como política pública para diversificar los operadores. Un tema es decir dejo un tercio de las señales, eso a su vez requiere una inversión.

¿La normativa plantea algunas asimetrías para apoyar a las señales comunitarias?

En términos de asimetrías, lo importante hoy día es que efectivamente desde el Consejo Nacional de Televisión, desde el Ministerio de Transporte y Telecomunicaciones han estado muy activos en promover la entrada de nuevos actores y es por eso la prioridad que se le ha dado a las mismas universidades para que entren a recuperar un rol que era histórico. La primera ley de televisión abierta en Chile asignaba las señales sólo a universidades en el 1957. Eso se tuvo que modificar para que entrara el canal público, pero a la salida de la dictadura en el año 89 se cambia tanto el marco normativo que les permite a las universidades concesionar su señal, como la entrada de operadores privados con ánimo de lucro. Esa es la situación que se ha vivido hasta la fecha y lo que cambia el escenario es el marco normativo de la TV Digital.

¿Cuáles son los nuevos actores que trae este cambio?

Si uno lo ve desde el punto de vista regional, entran los municipios dentro de la categoría de señales comunitarias, pensando en los sectores rurales donde el municipio es el único que puede sostener una señal que tampoco es atractiva para la inversión privada. También se ha promovido la integración de los productores de contenidos a los que se les ha asignado una señal en carácter experimental.

¿Cómo analizan y piensan la sostenibilidad de las señales asignadas a sectores no rentables?

La sostenibilidad pasa por lograr un equilibro entre dos factores: la capacidad real de generar o conseguir contenidos y mantener una programación atractiva todos los días del año en el marco de audiencias cada vez más segmentadas y con la presencia de multiplataformas.

Frente al contexto latinoamericano, no deja de extrañar que Chile esté pensando en medios comunitarios y en otras alternativas sociales.

Yo creo que Chile está en una situación muy curiosa, vamos contra la corriente. Por ejemplo, por ponerlo en otra dimensión, toda la legislación laboral proviene de la época de la dictadura del año 79. Hasta la semana pasada si un sindicato iba a huelga el empleador tenía libertad absoluta para contratar personal en ese período. Tenía la capacidad de traspasar los beneficios de la negociación colectiva a quienes no estaban afiliados y también lo podía mejorar. Durante 37 años fue inútil estar en un sindicato. Y frente a un planeta donde la tendencia es ir a ese camino, nosotros la estamos retrotrayendo a los años 70 o 60.

Yo creo que este es la cara y sello de Chile. El modelo chileno es el de un país muy abierto y competitivo, donde la macroeconomía funciona muy bien y la microeconomía va mal. La PBI, la inflación marcan siempre buenos parámetros, pero la gente no ve eso porque el país está cada vez más concentrado. Yo creo que el chileno que ha tenido un comportamiento apático hoy no está en esas condiciones. Las manifestaciones más grandes después de la dictadura han sucedido hace poco donde se han juntado más de 1 millón de personas contra el sistema previsional privado y eso sin que fuera noticia en la televisión, sino por las redes. Hay una conciencia curiosamente distinta. Si alguien me hubiera preguntado hace cinco años si algo como las manifestaciones de los estudiantes o contra el sistema previsional iba a suceder yo hubiera asumido que me iba a morir sin verlo. Hoy el tema está abierto, no sé dónde vamos a llegar pero está.

Chile ha tenido fama de país no corrupto y ahora no hemos descubierto en la cara que sí éramos corruptos pero éramos muy buenos para mantener las apariencias. Ahora uno se explica algunas leyes y la población está siendo crítica con esto.

Visita a COLSECOR

Mario Radrigán viajó a Córdoba donde mantuvo un encuentro con el presidente de COLSECOR, José Lino. El propósito de la visita fue conocer la experiencia de la cooperativa. “Desde el punto de vista netamente cooperativo creo que la experiencia de Colsecor es digna de intentar replicar en Chile, sobre todo por el servicio que se presta y por la visibilidad que puede dar al propio modelo cooperativo”, expresó.

“Yo creo que hay un campo fértil en Chile para nuevas propuestas porque la gente está en la búsqueda de otras formas de organización de la empresa y de los servicios porque ya está bastante aburrida de pagar por cosas que son de mala calidad o por no tener ninguna atribución en qué hacer en términos de contenidos audiovisuales. Ya no hay un espectador robot”.

La presencia de Radrigán en COLSECOR también abrió la posibilidad de establecer un convenio de colaboración para el intercambio de contenidos para COLSECOR Mediateca y de tecnología orientado al tema educativo y al desarrollo social.

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