COMENZÓ EL JUICIO POR LAS EXPLOSIONES DE RÍO TERCERO
El 3 de noviembre de 1995 la vida de la ciudad cordobesa de Río Tercero cambiaría para siempre. Se supo que a partir del incendio de un tambor de trotyl se produjo una serie de explosiones en la Fábrica Militar. Las voladuras dejaron un saldo de 7 personas fallecidas y aproximadamente 300 heridos (algunos muy graves), 4.000 evacuados, alrededor de 15.000 auto-evacuados y destrozos evaluados en 25 millones de dólares.
A pesar de la cantidad de damnificados, la causa penal fue motorizada por una sola persona, Ana Gritti, que perdió a su esposo en las explosiones. Ana falleció en el año 2011, víctima de una enfermedad terminal. Gritti había batallado en la Justicia por el esclarecimiento del caso buscando indagar sobre el fallecimiento de su marido, Hoder Dalmasso. Escribió su propia investigación sobre la explosión en su ciudad en el libro Río Tercero, un crimen sin nombre...publicado. En uno de los últimos reportajes había dicho que si la Justicia llega después de mucho tiempo, ya no es justicia" a propósito de los 15 años que había cumplido la causa sin ningún culpable. (Ver Galería de imágenes)
La causa judicial
Este 13 de agosto de 2014 comienzan las audiencias en el Tribunal Oral Federal 2, de Córdoba, Los imputados son los ex directivos de la fábrica, los militares Jorge Cornejo Torino y Marcelo Gatto; los funcionarios de Fabricaciones Militares (FM) Carlos Franke y Edberto González de la Vega; y Norberto Emanuel, que se desempeñaba como subinterventor de FM pero ya está fallecido por lo cual obviamente no será procesado. Los ex directivos están acusados por el delito de estrago doloso, que prevé una pena de 8 a 20 años de prisión. El interventor de la empresa al momento de la voladura, general Juan Andreoli, no alcanzó a ser imputado porque murió en un accidente en helicóptero, para muchos dudoso. Según informó el tribunal, está prevista la incorporación de alrededor de 140 pruebas testimoniales, 80 mediante lectura, y otras 38 que deberán exponer en la sala de audiencias, a lo que se suman más de 200 informes técnicos. La querella pretende demostrar que la explosión ocurrida el 3 de noviembre de 1995 sucedió a partir de una acción intencional, programada y organizada que tuvo como finalidad ocultar un faltante de proyectiles y municiones que habían sido enviados ilegalmente a Croacia y a Ecuador.
A 19 años, testimonios de quienes vivenciaron la catástrofe
Adriana Rivarosa es periodista de Canal 8 (Teleocho) de la ciudad de Córdoba. Ese 3 de noviembre de 1995 lo que parecía ser un día normal se transformó en una jornada imborrable y doloroso. Radio Universidad anunciaba las explosiones y Adriana insistía a su gerente de noticias para partir hacia Río Tercero y hacer la cobertura. Así fue que emprendieron viaje hacia la ciudad mientras se sucedían las explosiones. Escuchar testimonio
¿Qué recordás de ese momento?
Cada vez que veo las imágenes de Río Tercero siento la misma conmoción y me conmueve lo que ocurrió. Lo que recuerdo fue haber salido rápido apenas escuchamos la llamada en la radio. Llegar allá y ver a la gente que corría desesperada por los laterales de la ruta, corrían en masa escapando de un bombardeo, literalmente. Después llegar a la zona del desastre e irnos acercando de a poco. Era ver una ciudad bombardeada, con espoletas en el piso con fuego, las casas y los autos destruídos, gente que corría algunos buscando familiares. Un señor que entró a la casa que tenía los vidrios rotos, buscando a su esposa y a su hija y buscando las cosas de valor para llevárselo. Gente que estaba aún en la casa sin evacuarse y los bomberos que trataban de sacarlos, mientras seguían las explosiones, porque llegamos a las 10 15 y hasta las 11: 30 o 12:00 horas continuaron las explosiones. Recuerdo gente corriendo con cascos en la cabeza para que no le den las esquirlas... corriendo y trabajando de una manera un poco inconsciente porque no sabíamos lo que estábamos viviendo. Lo único que nos habían dicho los bomberos, que eran los voluntarios, era que nos acercáramos a la pared cada vez que había una explosión por las esquirlas. El hecho más conmocionante es cuando estábamos contra la pared y veo un hombre rengueando, voy a su encuentro y en ese momento arriba de nuestras cabezas pasó una bola de fuego a unos 20 metros y ahí nos agachamos y el hombre cae. Tratamos de ayudarlo y luego lo ayudaron los bomberos. Recuerdo la soledad de los bomberos caminando, un hombre con las piernas fracturadas, que había quedado en uno de los peores lugares en donde un edificio había sido atravesado por los explosivos. Fue terrible y la gente por suerte se autoevacuó y hubo pocas victimas fatales.
Estuviste en la conferencia de prensa que da Menem en ese momento. ¿Cuál fue tu sensación? Desde el primer momento Menem ya en Buenos Aires dijo que se trataba de un accidente y no de un atentado, lo cual llamó mucho la atención. Kammerath que era el secretario de comunicaciones fue el primero en llegar y dijo lo mismo. Esto llamó la atención, en el momento en que nosotros estábamos cubriendo la zona de desastres no sabíamos que se decía. Teníamos una idea porque se decía que la chispa del montacargas hizo explotar el trotyl, pero para nosotros era rarísimo. Era algo desconocido para nosotros nadie sabía del tema.
Pasó muchísimo tiempo, ¿que pensás al respecto como trabajadora de los medios? Es como una constante, mirá lo que pasa con los juicios de lesa humanidad recién hace diez años comenzaron a tener impulso. Por lo menos que algunos lleguen a juicio, pero la dilación fue importante. Con recusaciones, con idas y vueltas y con peritos, que unos dijeron una cosa y luego dijeron otra en el juicio. Pasaron muchas cosas en estos 19 años en donde uno pierde el hilo de todas las instancias judiciales. Es una suerte que Cornejo Torino al menos tenga que responder ante la justicia. Él era muy amigo de quien fuera el dueño de canal 8 y por eso hubo cierta censura en el programa de Miguel Clariá en el cuál se había hecho una investigación especial. Veremos ahora que ocurre con el juicio.
La actuación de la cooperativa eléctrica
Roberto Aliciardi es el gerente de la Cooperativa de Obras y Servicios Públicos de Río Tercero. En diálogo con COLSECOR Noticias recordó cómo se actuó para intentar superar la crisis. (Escuchar audio)
La cooperativa planteó desde un principio recuperar los servicios para que Río III no se constituyera en una ciudad que había que abandonar. Se despejó la zona llamada roja, se aisló desde el punto de vista eléctrico porque el cableado estaba roto, para que no representara un peligro para la policía que vigilaba la zona.
Una vez reconstituidos los servicios la cooperativa recibió un resarcimiento del estado nacional para cubrir mínimamente los gastos operativos.
Consultado sobre la manera en que como vecino de Río Tercero vivió lo ocurrido y como lo viven Aliciardi sostuvo La ciudad le ha perdonado a Fabricaciones Militares lo sucedido porque entendió que como tal nunca fue culpable porque sino se hubiera culpado a los trabajadores. Para Río Tercero ésta siempre fue una fábrica de armas y explosivos, sabíamos que se hacían armas para vender, no es que lo descubrimos el día de la explosión
En cuanto a la expectativa sobre la realización de los juicios sostuvo que en su opinión la ciudadanía de Río Tercero está algo escéptica ya que se juzgará principalmente a quienes "estuvieron en el barro" y no a los autores intelectuales.