'CASADOS CON HIJOS”, EL ÉXITO LOCAL DE LA TV GLOBAL

23-04-2015

¿Cómo era la vida televisiva en Argentina hace 10 años? 2005, el mismo año que vio nacer a YouTube como plataforma para compartir videos amateur, parece muy cercano y lejano a la vez: Tinelli debutaba con Showmatch en Canal 9, Susana y las ficciones eran la apuesta fuerte de Telefé y el 13 estrenaba un mega show con Diego Maradona como único conductor; en tanto que los realities de gente común que se volvía famosa estaban a la orden del día.

Mientras tanto, en el cable se multiplicaba la oferta de series que se estrenaban entre una y tres temporadas de atraso con respecto a Estados Unidos. Si Friends y Seinfeld, dos series paradigmáticas de los años ´90, seguían siendo imbatibles en Warner y Sony, en aquellos años empezaba a aparecer la punta del iceberg de la “época de oro” de la tv que, según la industria, se vive por estos años. Series de una hora de duración, con altísimos presupuestos y millones de fanáticos en todo el globo como Lost.

Internet todavía no era una plataforma de competencia en la distribución de programación y, en cambio, la globalización de la televisión ocurría a través de la compra y venta de formatos. Si bien los primeros formatos adaptados llegaron entonces de la mano de los Reality Shows como Gran Hermano u Operación Triunfo, la ficción fue ganando terreno.

En aquella era de intercambios de formatos, donde Argentina supo convertirse en un jugador internacional gracias a series y telenovelas, Telefé Contenidos apostó fuerte cuando en el año 2004 adaptó “La Niñera”, en sociedad con la Sony Pictures International. Más allá del desafío por el gusto local de las audiencias, las series de media hora no se contemplaban dentro de la programación de la TV abierta argentina. Los canales sostenían que, sencillamente, no funcionaban. “La Niñera” derribó el mito a fuerza de capítulos dobles y un aire local que resultó irresistible para todo público.

Sin pausa, al éxito de La Niñera le siguió “Casados con hijos”, también liderada por Florencia Peña pero esta vez reflotando una pareja cómica popular y eficaz junto a Guillermo Francella. Nacía entonces lo que hoy es un comodín de la programación en la TV Argentina, un producto tan global como local que se metería como pocos programas en el selecto grupo de imbatibles: a cualquier hora y repetidos una y otra vez, los capítulos de “Casados con hijos” rinden siempre y siguen siendo negocio.

De Los Bundy a los Argento

Tal vez un aspecto central del éxito de la versión local de “Casados con hijos” sea la adaptación hecha con gran astucia por Axel Kuschevatzky y Diego Alarcón. La argentinización de los Bundy, una familia tipo de clase media baja de Chicago, sin grandes intereses culturales y más unida por el espanto que por el amor, se hizo carne en los Argento. Mónica (Peña), Pepe (Francella), Coqui y Paola (encarnados por Luisana y Darío Lopilatto) y el matrimonio de vecinos con mejor suerte conformado por Dardo y María Elena Fuseneco (Marcelo de Bellis y Erica Rivas), más el perro Fatiga y algún que otro invitado lograron aquello que todo programador de televisión desea con locura: guiones que funcionan, un elenco que traspasa la pantalla y una cosecha de fanáticos fieles que expanden la vida de los personajes más allá de la TV. Una mujer con exceso de animal print de leopardo y calzas es una Moni Argento. Un hombre medio “chantún” y sin mucho interés por nada, un Pepe Argento. Una mujer al borde del ataque de nervios es una María Elena. Incluso hoy en día mucha gente afirma que la historia preferida dentro de Relatos Salvajes - la película de Szifrón que se estrenó en 2014, fue nominada al Oscar y es la más vista en la historia del cine argentino- es “la de María Elena”. En síntesis, cualquier familia argentina disfuncional (es decir, cualquier familia), se ve algo identificada con Los Argento.

Las razones (y los problemas) de repetir éxitos

En los Estados Unidos, la serie se sostuvo 9 años ininterrumpidos con 11 temporadas, y se metió en el podio de los clásicos de la TV estadounidense. Es lo mismo que lleva al aire la versión local, pero con sólo dos temporadas y 212 capítulos estrenados en 2005 y 2006, ofreciendo dos capítulos en una hora de programación. Cosechó varios premios y, de alguna manera, fue la segunda y última adaptación de ficción norteamericana que funcionó a lo grande.

¿Por qué sigue funcionando? A la teoría que sostiene que los clásicos no envejecen, se suma cierta astucia en la programación. Los canales abiertos saben de estos reciclajes, aún cuando cambian los programadores: capítulos atrasados de Los Simpsons y Casados... son caballitos de batalla en cualquier día y horario para Telefe, como el Chavo en Canal 9 y El Zorro en las mañana del 13.

Sin embargo, las repeticiones del programa no despiertan las mismas simpatías en sus protagonistas. Florencia Peña ha llegado a competir contra sí misma, Francella se quejó, los Lopilato ya están crecidos y Erica Rivas, en cambio, dijo que era como una beca.

Sin dudas, “Casados...” es un clásico local de la TV global, pero sus enésimas repeticiones también hablan de algunos problemas de la industria. Mosquita Muerta, el personaje nacido en Twitter, donde tiene 205 mil seguidores, se convirtió hoy en un crítico agudo de la televisión y los medios. Desde su cuenta de Twitter, su programa de radio o la TV se anima a decir exactamente lo que piensa. Consultado sobre el fenómeno de “Casados...”, Mosquita cuestiona la política de insistir una y otra vez con un éxito que ya tiene 10 años. “Casados con Hijos, cuando se emitió como estreno, no funcionó lo que el canal esperaba. Al verano siguiente, Claudio Villarroel decidió repetirla y allí explotó. La sitcom (comedia de situación) es vieja - en Estados Unidos se estrenó en 1987 - y no tiene nada que ver con nosotros, pero la elección de los actores hizo básicamente lo que es la comedia: un éxito en sus personificaciones”.

La programación de Telefe estiró este éxito ya 10 años, logrando ganar la franja contra programas de la tarde. Si hoy todavía funciona, para Mosquita, es “porque en la televisión de hoy NO HAY ideas y la tarde se reparte entre chimentos o novelas mexicanas. Habla mal de la televisión que se repita y repita una lata. Básicamente, representa menos trabajo para todos y el público no recibe cosas nuevas.

Por otro lado, los canales repiten y no invierten. Hay poca plata en la televisión y en ese sentido las repeticiones son un éxito garantizado de costo beneficio”.

Aun así, fenómenos como el de “Casados...” suceden muy cada tanto en la TV y su éxito los vuelve irresistibles en las decisiones de programación.

Patricia Ferrante

Licenciada en Ciencia Política por la UBA, Magíster en Relaciones Internacionales por FLACSO, UDESA y la Universidad de Barcelona. Trabaja en la FLACSO Argentina, donde investiga temas vinculados a los medios, las nuevas tecnologías y la propiedad intelectual.

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