¡CARTEROOOOOOOO!

22-04-2015

Juan Bianco nació en noviembre del ´45, en Wenceslao Escalante, al sureste de la provincia de Córdoba. Su infancia fue “como la de todo chico de pueblo”. Se recuerda rodeado por su familia, con las calles de tierra y la luz que llegaba a la tardecita a través de la usina. Como no había colegio secundario en esa época, el padre Juan Guirula, “un cura gaucho de esos que no se ven más”, cada mañana y bien tempranito llevaba a los chicos a estudiar a Laborde, un pueblo vecino. A Juan le iba muy bien en el colegio, hizo hasta 2º año. “Mi sueño era ser abogado, pero tuve que dejar porque falleció mi padre, eran épocas difíciles”.

Su padre ya había trabajado en el servicio postal. “A los 14 años entré a trabajar en el correo. Era una oficina mixta: postal y telegráfica”. Entró como mensajero, fue cartero, telegrafista y más tarde jefe. “Aprendí telégrafo, sino iba a ser cartero toda la vida. Cuando había un jefe de licencia me mandaban a distintas localidades de la zona porque sabía manejar el telégrafo. Antes era vital”, recuerda.

Para muchos vecinos del pueblo sigue siendo juancito. “Como hay mucha gente grande, me siguen diciendo `chau juancito, cómo te va juancito”, dice entre risas. Cuenta que había un buzón grande para las cartas, pero que se lo llevaron. “Ahora con la tecnología cambió todo, acá era mucho el trabajo de repartir las cartas y atender el asunto de los telegramas. Cuando había un casamiento en el pueblo había 150-200 telegramas de participación en un día”.

Estuvo en Laborde como jefe, después pudo trasladarse a su pueblo. “Me jubilé en 1997 y hoy junto a mi esposa tenemos un negocio. Al correo no tengo más que agradecerle, porque mis hijos pudieron estudiar, tengo mi casa propia. Siempre digo que tengo 69 años, el pelo blanco y la sonrisa de la juventud”.

“Juancito, ¿Estaba el caballo?”

No pueden faltar anécdotas entre tantas cartas, estampillas y telegramas dando vueltas por ahí. Estaban los chicos que le escribían las cartas a papá noel y un personaje local que enviaba tarjetas para el día del animal, cuyos destinatarios lo “volvían loco” para saber quién era el remitente. Pero hay una anécdota insuperable: “Había una persona que ocupaba un cargo público. Cuando yo estaba de jefe acá y el cartero salía de licencia, me tocaba salir a repartir. Entonces este señor me decía `mirá juancito, cuando lleves la carta, si ves el caballo atado en el patio no la dejes, porque está el marido en la casa´. Así que iba a repartir en la bicicleta y si estaba el caballo seguía de largo. Después a la tardecita esta persona venía y me consultaba las novedades. Si el caballo no estaba, esa noche iba a visitarla”.

Referente en el fútbol

Además de la pesca, una de las cosas que apasiona a Juan es el fútbol “Empecé como delegado del club en la liga Beccar Varela, luego fui secretario y más tarde presidente por 16 años, participé de la Federación Cordobesa de Fútbol de la que fui representante ante la AFA y todos los meses viajaba a Buenos Aires, donde conocí a Julio Grondona. Me gustaba participar, imagínese lo que era estar en las grandes esferas del fútbol argentino. Hoy estoy retirado, me han nombrado presidente honorario de la liga Beccar Varela”.

Wenceslao Escalante, el pueblo “piquetero”

Para conocer más sobre la historia de esta localidad hablamos con un apasionado en el tema, Enrique “Nico” Beccaría. Nico también nació en el pueblo, hoy es director del colegio secundario, del que fue alumno y docente. “Soy profesor de geografía pero me hubiera gustado ser profesor de historia, es algo que me quedó pendiente. Siempre me preocupé por indagar sobre la historia de la localidad, fundamentalmente escuchando a las personas mayores que vivieron en la época de la fundación, esos que estaban desde el principio. Fui recabando datos, pero nunca me senté a escribir”.

Explica que el nombre original del pueblo es Médanos de las Cañas. Viene de la época “en la que se cruzaba a la localidad de Monte Maíz a través del río, por un lugar denominado Paso de las Cañas”.

Se toma como fecha de fundación el 4 de octubre de 1903, conmemorando el día del Santo Patrono, San Francisco de Asís. “Alrededor del pueblo se encontraban 2 o 3 estancias, una denominada “La Fortuna”, propiedad de Miguel Ángel y Francisco Garrone, que son los fundadores de la localidad. Ellos decidieron donar terrenos al ferrocarril para que se construya la estación. Cuenta la historia que saltearon a Médanos de las Cañas y construyeron la estación en Laborde. Según algunas versiones, le habían puesto el cartel de Wenceslao Escalante y que por la noche los habitantes de Laborde lo arrancaron y lo tiraron por acá. Ahí se produjo uno de los primeros piquetes de la historia, porque los hermanos Garrone y sus empleados cortaron las vías para que se construya la estación, que luego determinó la denominación del pueblo”.

Se donaron tierras para ir construyendo de a poco la localidad. La primera necesidad fue una escuela primaria que se construyó donde hoy está la mutual del club Guillermo Renny. Luego se fueron creando las otras instituciones. El secundario surgió hace 49 años, como una solución a los pobladores para que sus hijos pudieran estudiar sin viajar a Laborde.

Hoy es un pueblo agrícola- ganadero, “La explosión de la soja cambio la geografía de la zona rural, donde no quedaron habitantes, salvo los pocos propietarios que hoy tienen sus casas en el campo. Había criadores de cerdos, industrialización de leche, de todo eso hoy sólo queda un tambo grande en la zona”.

Se trata de un pueblo pequeño, “somos alrededor de 1700 habitantes aproximadamente”. Si hay una fiesta popular, es la que se realiza en octubre con motivo del día de la raza hace 60 años. Se trata del tradicional picnic “Las Margaritas”, que se realiza en un predio del club, con jineteada, folclore y baile.

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