Transformación institucional en el sudeste cordobés

Camilo Aldao: hacia una cooperativa con membresía compartida y mayor participación femenina

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ceosca_consejo Camilo Aldao
Cecilia Ghiglione Cecilia Ghiglione 09-01-2026
  • La cooperativa de servicios públicos ha dado un paso fundamental al modificar su estatuto para integrar la membresía compartida. Matías Fabbri, presidente de la institución, detalla cómo esta decisión busca derribar barreras legales que impedían a las mujeres sumarse al Consejo y cómo la falta de este marco afectaba el crecimiento y la planificación de los servicios.

 

La Cooperativa de Provisión de Electricidad y Servicios Públicos de Camilo Aldao (Córdoba) se encuentra en un proceso de cambio profundo. Recientemente, la institución modificó su estatuto para incorporar la membresía compartida, un trámite que ya ha sido presentado y se encuentra a la espera de la aprobación final del INAES. Según explica Matías Fabbri, la reforma técnica está encaminada y se espera que esté plenamente vigente para la próxima asamblea de octubre.

 

El motor del cambio: participación y equidad

La necesidad de este cambio surgió de una contradicción cotidiana: aunque la cooperativa buscaba un Consejo de Administración más equilibrado entre hombres y mujeres desde 2016, se topaba constantemente con obstáculos administrativos. "Nos dábamos cuenta de que cada vez que hablábamos con las mujeres no eran socias y si realizaban el cambio de titularidad, había que esperar una año para convocarlas", relata Fabbri.

Históricamente, el titular del servicio solía ser el hombre por una cuestión de costumbres en el hogar, dejando a la mujer en un rol de "adherente" sin derechos políticos formales. Con la membresía compartida, ya no será necesario cambiar la titularidad sino que bastará con una declaración de convivencia o autorización para que ambos integrantes del hogar tengan voz y voto.

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Matías Fabbri, presidente de CEOSCA 

 

Las consecuencias de no contar con la membresía compartida

Fabbri destaca que no disponer de esta herramienta generaba perjuicios tangibles para la gestión que terminaba desdibujando proyectos. Al tener que esperar un año para que una mujer se asociara legalmente y pudiera ser electa, muchos proyectos prioritarios perdían fuerza o la persona interesada ya no estaba disponible cuando finalmente podía asumir.

Otra de las consecuencias de no compartir la titularidad del servicio es la distorsión en los números institucionales. Por ejemplo, en servicios sociales, la cooperativa cuenta con solo 100 socios, pero tiene 3.500 adherentes. "Con los números más reales podes tomar otro tipo de decisiones, como saber si necesitas una ambulancia más", explica el presidente en relación a otro problema que están analizando. 

 

Un presente con mayor integración

Pese a los retos legales, la cooperativa ya refleja un cambio cultural: el Consejo actual está integrado por nueve mujeres y siete varones, y cuentan con una mujer en la gerencia de la entidad. 

"Queremos generar este sentido de pertenencia", afirma Fabbri, señalando que en el día a día es la mujer quien suele realizar los reclamos y conoce el funcionamiento de la entidad. Con esta reforma, Camilo Aldao busca ser pionera en el sector de servicios públicos, reconociendo legalmente lo que ya ocurre en la práctica de cada hogar.

 

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