Abrió en Rosario 'El nuevo Fénix”, otro proyecto cooperativo

20-04-2009

(Santa Fe) Un nuevo local gastronómico de Rosario apeló a la figura legal de la cooperativa con el objetivo de preservar la fuente laboral. Se trata del viejo bar Canto Rodado, frente a la Sala Lavardén, en el que trabajan 6 personas entre mozos, cocinero y encargado. A comienzos de abril, la muerte del titular del establecimiento -Juan Sala- que se había hecho cargo del mismo en 1998, puso en vilo a los empleados, ya que la viuda les dijo que no tenía intención de continuar al frente del comercio y que tampoco podía afrontar las indemnizaciones.

Fue así que los damnificados tomaron la iniciativa de formar una cooperativa para seguir adelante por cuenta propia. Para organizarse tomaron contacto con los trabajadores de la Parrilla Del Centro, que cerró sus puertas en noviembre de 2006 y reabrió cinco meses después gracias al trabajo cooperativo de los mozos que impulsaron un proyecto solidario para salvar su fuente de trabajo.El bar de minutas que desde hace 15 días funciona con esa nueva conducción, adoptó el nombre de “El nuevo Fénix”, en alusión al mito universal del ave que renace de sus cenizas.

“Con la viuda del ex dueño llegamos a un arreglo - explicaron los trabajadores - ella nos deja todo el mobiliario, mostradores y conservadoras para que podamos seguir trabajando, a cambio de que nosotros no le reclamemos indemnización. Estamos conformes porque nosotros no queremos perjudicar a nadie -aclara-, sólo pretendemos no perder la fuente de trabajo”.El antiguo inmueble data de comienzos de siglo, cuando fue inaugurado con el nombre de El Agrario, ya que en 1925, donde hoy funciona la Sala teatro Lavardén, se colocó la piedra fundamental del edificio de la Federación Agraria Argentina. En aquella época, esa zona de la ciudad gozaba por su posición estratégica de una nutrida circulación de transeúntes necesitados de tomar un refrigerio y hacer un alto en el camino. Vale recordar que en la parte inferior de aquel histórico edificio donde comenzó sus actividades la organización agraria, se habían construido habitaciones que ocuparon los colonos cuando llegaron a Rosario. El bar, ubicado a escasos metros de la entidad representativa del sector agropecuario, era no sólo lugar de paso, sino también punto de encuentro obligado de quienes arribaban a la ciudad.

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