2014: AÑO POLITICO AUNQUE NO HAYA ELECCIONES

02-07-2014

El 2014 es un año sin elecciones, pero en el cual la sucesión presidencial del año próximo es el tema político dominante. El año ha comenzado muy difícil en términos económicos y probablemente lo siga siendo. Hay problemas acumulados que están estallando y el escenario político del gobierno no es el mejor, con una derrota en las legislativas y un poder que tarde o temprano se irá diluyendo. Pero políticamente, lo más relevante son los efectos sociales de la economía y en ello la inflación y sus consecuencias serán la clave.

En cuanto al sector financiero, es uno de los que muestra mayores ganancias, pero tiene menor peso que en el pasado. Ello hace que sea percibido como un factor de menor riesgo que antaño. Para la Presidente, es un blanco de crítica, aunque haya sido el sector que más ha ganado durante su gestión.

La clase política no ha cambiado demasiado a lo largo de los últimos 30 años. El gran cambio se ha dado con la crisis del sistema de partidos: el Radicalismo dejó de ser uno de los dos ejes de la política argentina y el Peronismo, en cambio, amplió su base de representación. Van tres elecciones presidenciales que el Peronismo se presenta dividido en tres candidaturas y reúne en conjunto dos tercios de los votos. La desarticulación del bipartidismo ha sido el fenómeno de cambio más relevante que se concretó en la primera década del siglo XXI.

Si hoy se votara, habría una segunda vuelta entre dos candidatos provenientes del Peronismo, Massa y Scioli. El no-peronismo cada vez se divide más. En 2009 obtuvo 30% de los votos con el Acuerdo Cívico y Social; en 2011 tuvo 17% con la candidatura de Binner y el año pasado ninguna fuerza no peronista llegó al 10% de los votos dada la mayor división. No resulta fácil al no-peronismo la unidad electoral. Además, aunque surgiera, es muy difícil una coalición entre el PRO y el eje radical-socialista si finalmente se articula.

Alternativas como las del Frente Renovador o el PRO no son nuevas, sino nuevas expresiones de tendencias preexistentes. El Peronismo tuvo muchas disidencias y algunas de ellas exitosas, como la del Peronismo Renovador en 1985, que luego gana las elecciones de 1987. Esto puede suceder ahora con Massa. En el caso del PRO, en el último medio siglo siempre hubo una fuerza de centro-derecha entre radicales y peronistas -fue el caso de Alsogaray, Cavallo y López Murphy, por mencionar sólo los más recientes. Por ello, Massa y Macri no son innovaciones, sino reediciones de fenómenos anteriores con sus circunstancias particulares.

Sociedad y política

Con respecto a la sociedad, puede decirse que la gente está cada vez más lejos de la política. Pero también en determinadas circunstancias muestra una fuerte capacidad de movilización, que después no sostiene. Ello sucedió en el gobierno de Néstor Kirchner con las movilizaciones por la inseguridad, en el primero de Cristina con el conflicto con el campo y en su segundo mandato con las movilizaciones de las redes sociales. Hay insatisfacción, pero al mismo tiempo baja capacidad de generar un cambio.

El narcotráfico se ha transformado en la primera demanda social. Creo que la Iglesia ha realizado el aporte más importante al instalar el tema y al contar con la fuerza que significa un Papa argentino. Concientizar a los jóvenes sobre sus riesgos quizás sea la acción más importante. Hay modelos exitosos contra el mismo, como es el de Colombia. Si bien no puede trasladarse automáticamente, hay experiencias concretas que pueden tomarse.

Contexto internacional

En este contexto, Argentina aparece como un país aislado y con una negativa asociación con Venezuela. La política exterior del gobierno argentino acentúa esta identificación y las coincidencias económicas son cada vez más grandes. Los dos países son percibidos como las dos economías latinoamericanas que enfrentan situaciones de riego económico. En la región, Argentina pasa por un momento de relaciones difíciles con Brasil, Uruguay y Chile, que quizás sean los países más afines. Las medidas argentinas de cierre unilateral del comercio han dañado los vínculos y no parece fácil recomponerlos en este ámbito. Chile y Uruguay nos compran casi tres veces más de lo que nos venden y por eso perciben que las restricciones argentinas a sus exportaciones no se justifican. Lo paradojal es que esta situación se da con gobiernos políticamente afines. La llegada de Bachelet al poder en Chile puede mejorar el diálogo, pero difícilmente Argentina cambie su política en momentos de fuerte restricción cambiaria.

Rosendo Fraga

Abogado, analista político e historiador. Especialista en análisis latinoamericano. Fue reconocido por los gobiernos de Chile, Brasil, España e Italia. Es director del centro de estudios nueva Mayoría y autor de al menos 38 libros.

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