Por Martín Eula

Un equipo para Messi

De una buena vez, la Selección necesita una estructura que contenga y potencie al mejor del mundo. ¿Se puede conseguir en menos de un mes? ¿Qué Argentina llegará a un nuevo Mundial? Lo que piensa Jorge Sampaoli.

 

 

Por Martín Eula | Periodista 

 

Entre tantos tatuajes, en su piel se lee "no escucho y sigo", una frase de Callejeros. En cualquier tertulia, también cita a La Renga y Los Redondos. Alimenta las protestas pacíficas que pregonó desde pequeño. Le encanta el cine. Lo aburren los libros. Es fanático de River y un apasionado del fútbol que odia la planificación ("si planifico, me pongo en el lugar de un oficinista”). Habló de valores patrióticos al asumir el lugar que ocupa. Es el representante de los 40 y pico de millones de entrenadores que habitan el bendito suelo de nuestro bendito país.

  

La teoría

Mis Latidos: ideas sobre la cultura del juego, es la autobiografía de reciente aparición de Jorge Sampaoli. Y una extensa y didáctica explicación a partir de Messi sirve para entender, analizar y transitar el camino rumbo al inminente Mundial. Insistimos: es larga, pero vale la pena. 

"Siento que me toca dirigir al mejor jugador de la historia y es todo un tema. Está por encima de las variables normales. Un tipo que se mantuvo 10 años como el mejor del mundo te modifica la forma de conducción. Es difícil asumir ese rol cuando tu conducido sabe que es mejor que vos, que ejecuta como nadie”. 

"Es más complicado hacer funcionar a un equipo con jugadores que tienen que entenderse con Messi que idear un plan colectivo con jugadores normales. Cuando uno organiza una estructura donde hay un genio, es más complejo conmover al genio y que el resto no se achique ante su enorme estatura. En ese rasgo, la conducción no puede ser la misma cuando tenés a Messi que cuando no lo tenés”. 

"No me puedo confundir y dejar todo librado a su persona. Al contrario: al estar Messi, la idea es atacar su entorno futbolístico. Es decir, un equipo sin Messi. Sacarle responsabilidades a él y que ese entorno se acomode a formas de un jugador que está establecido que va a estar. Colectivamente hay que entender que el dibujo no es tan determinante”. 

"Lo más difícil es optimizar el entorno para que no se minimice ante la presencia de un jugador tan importante y determinante. El resto debe lograr compatibilizar con él, y eso no es tan sencillo”. 

"Hay que buscar a los mejores para luego ponerlos en el dibujo que corresponda. Hay que poner la jerarquía adentro y ubicarla donde mejor funcione. Y Leo tiene que jugar como en su club. Inventarle una posición para meterlo dentro de un sistema o estructurarlo es cometer una locura. Siempre tiene que estar cerca del área: si está lejos, se aleja del gol. Leo es vital en la definición, cuando ocupa el último tercio”. 

"Un ejemplo de mensaje es el de la última charla de las Eliminatorias en Ecuador: fue un poco más fuerte en el tono. Hicimos hincapié en que el fútbol le debía un Mundial a Messi y que la mochila se la teníamos que sacar nosotros. Si nos ayudaba, mejor, pero debiamos poner la cara por él. Debíamos llevarlo nosotros, no esperar que nos lleve siempre él. Sus compañeros debían hacerse cargo. Tenían que tomar la posta y hacer de cuenta que no estaba. Él en un momento iba a aparecer”. 

“Por más que hizo tres goles y fue determinante, considero que el equipo estuvo detrás, sostiendo su actuación. Hay una messidependecia generada por el propio Messi desde lo increíble que es en la cancha, pero no se puede descansar sólo en eso. Al contrario, hay que sostener un conjunto y si él está en la forma que habitualmente está, bienvenida sea".

 

Fotos: Gentileza Olé

La práctica

La Selección llegará al Mundial con Messi (por favor, que ni se resfríe) pero sería un pecado de optimismo y vanidad alarmantes afirmar que se vislumbra un equipo o estructura que lo contengan. En los últimos años se habló mucho de rodearlo, de generarle un ámbito similar al del Barcelona como si acá hubiera Iniestas, Busquets y Jordi Albas que nacen todos los días y hasta de mimarlo como si se tratara de un niño. Es necesario hacer lo que dice Sampaoli, algo que el técnico no consiguió en 10 partidos. 

10 partidos en los que usó diez formaciones distintas, 37 jugadores titulares, cuatro esquemas tácticos diferentes y realizó 45 cambios entre un partido y otro, lo que brinda un promedio de 4,5 modificaciones entre encuentro y encuentro.

Hoy, nadie puede adivinar qué equipo saldrá a jugar con Islandia el 16 de junio en el estadio del Spartak de Moscú. El 1-6 con España generó un revuelo consecuente con lo expuesto por el equipo (sin Messi) y lo lapidario del resultado. Y los amistosos que faltan con Nicaragua e Israel obligan a sostener un 11 más allá de que Sampaoli no sea un entrenador alineado a las formaciones de memoria. 

¿Hay arquero? Sergio Romero parecía una fija, independientemente de que es suplente en el Manchester United, hasta que Wilfredo Caballero fue figura en el amistoso con Italia y Franco Armani la rompió en River. Romero se lesionó y ahora la puja es entre Willy y el de Casilda.

¿Hay defensa? Nicolás Otamendi es una garantía pulida por la mano de Pep Guardiola en el Manchester City y el primero de los terrenales que no puede faltar. Gabriel Mercado, por mentalidad y presencia, gana terreno como lateral derecho aunque el técnico lo prefiera de zaguero central. Federico Fazio rindió en yunta con Otamendi y le saca ventaja a Marcos Rojo. Y Nicolás Tagliafico, el que acierta en mirar videos de Jordi Alba en el Barcelona, asoma como un factible lateral izquierdo con Marcos Acuña como alternativa a pesar de ser volante con mucha llegada

¿Hay mediocampo? La era Mascherano, al menos como titular, parece haber terminado. Y sin recuperadores natos y jóvenes que convenzan a Sampaoli (Kranevitter y Ascacíbar son los ejemplos concretos), Lucas Biglia y Ever Banega sería el doble cinco que genera diversos y justificados interrogantes. Manuel Lanzini aprovechó como pocos la última gira y contó "con la fortuna" de no jugar con Espala para posicionarse como aguijón por la derecha. Mientras que Angel Di María tiene un lugar asegurado, como de costumbre, por la izquierda. 

¿Hay ataque? Sergio Agüero iba a ser titular en la última gira, pero una lesión le impidió jugar ambos partidos. Eso no le sacó el privilegio de ser considerado el mejor centrodelantero para el entrenador, que hasta había pensado en testearlo junto a Gonzalo Higuaín, quien en su regreso a la Selección repitió la tendencia de que cuando se viste de celeste y blanco la red rival le resulta decididamente esquiva (un fenómeno tan increíble como real). 

"El socio de Messi lo va a elegir Messi. Lo va a determinar él porque juega siempre. El socio de otro puede ser cualquiera; como él juega, su estilo va a determinar qué es lo que más necesita. No es que lo va a decidir porque dice quiero a tal o cual, ésa es la labor del entrenador, ver cuál es el que mejor se comunica con él en diferentes momentos", también puntualizó Sampaoli en su libro. Y es en este contexto que surge el nombre de Paulo Dybala, que pasó de ser la joya que llegaba para arriar a Messi a transformarse en un producto casi descartable para esa carnicería que es la opinión pública en la Argentina. El ex Instituto "cometió" el error de decir "es difícil jugar con Messi": fue en septiembre pasado, justo antes de un Barsa-Juventus por Champions. Sus actuaciones, como las de la mayoría, no fueron como las que tiene en su club, pero... 

Serán unas tres semanas juntos desde los últimos días de mayo, cuando terminen los campeonatos en todo el planeta, hasta la hora de la verdad. Habrá dos amistosos ante rivales que no estarán en Rusia. La lista ya estará definida por lo que el período de pruebas habrá pasado. Va a ser el momento de que Jorge Sampaoli consiga lo que tanto pregonó y necesita la Selección: armarle un equipo a Messi.