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#Entrevista

"El balance social le pone números a la gestión social de la cooperativa"

 

 

La Cooperativa de Servicios Públicos de Fuentes (Coprosef) acaba de publicar su primer balance social cooperativo, una herramienta que releva información de contenido social que es el resultado de las acciones de la cooperativa.  Para conocer los alcances de esta experiencia, dialogamos con Federico Ferrero, presidente de la entidad.

 

Tras un año y medio de trabajo, la Cooperativa de Servicios Públicos de Fuentes (Coprosef) está difundiendo los números del primer balance social cooperativo que generó la actual gestión.

 

¿Cómo y cuándo toman la decisión de incorporar el balance social cooperativo?

En 2018 se decidió que la entidad debía empezar a medir la gestión para ver si efectivamente se manejaba acorde a los principios cooperativos en los hechos, y también para tener registro y evaluación de un montón de aspectos que por ahí uno no los tiene cuantificados o medidos. Los supone, pero no los tiene medidos. En ese sentido nos pareció que el balance social era una herramienta ideal.

Cuando el consejo de administración decidió que era importante realizar el balance social, consideró que para que no quede sujeto a la voluntad de la administración de turno debía tener una consagración estatutaria y así fue que en la asamblea de 2018 los asociados aprobaron la reforma del estatuto que incorporó como obligatorio el balance social cooperativo. Así fue que se estableció un plan de trabajo de varios años que comenzó con la constitución de un equipo interno de la cooperativa  y la capacitación del mismo. En enero de 2019 se comenzó a trabajar en lo que sería el primer ejercicio completo que derivó hace unos meses en el primero balance social cooperativo. Te arroja algunos resultados y números que son impactantes  en el sentido de lo que implica una cooperativa en los pueblos, pero traducido en números.  Por ejemplo, el ahorro que tiene la gente en agua potable al poder disponerla gratuitamente en la planta de ósmosis de la cooperativa, el beneficio que obtuvieron los jubilados por la tarifa bonificada y otras cosas.

 

¿Qué datos sorprendieron en relación a lo que habitualmente puede arrojar un balance económico?

Lo que más destaco es que mide un montón de variables que no las mide un balance económico, un montón de hechos que tienen impacto social y que el balance económico no registra. Muestra en números la gestión social de la cooperativa, creo que ese es el diferencial.  Otra cosa que tiene, al medir la gestión con la vara de los principios cooperativos, es que  marca los errores o en qué está fallando la cooperativa, por ejemplo, en materia de participación, de integración con otras cooperativas, de trabajo en la comunidad.  Eso te obliga a trazar objetivos para mejorar esos aspectos y que la gestión sea más eficiente y tengo mayor impacto positivo en el pueblo.

 

¿Es una herramienta indispensable para estos tiempos?

Sin duda, creo que es fundamental. Sirve para medir la gestión pero también es un elemento de difusión de lo que estamos haciendo porque a veces uno no comunica, primero porque no tiene política de comunicación, y segundo, porque no tiene datos medidos. Creo que es indispensable para medir, para el aspecto comunicacional y para mejorar la gestión.

 

Concretar el balance implica disponer de mayores recursos, de más tiempo y representa mayor trabajo. ¿Cómo se equilibra con el  resultado?

Genera  al principio una mayor carga laboral porque te obliga a recabar datos que no se tienen, te obliga a realizar algunos cambios mínimos en el sistema para empezar a registrar esos datos y te obliga a capacitar a tu gente. Te diría que el primer año requiere de un trabajo importante, pero una vez que se amolda la estructura administrativa debería ser más sencillo.

 

 

¿Qué datos del balance social te sorprendieron positivamente y qué fue lo más negativo?

Lo que nos sorprendió para bien  es algo que uno siempre lo dice en el discurso pero no lo tiene medido, y es que de la facturación total de la cooperativa, casi el 60 % de ese dinero de alguna manera, vía compra a proveedores locales o vía pago de salarios, quedó en la localidad. Ese es un dato que sacamos como muy relevante. Lo que más nos impactó es cómo un alto porcentaje de lo aportado por los socios en materia de tarifas queda en el pueblo.

Los aspectos negativos tienen que ver con la poca participación en las asambleas,  con la poca presencia de mujeres en el consejo, sólo hay dos, y sobre eso se trabajará.

 

"Creo que es indispensable para medir, para el aspecto comunicacional y para mejorar la gestión" | Federico Ferrero

 

En síntesis, la foto para adelante es muy positiva según esta primera experiencia

Nos da una foto interesante. Ya con el primer balance certificado uno puede decir que tiene la tranquilidad de que Coprosef se está manejando genuinamente como una cooperativa, repasando todos sus principios, y que tenemos planes de trazado y objetivos de aquí en adelante para ir mejorando otros aspectos.